¿Qué está pasando con el lavado de activos en Colombia?

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Durante su intervención en la instalación del 25° Congreso Panamericano de Riesgo LAFT/FPADM, que se realiza en Cartagena y reúne a expertos nacionales e internacionales en la prevención del lavado de activos, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva, el superintendente financiero de Colombia, César Ferrari, lanzó una advertencia que, aunque suena técnica, tiene implicaciones para todos los colombianos.

Ferrari señaló que la coyuntura macroeconómica actual está aumentando los riesgos relacionados con el lavado de activos, la financiación del terrorismo y otros delitos financieros, un mensaje dirigido a las entidades financieras, empresas y autoridades encargadas de proteger la integridad del sistema financiero.

Pero, ¿qué significa realmente esa advertencia?

En palabras sencillas, quiere decir que las condiciones actuales de la economía pueden facilitar que organizaciones criminales intenten mover dinero obtenido de manera ilegal y hacerlo pasar como si fuera dinero ganado honestamente.

Pensemos en un ejemplo.

Un delincuente obtiene mil millones de pesos mediante actividades ilegales. No puede llegar a un banco y decir que ese dinero proviene de un delito. Entonces busca la forma de esconder su verdadero origen.

Puede comprar negocios, crear empresas de papel, realizar ventas ficticias o mover el dinero entre varias cuentas hasta que parezca completamente legal.

Eso es lo que se conoce como lavado de activos.

Es como lavar una prenda llena de barro para que parezca limpia. El dinero sigue siendo el mismo, pero los delincuentes intentan borrar las huellas de su origen.

¿Por qué la economía influye en este problema?

Porque cuando existe mucha informalidad, cuando gran parte de las transacciones se hacen en efectivo o aparecen nuevas formas de mover dinero mediante plataformas digitales y criptoactivos, resulta más difícil seguir el rastro de los recursos.

Y si es más difícil seguir el dinero, también es más fácil para las organizaciones criminales intentar ocultarlo.

Ese fue, en esencia, el llamado de atención que hizo el Superintendente Financiero en el Congreso Panamericano de Riesgo LAFT/FPADM: los métodos de los delincuentes evolucionan al mismo ritmo que la economía y la tecnología, por lo que las entidades financieras y las autoridades deben fortalecer sus controles para proteger la estabilidad y la confianza en el sistema financiero colombiano.