¿Puede gastar las cesantías en lo que quiera? La Corte Suprema dice que no y explica por qué

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Muchos trabajadores en Colombia creen que, una vez les autorizan retirar las cesantías, ese dinero pasa a ser de libre uso. Es decir, piensan que pueden gastarlo en cualquier necesidad, como pagar deudas, comprar un carro, invertir en un negocio o incluso irse de viaje. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia acaba de recordar que esa idea es equivocada.

En una reciente decisión, el alto tribunal dejó claro que las cesantías tienen un objetivo específico y que solo pueden retirarse para los casos que establece la ley. Si una persona solicita ese dinero diciendo que lo utilizará para comprar vivienda, estudiar o hacer mejoras en su casa, está obligada a cumplir con ese compromiso y, si es necesario, demostrar que realmente destinó los recursos para ese fin.

¿Qué son las cesantías y para qué fueron creadas?

Las cesantías son una prestación social que reciben los trabajadores. Cada año, el empleador consigna ese dinero en un fondo de cesantías a nombre del trabajador.

Ese ahorro fue creado para servir como un respaldo económico cuando la persona queda sin empleo. Sin embargo, la ley permite retirarlo antes de tiempo en algunos casos especiales.

Por ejemplo, un trabajador puede retirar parte de sus cesantías para comprar una vivienda, construirla, remodelarla o pagar un crédito hipotecario. También puede hacerlo para pagar estudios propios, de su esposo o esposa, o de sus hijos.

Lo que no permite la ley es retirar ese dinero con una excusa y luego utilizarlo para algo completamente diferente.

El caso que llegó a la Corte Suprema

La decisión de la Corte nació por el caso de un trabajador que solicitó retirar cerca de 100 millones de pesos de sus cesantías argumentando que compraría una vivienda.

La empresa autorizó el retiro porque ese motivo está permitido por la ley.

Sin embargo, cuando posteriormente se revisó el caso, el trabajador no pudo demostrar que el dinero realmente había sido utilizado para comprar esa vivienda.

Es decir, no presentó documentos que acreditaran la compra ni pruebas suficientes sobre el destino de los recursos.

Ante esa situación, la empresa decidió despedirlo por considerar que había incumplido las condiciones bajo las cuales obtuvo la autorización para retirar las cesantías.

El caso llegó hasta la Corte Suprema, que finalmente confirmó que el despido había sido con justa causa.

¿Por qué la Corte tomó esa decisión?

La Corte explicó algo muy sencillo: el problema no fue retirar las cesantías.

El problema fue decir que el dinero se utilizaría para un fin autorizado por la ley y después no poder demostrar que realmente fue así.

En otras palabras, si una persona afirma que necesita las cesantías para comprar vivienda, debe existir una compra de vivienda o pruebas claras de que el dinero fue destinado a ese propósito.

Si el dinero termina utilizándose para otra cosa, se estaría incumpliendo la finalidad para la cual fue autorizado el retiro.

La responsabilidad no es solo del trabajador

La sentencia también llamó la atención a las empresas.

Muchas compañías creen que su obligación termina cuando firman la autorización para retirar las cesantías.

Pero la Corte dijo que no.

Los empleadores también deben verificar que esos recursos realmente fueron utilizados para el fin autorizado por la ley.

Si una empresa permite retiros sin hacer ningún tipo de verificación, también podría enfrentar responsabilidades económicas o legales.

¿Qué significa esto para millones de trabajadores?

Esta decisión no quiere decir que ahora sea imposible retirar las cesantías.

Lo que cambia es que las personas deberán ser mucho más cuidadosas.

Si retiran el dinero para comprar vivienda, deberán guardar la escritura, el contrato de compraventa, los recibos de pago u otros documentos que demuestren cómo utilizaron esos recursos.

Lo mismo ocurre si el retiro fue para educación: será importante conservar las facturas, matrículas y demás soportes.

Un fallo que busca evitar abusos

La Corte Suprema envía un mensaje claro: las cesantías no son una cuenta de ahorros de libre disposición.

Son un beneficio creado para proteger al trabajador y ayudarlo en situaciones específicas que la ley considera importantes.

Permitir que las personas retiren ese dinero con un motivo y luego lo gasten en otra cosa desnaturaliza el propósito de las cesantías.

Por eso, el alto tribunal insiste en que tanto trabajadores como empleadores deben actuar con transparencia y conservar las pruebas del uso que se dio a esos recursos.

Esta decisión seguramente generará debate. Algunos consideran que, al tratarse de un dinero que pertenece al trabajador, debería existir mayor libertad para utilizarlo. Otros creen que mantener reglas estrictas evita abusos y garantiza que las cesantías cumplan el objetivo para el cual fueron creadas.

Lo cierto es que el mensaje de la Corte es claro: retirar las cesantías implica una responsabilidad. Si el dinero se solicita para vivienda, educación o cualquier otro fin permitido por la ley, deberá usarse para ese propósito y, si llega a ser necesario, el trabajador tendrá que demostrarlo con documentos.

En adelante, esta sentencia servirá como referencia para trabajadores y empresas, quienes deberán actuar con mayor cuidado para evitar problemas laborales o jurídicos.