
Los colombianos siguen comprando, pero lo están haciendo con mucha más cautela. Esa es la principal conclusión del más reciente informe de Bancolombia, que revela que el consumo de los hogares aumentó apenas 1,2 % durante el segundo trimestre de 2026, el crecimiento más bajo registrado en más de un año.
Aunque la cifra sigue siendo positiva, también envía una señal de alerta sobre el estado de la economía familiar. El dinero alcanza para menos y muchas personas están pensando dos veces antes de realizar compras que no consideran indispensables.
¿Por qué los colombianos están gastando menos?
Detrás de esta desaceleración hay varios factores que afectan directamente el bolsillo de las familias.
El primero son las altas tasas de interés, que se mantienen alrededor del 12 %. Esto hace que los créditos para comprar vehículos, electrodomésticos o financiar otras adquisiciones sean más costosos.
A esto se suma que la inflación, aunque ha bajado frente a los niveles de años anteriores, sigue afectando el poder adquisitivo de los hogares. Es decir, con el mismo dinero hoy se compran menos productos y servicios que hace algún tiempo.
Otro elemento que pesa sobre las decisiones de consumo es la incertidumbre política y regulatoria. Cuando las personas perciben que la economía puede enfrentar cambios importantes o existe incertidumbre sobre el futuro, suelen preferir ahorrar o aplazar gastos antes que asumir nuevas deudas.
¿En qué siguen gastando los colombianos?
No todos los sectores se comportan igual.
El informe muestra que las familias continúan destinando recursos a actividades relacionadas con el entretenimiento, los restaurantes y los productos de aseo personal y del hogar.
Esto demuestra que, aunque existe mayor prudencia, los consumidores siguen priorizando aquellos gastos que hacen parte de su vida cotidiana o que representan momentos de esparcimiento.
En contraste, las compras de bienes semidurables, como ropa, calzado, muebles o algunos electrodomésticos, fueron las más afectadas, ya que muchas familias prefieren posponer estas adquisiciones hasta que exista un panorama económico más favorable.
Las regiones muestran diferencias.
El comportamiento tampoco fue igual en todo el país.
Antioquia y Bogotá-Cundinamarca registraron el mayor crecimiento del consumo, con un avance de 2,2 %.
Les siguieron la región Caribe, con 1,6 %; la región Centro, con 1,3 %; Occidente, con 1,1 %; y Oriente, con 1 %.
Estas diferencias reflejan que algunas economías regionales mantienen un mayor dinamismo gracias al empleo, la actividad empresarial y el comportamiento del comercio.
Cada generación consume de forma diferente.
El estudio también evidencia que la edad influye en la manera de gastar.
Los menores de 25 años concentran una mayor parte de sus ingresos en entretenimiento, restaurantes y educación, mientras que los adultos mayores destinan la mayor parte de su presupuesto a alimentos, salud y servicios del hogar.
Este comportamiento responde a las distintas prioridades y necesidades que tienen las personas en cada etapa de su vida.
El efectivo pierde terreno
Otro cambio importante que identifica Bancolombia es el crecimiento de los pagos digitales.
Cada vez más colombianos utilizan tarjetas, aplicaciones y billeteras electrónicas para realizar sus compras, mientras que el uso del efectivo continúa disminuyendo.
Esta tendencia refleja una mayor digitalización del consumo y un cambio en la forma como las personas administran su dinero.
¿Qué puede pasar en lo que resta del año?
Las proyecciones de Bancolombia indican que el consumo probablemente seguirá creciendo durante el resto de 2026, pero a un ritmo moderado.
Las altas tasas de interés, la incertidumbre regulatoria y las nuevas iniciativas del Gobierno podrían mantener la prudencia de los consumidores durante los próximos meses.
En otras palabras, la economía colombiana no muestra un frenazo total, pero sí evidencia que las familias están siendo mucho más cuidadosas con cada peso que gastan. Y cuando el consumo pierde velocidad, también suele desacelerarse el comercio, la industria y, en general, el crecimiento económico del país.