Ecopetrol: el fin de la era Ricardo Roa y el enorme reto que tendrá Jorge Mario Velásquez

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La salida de Ricardo Roa de la presidencia de Ecopetrol marca el final de uno de los períodos más controvertidos en la historia reciente de la empresa más importante de Colombia. Paradójicamente, la polémica no surgió porque Roa fuera un profesional sin experiencia. Todo lo contrario.

Ricardo Roa llegó a la compañía con una trayectoria de más de tres décadas en el sector energético, después de dirigir importantes empresas de infraestructura y energía. Desde el punto de vista técnico, pocos ponían en duda que tenía la preparación para ocupar el cargo.

Entonces, ¿por qué terminó siendo un presidente tan cuestionado?

La respuesta está en que Ecopetrol dejó de ser vista únicamente como una empresa petrolera y pasó a convertirse en un escenario de confrontación política.

Un presidente que nunca logró desprenderse de la política

Desde el primer día de su nombramiento, Ricardo Roa cargó con un peso difícil de quitarse: haber sido el gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro.

Ese antecedente hizo que muchos sectores vieran su llegada a Ecopetrol como un nombramiento político más que técnico. Esa percepción nunca desapareció y terminó acompañándolo durante toda su administración.

A esto se sumaron las investigaciones relacionadas con la financiación de la campaña presidencial y otros procesos judiciales que, aunque debían resolverse en los estrados, mantuvieron permanentemente a Ecopetrol en el centro del debate nacional.

Ecopetrol vivió cuatro años de incertidumbre

Durante el gobierno Petro, el mensaje sobre el futuro de los hidrocarburos cambió de manera significativa.

Mientras el Gobierno hablaba de acelerar la transición energética y reducir la dependencia del petróleo, inversionistas, trabajadores y analistas comenzaron a preguntarse cómo iba a garantizar Ecopetrol sus ingresos futuros si disminuía la exploración de nuevas reservas.

Ese ambiente de incertidumbre terminó afectando la confianza de los mercados.

No toda la responsabilidad puede atribuirse a Ricardo Roa. Muchas de las decisiones estratégicas provenían directamente de la política energética del Gobierno Nacional. Sin embargo, como presidente de Ecopetrol, fue él quien tuvo que defender esas decisiones frente a inversionistas, sindicatos y mercados internacionales.

La principal crítica

Quizás la mayor crítica que puede hacerse a estos casi cuatro años no es únicamente por los resultados financieros.

La verdadera crítica es que Ecopetrol perdió parte de la estabilidad institucional que durante décadas la convirtió en una de las empresas más respetadas de América Latina.

Cada cambio de rumbo político generó nuevas dudas.

Cada investigación contra su presidente afectó la imagen corporativa.

Cada discusión sobre exploración o transición energética produjo incertidumbre entre quienes invierten en la compañía.

Y cuando una empresa cotiza en la Bolsa de Nueva York, la confianza es casi tan importante como producir petróleo.

Llega Jorge Mario Velásquez.

Ahora comienza una nueva etapa.

El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció la llegada de Jorge Mario Velásquez a la Junta Directiva de Ecopetrol, una decisión interpretada como una apuesta por fortalecer el perfil técnico y empresarial del máximo órgano de dirección de la compañía.

Velásquez no proviene del mundo político.

Su nombre está ligado a más de cuatro décadas en el Grupo Argos, donde lideró uno de los conglomerados empresariales más importantes del país y construyó una reputación basada en la gestión corporativa y el crecimiento empresarial.

Sus retos serán enormes.

Aunque todavía no ha sido nombrado presidente de Ecopetrol, su presencia en la Junta Directiva puede influir en el rumbo que tome la empresa.

Los desafíos son enormes.

El primero será devolver la confianza a los inversionistas nacionales e internacionales.

El segundo será aumentar las reservas de petróleo y gas, garantizando la seguridad energética del país sin desconocer la transición hacia fuentes más limpias.

El tercero será mantener el equilibrio entre ser una empresa rentable y responder a las políticas públicas del Gobierno.

Y quizá el más importante será sacar nuevamente a Ecopetrol del debate político.

Porque una empresa que representa una parte importante de los ingresos de Colombia necesita que las decisiones se tomen con criterios técnicos, financieros y empresariales, más que con intereses ideológicos.

Un nuevo capítulo

La salida de Ricardo Roa no solo representa el cambio de un presidente.

Representa el cierre de una etapa marcada por fuertes controversias políticas y judiciales.

La llegada de Jorge Mario Velásquez a la Junta Directiva abre la expectativa de una administración con un enfoque más corporativo y menos político. Sin embargo, el verdadero examen apenas comienza.

Los colombianos no esperan discursos. Esperan una Ecopetrol sólida, rentable, transparente y capaz de seguir siendo el motor económico del país en un momento en que la industria energética enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia.