
La inteligencia artificial dejó de ser un tema exclusivo de empresas tecnológicas para convertirse en una prioridad en uno de los sectores más tradicionales de la economía colombiana: la construcción. Ese fue el principal mensaje que dejó el primer día de la Cumbre de Inteligencia Artificial del Sector Constructor, realizada en Cartagena, donde empresarios, expertos internacionales y líderes tecnológicos coincidieron en que la IA ya no es una opción, sino una herramienta necesaria para mantener la competitividad.
La noticia más importante de la jornada fue la presentación de la Hoja de Ruta de Inteligencia Artificial para el Sector Constructor, elaborada por la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Este documento busca orientar a las empresas del sector sobre cómo incorporar esta tecnología de manera responsable y estratégica.
El presidente de Camacol, Guillermo Herrera, explicó que el desafío no consiste únicamente en tener acceso a la tecnología, sino en transformar la forma de trabajar de las empresas.
“Dentro de diez años no competirán empresas con IA contra empresas sin IA, sino empresas que aprendieron a transformarse frente a aquellas que reaccionaron demasiado tarde”, afirmó.
La IA pasa de ser un asistente a convertirse en un “nuevo material”
Uno de los conceptos más llamativos de la cumbre fue presentado por Danny Bravo, cofundador de Tribu IA & Hardcore AI en 30X, quien aseguró que la inteligencia artificial ya puede ejecutar procesos completos y no limitarse únicamente a responder preguntas.
Según el experto, hace dos décadas la habilidad más importante en una empresa era dominar Excel. Hoy, esa competencia está siendo reemplazada por la capacidad de trabajar con agentes de inteligencia artificial que automatizan tareas, analizan información y ayudan a tomar decisiones.
Por eso definió la IA como “un nuevo material para la construcción”, una comparación que refleja cómo esta tecnología comienza a ser tan importante como el concreto, el acero o cualquier otro recurso utilizado en una obra.
Construir mejor antes de construir más
Otro mensaje repetido por varios conferencistas fue que la inteligencia artificial genera su mayor impacto antes de iniciar una construcción.
El ingeniero chileno Emiliano Pinto, fundador de ObraLink, explicó que la productividad mejora cuando primero se automatiza la captura de información en campo y luego esa información es utilizada por sistemas de inteligencia artificial para planificar mejor los proyectos.
En la misma línea, el arquitecto Julián Ortiz mostró casos reales donde la IA permite evaluar múltiples alternativas de diseño antes de iniciar una obra, reduciendo errores, costos y tiempos de ejecución.
En otras palabras, las decisiones más importantes ya no se tomarán únicamente durante la construcción, sino desde la etapa de diseño y planificación.
El verdadero cambio está en las personas
Aunque la conversación giró alrededor de la tecnología, varios expertos coincidieron en que el mayor reto no es comprar programas de inteligencia artificial, sino cambiar la cultura organizacional.
Juan Carlos Peláez, CEO de AsetIA, sostuvo que la ventaja competitiva no será adoptar la IA primero, sino integrarla mejor en la forma de trabajar.
Mientras tanto, Juan Pablo Linares, de Blinka, explicó que la implementación debe hacerse por etapas: primero el uso individual, luego el trabajo colaborativo y finalmente la automatización de procesos siempre bajo supervisión humana.
Esto significa que la inteligencia artificial no reemplaza completamente a los trabajadores, sino que exige nuevas habilidades para aprovecharla correctamente.
Un constructor también deberá saber de inteligencia artificial
Quizá uno de los cambios más profundos que dejó la cumbre fue la descripción del nuevo perfil profesional que necesitará el sector.
El ingeniero Javier Cruz, de InAdvance Consulting Group, afirmó que el estándar de la industria cambió y que dirigir una obra también implicará comprender cómo utilizar inteligencia artificial para administrar información, optimizar procesos y tomar decisiones.
No se trata de que todos los ingenieros aprendan programación, sino de que desarrollen competencias para trabajar junto a estas nuevas herramientas.
La IA necesita reglas claras
La discusión también incluyó un tema que suele pasar desapercibido: la gobernanza de la inteligencia artificial.
El argentino Nicolás Grossman, del Global Center on AI Governance, recordó que el reto mundial ya no consiste únicamente en desarrollar modelos de IA, sino en garantizar que sean utilizados de forma responsable y generen beneficios reales para las personas.
Su mensaje fue claro: una estrategia de inteligencia artificial solo tiene éxito cuando produce resultados concretos y no cuando se queda únicamente en documentos o políticas.
Los datos serán el nuevo combustible del sector
La directora general de HP Colombia, Sandra Hinestroza, resaltó que el verdadero valor aparece cuando la inteligencia artificial trabaja con grandes volúmenes de datos confiables, permitiendo mejorar la gestión de proyectos y la coordinación entre equipos.
Por su parte, Santiago Arrubla, líder de IA y Analítica de Ecopetrol, explicó que la IA genera mayor impacto cuando conecta sistemas completos y no simplemente automatiza tareas aisladas.
Un cambio que apenas comienza
La cumbre dejó una conclusión evidente: la inteligencia artificial ya comenzó a transformar la construcción colombiana.
Así como hace décadas la mecanización cambió la manera de levantar edificios y posteriormente la digitalización revolucionó el diseño de proyectos, ahora la inteligencia artificial promete convertirse en la siguiente gran evolución del sector.
La Hoja de Ruta presentada por Camacol representa un primer paso para que constructoras grandes y pequeñas puedan adaptarse a este nuevo escenario.
La pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegará a la construcción, porque eso ya está ocurriendo. El verdadero desafío será qué tan rápido logren las empresas prepararse para aprovecharla sin perder competitividad en un mercado que cambia cada vez con mayor velocidad.