La crisis que hizo retroceder a la FIFA. ¿Quién manda en futbol?

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Durante muchos años se ha dicho que la FIFA es la máxima autoridad del fútbol mundial. En el papel, eso es cierto. Sin embargo, una reciente crisis dejó una pregunta sobre la mesa: ¿quién tiene realmente el poder cuando se toman las grandes decisiones del fútbol?

Todo comenzó cuando la FIFA presentó un proyecto llamado FIFA Forward Enterprise (FFE). La idea consistía en crear una empresa para administrar los derechos comerciales de algunas de sus competiciones más importantes, incluyendo la Copa del Mundo, y permitir la entrada de inversionistas privados.

Según la FIFA, este modelo permitiría obtener miles de millones de dólares adicionales para invertir en el desarrollo del fútbol en diferentes países.

Sobre el papel parecía una propuesta atractiva. Más dinero significaría, en teoría, mejores canchas, programas para jóvenes, infraestructura y apoyo para las federaciones con menos recursos.

Pero no todos pensaron igual.

La UEFA dijo “no”.

La primera gran oposición llegó desde la UEFA, el organismo que dirige el fútbol europeo.

Los dirigentes europeos consideraron que un torneo tan importante como el Mundial no debía convertirse en un activo financiero para inversionistas privados. También cuestionaron que un proyecto de semejante tamaño hubiera sido presentado sin una discusión amplia entre las federaciones.

Ese rechazo cambió completamente el panorama.

La sorpresa llegó desde Concacaf.

Muchos pensaban que el conflicto quedaría entre la FIFA y Europa. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando la Concacaf también expresó fuertes cuestionamientos sobre la propuesta.

La confederación, que agrupa a los países de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, manifestó que un proyecto de esa magnitud necesitaba más transparencia, más tiempo para ser estudiado y un mayor debate antes de tomar cualquier decisión.

Con esa posición, la presión sobre la FIFA aumentó considerablemente.

La FIFA terminó dando marcha atrás.

Al ver que el rechazo crecía entre distintas confederaciones, la FIFA decidió retirar la propuesta.

Más que una derrota económica, fue una derrota política.

El organismo entendió que no podía impulsar un cambio tan importante sin contar con el respaldo de quienes hacen parte del fútbol mundial.

¿Qué nos deja esta crisis?

Este episodio demuestra que una cosa es tener la autoridad y otra muy distinta es tener el respaldo de quienes participan en las decisiones.

Aunque la FIFA sigue siendo la máxima autoridad del fútbol mundial, la UEFA volvió a demostrar que posee un enorme peso político gracias al poder económico de sus ligas, sus clubes y sus federaciones.

También quedó claro que cuando otras confederaciones se unen a esa posición, incluso la FIFA tiene que reconsiderar sus decisiones.

El verdadero mensaje

La gran lección de esta crisis es que el fútbol mundial ya no se gobierna únicamente desde una oficina en la FIFA.

Hoy las decisiones más importantes necesitan consenso entre las diferentes confederaciones. Cuando ese consenso no existe, incluso el organismo más poderoso del fútbol puede verse obligado a retroceder.

Por eso, más que preguntarse quién manda en el fútbol, quizás la pregunta correcta sea otra: ¿quién tiene la capacidad de convencer a los demás?

Y esta vez, la respuesta pareció ser la UEFA.