
Una de las cadenas de hamburguesas más tradicionales de Colombia atraviesa una profunda crisis financiera. Sin embargo, detrás de su caída apareció un comprador interesado: Grupo Nutresa, controlado por la familia Gilinski. ¿Qué están viendo los empresarios en una compañía que terminó en liquidación?
A primera vista, parece una contradicción. ¿Quién estaría interesado en comprar un negocio que tiene problemas económicos, establecimientos que generan pérdidas y una empresa que terminó en un proceso de liquidación?
La respuesta está en entender que una cosa es comprar una empresa con sus deudas y otra muy distinta es quedarse con los activos y el negocio que todavía pueden producir dinero.
Eso es precisamente lo que hace interesante la operación de Presto.
Una marca que todavía tiene valor
Presto no es una marca desconocida. Durante más de cuatro décadas ha hecho parte del mercado colombiano de comidas rápidas. Muchas personas han comido alguna vez en sus restaurantes y conocen sus hamburguesas.
Aunque la empresa que estaba detrás de su operación terminó en una situación financiera complicada, su nombre todavía tiene reconocimiento entre los consumidores.
Y eso tiene valor.
Construir una marca desde cero cuesta dinero, tiempo y esfuerzo. En cambio, comprar una marca conocida permite entrar al mercado con un camino recorrido.
Para Nutresa, ese puede ser uno de los principales atractivos de la operación.
¿Qué quieren comprar realmente los Gilinski?
Aquí está el punto más importante de esta negociación: no se trata simplemente de comprar el nombre de Presto y ponerlo en una hamburguesería.
La operación anunciada contempla la adquisición de la marca y de los elementos necesarios para continuar con el negocio: restaurantes, instalaciones de producción, planta de procesamiento y otros recursos relacionados con su funcionamiento.
Es decir, el interés está en quedarse con una operación que puede volver a generar ingresos.
La diferencia es importante porque no están comprando necesariamente la empresa anterior con todas sus obligaciones financieras.
¿Por qué comprar un negocio que tiene pérdidas?
Las cifras ayudan a entender el interés.
Presto registró ingresos cercanos a los 108.629 millones de pesos durante 2025. Sin embargo, su situación no era buena: una parte importante de sus establecimientos presentaba pérdidas.
De acuerdo con la información publicada sobre el proceso, de 114 puntos de venta, 51 eran rentables y 63 registraban pérdidas operativas.
Esto quiere decir que Presto todavía tenía clientes, ventas y restaurantes funcionando, pero no estaba logrando que todo el negocio produjera los resultados esperados.
Para un comprador con experiencia en el sector, ahí puede existir una oportunidad.
¿Qué podría hacer Nutresa? Revisar los restaurantes, mejorar los que tienen posibilidades de recuperación, cerrar los que no funcionan y aprovechar mejor sus instalaciones y su capacidad de distribución.
En otras palabras, comprar algo que está en dificultades para intentar hacerlo rentable nuevamente.
Nutresa ya conoce el negocio de las hamburguesas
Hay otro elemento que no se puede pasar por alto.
La familia Gilinski, a través de Nutresa, ya tiene presencia en el mercado de restaurantes con marcas como El Corral y otras cadenas de comidas.
Por eso, Presto no llega a un grupo empresarial que tenga que aprender desde cero cómo funciona este negocio.
Puede aprovechar la experiencia que ya tiene en compras, manejo de restaurantes, preparación de alimentos, distribución y conocimiento de los consumidores.
También puede atender diferentes públicos con marcas distintas.
El Corral y Presto pueden competir en el mismo mercado, pero conservar identidades comerciales y propuestas diferentes.
La verdadera apuesta: recuperar una marca colombiana
La compra también plantea una oportunidad para recuperar una empresa que perdió terreno en un mercado cada vez más competitivo.
En Colombia, las cadenas internacionales y los negocios locales de hamburguesas han ganado espacio. Los consumidores tienen más opciones y las empresas deben competir en precios, calidad, ubicación y servicio.
Presto necesita recuperar la confianza de sus clientes y demostrar que puede volver a ser una alternativa atractiva.
No basta con cambiar de dueño. El verdadero desafío será conseguir que los restaurantes vendan más, controlen sus gastos y vuelvan a producir ganancias.
¿Quién gana con esta operación?
Para Nutresa, representa la posibilidad de ampliar su presencia en el mercado de comidas rápidas y quedarse con una marca reconocida.
Para Presto, puede significar una nueva oportunidad de continuar en el mercado bajo una administración con mayor capacidad empresarial.
Para los trabajadores, abre la posibilidad de mantener la actividad y los empleos vinculados a la operación, según las condiciones de la compra.
Y para los consumidores, podría representar el regreso de una marca tradicional con una nueva estrategia.
La pregunta que queda en el aire
La historia de Presto deja una lección interesante sobre el mundo de los negocios: una empresa puede estar quebrada, pero eso no significa que todo lo que tiene haya perdido su valor.
Los Gilinski no necesariamente están interesados en rescatar las deudas del antiguo operador. Su apuesta está en aquello que todavía puede producir dinero: una marca conocida, restaurantes, instalaciones y una operación que puede reorganizarse.
Ahora viene el verdadero reto: convertir esa compra en un negocio rentable.
Porque una cosa es comprar Presto y otra muy distinta es conseguir que vuelva a ser una de las grandes cadenas de hamburguesas de Colombia.
La pregunta no es solamente por qué los Gilinski quieren comprar Presto. La pregunta es cuánto puede llegar a valer Presto si logran recuperar el negocio.