Bimbo vende más, pero pierde dinero en Colombia: ¿qué está pasando con el gigante del pan?

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Bimbo es una de las marcas de pan más reconocidas del mundo. Sus productos están presentes en supermercados, tiendas de barrio y hogares colombianos. Sin embargo, detrás de esa presencia comercial hay una pregunta que merece atención: ¿cómo puede una empresa vender más de un billón de pesos al año en Colombia y, aun así, terminar con pérdidas?

Los resultados financieros de 2025 de Bimbo de Colombia muestran una situación que permite entender una de las grandes diferencias entre vender mucho y ganar dinero.

De acuerdo con las cifras que hemos analizado, la compañía registró ingresos cercanos a los 1,17 billones de pesos, pero terminó el año con una pérdida neta de 32.739 millones de pesos.

En contraste, Productos Ramo, otra de las marcas tradicionales del mercado colombiano, reportó ingresos por aproximadamente 820.625 millones de pesos y una utilidad neta de 11.244 millones.

En palabras sencillas: Bimbo facturó más dinero que Ramo, pero al finalizar el ejercicio contable terminó en números rojos, mientras que Ramo registró ganancias.

Vender mucho no significa ganar mucho

Para entender esta situación, imaginemos una tienda de barrio.

Un comerciante puede vender 10 millones de pesos en un mes, pero debe pagar la mercancía, el arriendo, los servicios, los empleados, el transporte y las deudas. Si todos esos gastos superan sus ingresos, termina perdiendo dinero, aunque haya vendido bastante.

Algo parecido ocurre con las grandes empresas, aunque sus cifras sean mucho mayores.

En el caso de Bimbo de Colombia, el costo de ventas alcanzó aproximadamente los 657.508 millones de pesos en 2025. A esto se sumaron 393.236 millones en gastos de ventas y 76.551 millones en gastos administrativos.

También registró 29.332 millones de pesos en costos financieros.

Estas cifras muestran el peso que tienen la producción, la comercialización y la financiación sobre los resultados de la compañía.

¿En qué se gasta el dinero?

La operación de una empresa de panificación no consiste solamente en preparar pan y venderlo.

Detrás de cada producto hay materias primas, procesos industriales, empaques, trabajadores, bodegas, transporte y una red de distribución que debe llevar la mercancía hasta los establecimientos comerciales.

Además, el pan es un producto que necesita una distribución constante y una gestión cuidadosa de los inventarios, porque su vida útil puede ser limitada.

Mantener esa estructura cuesta dinero.

En el caso de Bimbo, los gastos de ventas fueron especialmente relevantes: representaron alrededor del 33,6 % de sus ingresos de 2025. Es decir, por cada 100 pesos facturados, aproximadamente 33,60 pesos correspondieron a esa categoría de gastos.

Esto no significa que todo ese dinero se haya destinado exclusivamente al transporte, pues los estados financieros agrupan diferentes conceptos comerciales. Sin un desglose más detallado, no es posible determinar cuál de ellos explica la mayor parte del gasto.

El dato que más llama la atención: las pérdidas se repiten

La situación merece seguimiento porque no se trata solamente de un mal resultado aislado.

Según las cifras financieras que hemos revisado, Bimbo de Colombia registró pérdidas netas en 2023, 2024 y 2025.

En 2023, la pérdida fue de aproximadamente 40.815 millones de pesos. En 2024 aumentó a 52.832 millones y en 2025 bajó a 32.739 millones.

Hay un elemento positivo: en 2025 la pérdida fue menor que en los dos años anteriores, mientras los ingresos aumentaron.

Pero la recuperación todavía no se ha completado. La empresa continúa registrando pérdidas netas en su operación colombiana.

¿Por qué sigue funcionando si pierde dinero?

Esta es, posiblemente, la pregunta más importante.

Cuando una compañía registra pérdidas contables, no significa necesariamente que se haya quedado sin dinero en sus cuentas bancarias ni que esté a punto de cerrar.

Una empresa puede continuar operando porque sigue recibiendo ingresos por sus ventas, cuenta con recursos acumulados, tiene acceso a financiación o recibe apoyo de sus accionistas. Sin embargo, en el caso particular de Bimbo Colombia, no debemos afirmar que la matriz mexicana esté cubriendo sus pérdidas sin comprobar los movimientos financieros entre ambas compañías.

También hay que distinguir entre una pérdida contable y una falta de liquidez. La primera significa que los resultados del período fueron negativos; la segunda implica dificultades para disponer del dinero necesario para pagar las obligaciones a tiempo.

Para conocer la situación real de Bimbo Colombia es necesario revisar, además de sus resultados, su flujo de caja, su endeudamiento, su patrimonio y sus operaciones con empresas vinculadas.

Bimbo y Ramo: dos empresas, dos resultados

La comparación entre ambas compañías es interesante porque demuestra que el tamaño de una empresa no garantiza que obtenga mayores beneficios.

Bimbo registró ingresos cercanos a 1,17 billones de pesos y una pérdida neta de 32.739 millones. Ramo, por su parte, obtuvo ingresos por aproximadamente 820.625 millones y una ganancia neta de 11.244 millones.

En términos relativos, por cada 100 pesos facturados, Bimbo perdió cerca de 2,80 pesos, mientras que Ramo ganó alrededor de 1,37 pesos.

Sin embargo, esta comparación debe hacerse con prudencia. Las cifras corresponden a las sociedades colombianas analizadas y no representan necesariamente los resultados de todas las operaciones internacionales de Bimbo ni permiten afirmar que Ramo sea más eficiente en todos los aspectos.

Para llegar a esa conclusión sería necesario comparar más variables, como productividad, inversión, costos por unidad, participación de mercado y evolución de las ventas.

¿Está en crisis la multinacional?

Las pérdidas de Bimbo de Colombia no significan que todo el Grupo Bimbo esté perdiendo dinero.

La multinacional mexicana opera en diferentes países y mercados. Sus resultados globales deben analizarse por separado de los de su filial colombiana.

De hecho, el negocio de una compañía internacional puede tener resultados distintos según el país, debido a factores como la competencia, los precios, los costos de producción, la distribución y las condiciones financieras de cada mercado.

Por eso, sería incorrecto afirmar que la multinacional está en crisis únicamente a partir de las pérdidas de su sociedad colombiana.

Lo que sí muestran las cifras es que la rentabilidad de esta operación necesita atención.

La pregunta que queda sobre la mesa

¿Por qué una compañía que tiene una marca reconocida, una presencia importante en los puntos de venta y una capacidad industrial considerable no consigue convertir sus ingresos en ganancias en Colombia?

La respuesta definitiva requiere un análisis más profundo de su estructura de costos, su estrategia comercial, sus precios, su financiación y sus relaciones con otras sociedades del grupo.

Por ahora, los resultados permiten establecer tres hechos: Bimbo de Colombia facturó más que Ramo en 2025, registró pérdidas netas y consiguió reducirlas frente al año anterior.

El reto será determinar si esa reducción marca el comienzo de una recuperación sostenible o si la empresa seguirá enfrentando dificultades para convertir sus ventas en beneficios.

Porque, al final, en los negocios no basta con vender más pan. Lo verdaderamente importante es cuánto dinero queda después de pagar todas las cuentas.