
En el segundo día de la Cumbre Internacional de Insolvencia y Bienestar Financiero, el empresario y conferencista Jaime Jaramillo Machado dejó un mensaje que fue más allá de los números. Su intervención planteó que el verdadero origen de muchos problemas económicos no está en el salario, sino en la forma en que las personas se relacionan con el dinero.
Durante su conferencia, Jaramillo Machado —excorredor de bolsa, empresario y creador de la plataforma Finanzas Emocionales— sostuvo que las finanzas personales no pueden entenderse únicamente desde las matemáticas. Para él, las emociones, los hábitos y las decisiones diarias tienen un peso igual o incluso mayor que los ingresos que recibe una persona.
Su planteamiento cobra especial relevancia en un país donde miles de familias viven preocupadas por las deudas, el alto costo de vida y la dificultad para ahorrar. En ese contexto, el conferencista propuso un cambio de enfoque: antes de pensar en ganar más dinero, es necesario aprender a administrarlo y comprender qué comportamientos nos llevan a repetir los mismos errores financieros.
El dinero también tiene un componente emocional.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue su afirmación de que muchas personas utilizan el dinero para llenar vacíos emocionales. Comprar por impulso, gastar para aparentar un nivel de vida o endeudarse para satisfacer necesidades momentáneas son conductas que, según explicó, terminan afectando la estabilidad financiera.
Desde su perspectiva, el primer paso para mejorar la economía personal consiste en identificar esas conductas, dejar atrás los errores del pasado y empezar a ver el dinero como una herramienta para construir bienestar y no simplemente como un medio para consumir.
Saber en qué se va el dinero
Otro de los mensajes centrales de la conferencia fue la importancia de elaborar un presupuesto realista.
Jaramillo Machado explicó que muchas personas no tienen claridad sobre cuánto gastan cada mes y, por esa razón, sienten que el dinero nunca alcanza. Llevar un control de los ingresos y de los gastos permite detectar pequeñas fugas que, acumuladas, terminan afectando seriamente las finanzas familiares.
Más que restringir todos los gastos, el objetivo es conocer la realidad económica para tomar decisiones con mayor conciencia.
Las deudas no se solucionan ignorándolas
El conferencista también abordó uno de los problemas que más preocupa a los colombianos: el endeudamiento.
Su recomendación fue enfrentar las obligaciones financieras con información y estrategia. Negociar cuando sea necesario, organizar las prioridades y evitar seguir utilizando el crédito para cubrir gastos de consumo son algunas de las acciones que pueden ayudar a recuperar el equilibrio económico.
El mensaje fue claro: esconderse de las deudas no las hace desaparecer; enfrentarlas con planificación aumenta las posibilidades de solucionarlas.
Aprender a usar el sistema financiero
Otro punto importante fue el uso de herramientas como las tarjetas de crédito.
Jaramillo Machado explicó que estos productos financieros no son buenos ni malos por sí mismos. Todo depende del uso que les dé cada persona. Utilizadas con disciplina y pagando oportunamente, pueden ofrecer beneficios y mejorar el manejo del flujo de caja. En cambio, cuando se convierten en una fuente permanente de consumo financiado, terminan generando intereses que afectan el patrimonio.
El siguiente paso: invertir
Después de ordenar las finanzas y controlar las deudas, el empresario señaló que el objetivo debe ser poner el dinero a trabajar.
Sin embargo, insistió en que invertir no significa buscar ganancias rápidas ni caer en promesas de riqueza fácil. La inversión debe hacerse con conocimiento, de acuerdo con el perfil de riesgo de cada persona y pensando en construir patrimonio a largo plazo.
Un mensaje que va más allá de la insolvencia
Aunque la Cumbre Internacional de Insolvencia y Bienestar Financiero reúne a expertos en temas jurídicos, económicos y financieros, la intervención de Jaime Jaramillo Machado recordó que muchas veces los problemas económicos tienen un origen mucho más humano.
Su conferencia invitó a reflexionar sobre la relación cotidiana que cada persona tiene con el dinero y dejó una idea sencilla pero poderosa: la estabilidad financiera no comienza cuando aumenta el ingreso, sino cuando cambian los hábitos y las decisiones.
En una época marcada por el aumento del costo de vida, el endeudamiento y la incertidumbre económica, este mensaje adquiere un valor especial. La educación financiera deja de ser un asunto exclusivo de economistas o empresarios y se convierte en una herramienta útil para cualquier ciudadano que quiera mejorar su calidad de vida.