Forbes también enfrenta la crisis de los medios: del papel al desafío de conquistar la atención.

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Cuando uno escucha el nombre Forbes, inmediatamente piensa en empresarios, grandes compañías, millonarios, inversiones y negocios. Durante décadas, la revista se convirtió en una de las publicaciones más importantes del mundo para hablar de dinero y poder económico.

Pero detrás de ese nombre tan reconocido hay una historia que vale la pena conocer. Y, sobre todo, hay una realidad que muchas personas pueden pasar por alto: Forbes tampoco es ajena a la crisis que está viviendo la industria de los medios de comunicación.

Más de un siglo hablando de negocios

Forbes fue fundada en 1917 por Bertie Charles Forbes, un periodista financiero de origen escocés que decidió crear una publicación especializada en negocios.

En una época en la que los periódicos y las revistas impresas eran una de las principales fuentes de información, Forbes encontró un espacio muy concreto: hablarle a las personas interesadas en empresas, economía, inversiones y grandes fortunas.

Con el paso de los años, la marca fue ganando reconocimiento y terminó convirtiéndose en mucho más que una revista.

Forbes se convirtió en una marca de prestigio.

Por eso, para un empresario, aparecer en Forbes puede representar algo más que una simple entrevista. Para muchos significa reconocimiento, reputación y la posibilidad de mostrarle al mercado que su empresa, su trayectoria o su historia tienen relevancia.

La marca también construyó una enorme influencia gracias a sus famosas listas de empresarios, compañías y personas con grandes fortunas.

Sin embargo, el mundo que hizo grande a Forbes cambió.

El problema llegó con internet

Durante buena parte del siglo XX, las grandes revistas tenían una ventaja enorme: controlaban buena parte de la atención del público.

La gente compraba el periódico, compraba revistas y esperaba determinados días para conocer las noticias y los análisis.

Internet rompió ese modelo.

Después llegaron Google, Facebook, YouTube, Instagram, TikTok y los teléfonos inteligentes.

Hoy una persona puede despertarse y, en cuestión de segundos, recibir información de Colombia, Estados Unidos, Europa o cualquier otro lugar del mundo.

Y aquí aparece uno de los mayores problemas para los medios tradicionales:

hay demasiada información y muy poco tiempo para consumirla.

La pelea ya no es solamente por publicar una buena historia.

La pelea es por conseguir que alguien se detenga a verla.

Forbes tampoco está por fuera de esta realidad

Y este punto es importante porque a veces pensamos que solamente los pequeños medios están sufriendo.

No.

La transformación está afectando a prácticamente toda la industria.

Incluso Forbes tuvo que enfrentar los efectos de un mercado publicitario más complicado, cambios en el tráfico digital y una competencia cada vez mayor por la atención de las audiencias.

En 2024, la compañía anunció una reducción de aproximadamente el 5 % de su plantilla global, una decisión que mostró que ni siquiera una marca de semejante reconocimiento está completamente protegida frente a las dificultades económicas que atraviesan los medios.

Esto nos deja una enseñanza importante:

tener una marca famosa no significa tener garantizado el futuro.

Una publicación puede tener cien años de historia y, aun así, necesitar transformarse para seguir siendo relevante.

La competencia ya no es solamente entre revistas

Antes Forbes competía principalmente con otras publicaciones económicas y empresariales.

En Colombia, por ejemplo, existen medios especializados con una larga tradición como Portafolio y La República.

Pero hoy la competencia es mucho más grande.

Forbes no solamente compite contra otras revistas.

También compite contra YouTube, TikTok, Instagram, Facebook, podcasts, newsletters, medios digitales y miles de creadores independientes.

Y aquí está uno de los grandes cambios de nuestra época:

el público ya no espera a que el medio le entregue la información. El público busca la información donde quiere consumirla.

Si alguien quiere conocer una noticia económica puede leer un artículo.

Pero también puede ver un video de ocho minutos.

Puede escuchar un podcast mientras trabaja.

Puede ver un resumen de un minuto en TikTok.

O puede enterarse de la noticia a través de un creador de contenido.

Eso cambió completamente las reglas del juego.

¿Entonces Forbes perdió su importancia?

No necesariamente.

Aquí hay que hacer una diferencia.

Una cosa es perder audiencia o enfrentar dificultades económicas, y otra muy diferente es perder el valor de una marca.

Forbes todavía tiene algo que muchos medios nuevos están tratando de construir: reputación acumulada durante décadas.

El problema es que esa reputación, por sí sola, ya no es suficiente.

Hoy un medio necesita tener credibilidad, pero también necesita saber comunicarse en las nuevas plataformas.

Necesita producir buenos contenidos para internet.

Necesita entender cómo funcionan las redes sociales.

Necesita conocer a sus audiencias.

Y necesita adaptarse constantemente.

Forbes y su llegada al Caribe

Por eso resulta interesante que Forbes organice un evento como el Foro Caribe 2026 en Barranquilla.

La presencia de una marca internacional de este nivel en la ciudad también demuestra que Barranquilla y la región Caribe quieren tener un papel cada vez más importante en las conversaciones económicas y empresariales del país.

Estos espacios sirven para escuchar a empresarios, conocer proyectos, entender qué está pasando con la economía y, algo que muchas veces se subestima, establecer contactos.

Pero también permiten observar cómo están cambiando los medios.

Porque mientras Forbes reúne a empresarios y líderes económicos en un foro, afuera existe una nueva generación de periodistas y creadores produciendo información desde sus celulares y publicándola directamente en internet.

Son dos mundos que cada vez están más cerca.

La verdadera batalla es por la atención

Y quizás esta sea la conclusión más importante.

La crisis de los medios no significa que la gente haya dejado de necesitar información.

Todo lo contrario.

La gente necesita información más que nunca.

Lo que cambió fue la manera de consumirla.

Antes había pocos medios y millones de personas esperando sus contenidos.

Hoy hay millones de fuentes de información y cada una está tratando de conseguir unos segundos de nuestra atención.

Por eso Forbes puede tener más de cien años de historia y seguir enfrentando el mismo desafío que un pequeño medio digital:

lograr que alguien quiera escucharlo.

La diferencia está en que Forbes cuenta con una marca construida durante más de un siglo.

Pero el mundo digital obliga a todos, grandes y pequeños, a demostrar nuevamente todos los días por qué el público debería prestarles atención.

Y esa es quizás la gran lección de Forbes para el periodismo actual:

la historia da prestigio, pero la capacidad de adaptarse es la que permite sobrevivir.