Turismo en Colombia crece y Barranquilla toma protagonismo.

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Colombia está viviendo un momento importante para el turismo. Mientras sectores tradicionales como el carbón y el café pierden protagonismo en la generación de divisas, los viajeros están convirtiendo al turismo en una de las nuevas fuentes de ingresos para el país.

En 2024, el turismo generó alrededor de 10.220 millones de dólares. En 2025 llegó a 11.418 millones, y solamente durante el primer trimestre de 2026 ya había producido 3.146 millones de dólares.

Para entender la magnitud de estas cifras hay que ponerlas en palabras sencillas: Colombia está recibiendo cada vez más dinero de personas que vienen a conocer el país, quedarse en sus hoteles, comer en sus restaurantes, utilizar transporte, comprar productos y contratar experiencias.

El turismo dejó de ser solamente una actividad relacionada con vacaciones. Se está convirtiendo en un negocio importante para la economía.

Y Barranquilla está en el centro de esa conversación.

No es casualidad que justamente esta semana Barranquilla sea sede del 30.º Congreso Nacional de Agencias de Viajes y Turismo de ANATO, que se realiza este 27 y 28 de agosto en el Centro de Eventos Puerta de Oro.

El encuentro reúne a empresarios, agencias de viajes, hoteles, aerolíneas, operadores turísticos, autoridades y expertos para hablar sobre el futuro de una industria que está cambiando rápidamente. Además, esta edición conmemora los 30 años del Congreso y coincide con los 30 años de la Ley General de Turismo.

Y el lema escogido para esta edición dice mucho de lo que está pasando: “Más allá del algoritmo, viajes que dejan huella”.

Porque el turismo tiene hoy un nuevo protagonista: la tecnología.

El turista ya no compra como antes

Hace unos años, una persona que quería viajar probablemente llamaba a una agencia, visitaba una oficina o preguntaba a un conocido.

Hoy puede hacerlo todo desde un teléfono.

Puede comparar el precio de un vuelo, revisar hoteles, mirar comentarios, buscar restaurantes y hasta pedirle a una inteligencia artificial que le construya un viaje completo de acuerdo con su presupuesto.

Eso obliga a las agencias de viajes a cambiar.

Pero también demuestra que la tecnología no necesariamente elimina al ser humano.

Hay personas que siguen queriendo hablar con alguien, recibir una recomendación y tener a quién reclamarle cuando algo sale mal.

Por eso el Congreso de ANATO plantea precisamente esa discusión: cómo aprovechar la inteligencia artificial sin perder la confianza y la atención humana.

Más pasajeros, más vuelos y más dinero

Los números muestran que el mercado está creciendo.

Durante 2025, los aeropuertos colombianos movilizaron 57,5 millones de pasajeros.

Y entre enero y junio de 2026 ya se habían movilizado unos 29 millones, un crecimiento de 5,5% frente al mismo periodo del año anterior.

También aumentaron las ventas de tiquetes aéreos. Durante el primer semestre de 2026 crecieron 37,3%, hasta alcanzar aproximadamente 996 millones de dólares.

Esto significa que los colombianos están viajando más y que también existe una mayor actividad turística internacional.

Pero aquí aparece una paradoja.

El turismo crece, pero no todos están ganando igual

Mientras las cifras generales son positivas, las agencias de viajes están enfrentando un mercado mucho más competitivo.

Entre enero y junio de 2026, sus ingresos prácticamente no crecieron y el número de personas ocupadas en el sector cayó 2,9%.

¿Qué significa esto?

Que una industria puede estar creciendo y al mismo tiempo algunos de sus negocios pueden estar pasando dificultades.

Las agencias tienen que competir contra las grandes plataformas digitales y ahora también contra la inteligencia artificial.

Por eso el desafío ya no es simplemente vender un viaje.

Hay que demostrarle al cliente por qué necesita una agencia.

Y aquí aparece Barranquilla

El Atlántico ocupa el séptimo lugar entre los departamentos más visitados por extranjeros y Barranquilla concentra alrededor del 95% de esas llegadas.

Pero hay un dato que merece una discusión mucho más profunda.

La ciudad está movilizando cada vez más pasajeros por vía aérea.

Durante enero-julio de 2026 el movimiento de pasajeros creció alrededor de 19%, con más de 818.000 pasajeros adicionales frente al mismo periodo de 2025.

Barranquilla también cuenta con una importante conectividad: 215 frecuencias nacionales semanales y 32 internacionales, principalmente hacia Estados Unidos y Panamá.

Entonces la pregunta ya no es solamente si Barranquilla tiene conectividad.

La pregunta es qué estamos haciendo con ella.

Porque un pasajero no necesariamente es un turista.

Una persona puede aterrizar en Barranquilla, hacer una conexión y continuar su viaje. Puede venir por trabajo o visitar familiares.

El verdadero éxito turístico se produce cuando esa persona se queda.

Cuando duerme en un hotel.

Cuando come en un restaurante.

Cuando toma un taxi.

Cuando visita el Malecón.

Cuando compra artesanías.

Cuando conoce nuestra gastronomía.

Cuando paga por una experiencia.

Ahí es donde el pasajero comienza a convertirse en riqueza para la ciudad.

ANATO llega en un momento clave

Por eso la realización del Congreso de ANATO en Barranquilla no debería verse simplemente como otro evento empresarial.

Es una oportunidad para que la ciudad se mire al espejo.

El sector turístico colombiano está diciendo que hay crecimiento, pero también está advirtiendo que vienen cambios importantes.

La inteligencia artificial cambiará la manera de buscar y comprar viajes.

El precio seguirá siendo determinante.

El dólar influirá en las decisiones.

La situación económica y la geopolítica podrán cambiar los destinos preferidos.

Y los turistas serán cada vez más exigentes.

Barranquilla, por su parte, tiene una ventaja: ya tiene conectividad, infraestructura, hoteles, restaurantes, eventos, cultura y reconocimiento nacional.

Ahora tiene que convertir todo eso en una industria turística que genere oportunidades durante todo el año.

El gran reto: que el turismo llegue al bolsillo de la gente

Porque al final de todo este análisis hay una pregunta sencilla.

¿De qué sirve que Colombia registre miles de millones de dólares en ingresos por turismo si ese crecimiento no termina beneficiando a la gente que trabaja en la calle?

El turismo puede generar empleo para el joven que trabaja en un hotel, para el taxista, para el vendedor, para el restaurante familiar, para el guía turístico, para el artesano y para el pequeño empresario.

Por eso el verdadero éxito no debería medirse únicamente contando cuántos turistas llegan.

Hay que medir cuánto tiempo se quedan, cuánto gastan y cuánto de ese dinero termina circulando en la economía local.

El Congreso de ANATO que hoy se realiza en Barranquilla pone precisamente esta conversación sobre la mesa.

Colombia tiene una oportunidad enorme.

Pero tener turistas es apenas el comienzo del negocio.

El verdadero desafío es lograr que esos turistas conozcan el país, quieran regresar y, sobre todo, que el dinero que dejan detrás se convierta en empleo, empresas y mejores oportunidades para los colombianos.

Y en Barranquilla la pregunta es todavía más directa:

Tenemos los vuelos. Tenemos los eventos. Tenemos los visitantes. ¿Estamos preparados para convertirlos en verdadera riqueza para la ciudad?