D1, Ara, Éxito y Olímpica: la batalla de los supermercados por el bolsillo de los colombianos.

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Ir al supermercado se ha convertido en una tarea que exige sacar cuentas. Antes de llegar a la caja, muchas familias colombianas comparan precios, revisan promociones, cambian algunas marcas y, en ocasiones, dejan productos en el carrito porque el dinero no alcanza para todo.

Para los consumidores, la pregunta es sencilla: ¿dónde se puede comprar más con la misma plata?

Pero detrás de esa decisión cotidiana existe otra competencia, mucho más grande. Las cadenas de supermercados buscan vender miles de millones de pesos, abrir nuevos establecimientos, controlar sus gastos y conseguir que el negocio deje ganancias.

En Colombia, D1, Tiendas Ara, Éxito y Olímpica representan cuatro ejemplos de cómo se puede competir en un mismo mercado con estrategias diferentes.

Los resultados financieros de 2025 permiten conocer mejor esa batalla. Sin embargo, hay una advertencia importante: las empresas no publican todas sus cifras bajo la misma estructura. Por eso, comparar sus ventas consolidadas con los resultados de una sola operación puede llevar a conclusiones equivocadas.

D1: Vender mucho y quedarse con una pequeña parte.

D1 se ha convertido en uno de los protagonistas del comercio colombiano. Su fórmula es conocida por los compradores: establecimientos de proximidad, una selección relativamente limitada de productos, marcas propias y una operación diseñada para controlar los costos.

Durante 2025, D1 registró ingresos operacionales por aproximadamente 21,56 billones de pesos, un crecimiento del 11,1 % frente al año anterior. Su utilidad neta fue de aproximadamente 419.000 millones de pesos.

¿Qué significa eso para una persona que no está acostumbrada a leer balances empresariales?

Imaginemos que un supermercado vende un millón de pesos. Al terminar de pagar sus costos, gastos, obligaciones financieras e impuestos, no puede quedarse con todo ese dinero. Su ganancia final es apenas una parte de lo que recibió.

En el caso de D1, la utilidad neta equivale aproximadamente a 19.400 pesos por cada millón de pesos vendido.

La cifra demuestra dos cosas. La primera es que el negocio puede generar ganancias importantes gracias al volumen de ventas. La segunda es que el comercio de alimentos trabaja con márgenes relativamente estrechos: una empresa puede facturar billones y, aun así, conservar una proporción pequeña de cada peso que recibe.

D1 ha apostado por crecer, ampliar su presencia y aprovechar las economías de escala. Su reto consiste en mantener esa eficiencia mientras aumentan los costos de transporte, personal, arriendos y operación.

Porque abrir tiendas puede ayudar a vender más, pero cada nuevo establecimiento también exige inversiones y gastos.

Ara: Crecer y conquistar nuevos barrios también cuesta dinero.

Tiendas Ara ha seguido una estrategia similar a la de D1: precios competitivos, promociones, marcas propias y establecimientos cercanos a los hogares.

Su propietario, el grupo portugués Jerónimo Martins, continuó ampliando su operación en Colombia durante 2025. La cadena reportó un crecimiento de sus ventas del 17,4 % en pesos colombianos y terminó el año con una red de aproximadamente 1.650 establecimientos.

La expansión es considerable. Cada nuevo establecimiento representa una oportunidad para llegar a más clientes, aumentar las ventas y competir con los comercios tradicionales.

Sin embargo, crecer también cuesta dinero.

Una tienda necesita adecuaciones, inventario, trabajadores, equipos, transporte y abastecimiento. Además, la compañía debe invertir en centros de distribución para que los productos lleguen oportunamente a los puntos de venta.

Por eso, las ventas no cuentan toda la historia.

La matriz de Ara reportó una mejora de su EBITDA en la operación colombiana durante 2025. Este indicador permite observar el desempeño operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.

Pero hay una diferencia importante: el EBITDA no equivale a la utilidad neta ni al dinero disponible después de pagar las inversiones.

Por eso, no sería correcto afirmar que Ara está perdiendo dinero simplemente porque sus ventas crecen mientras realiza grandes inversiones. Para determinar si realmente registró pérdidas netas, hay que distinguir entre los resultados de la operación colombiana y las cifras consolidadas de su grupo empresarial.

La gran pregunta es cuánto tardará Ara en convertir su expansión en una rentabilidad cada vez más sólida.

Éxito: una recuperación que va más allá de los supermercados

Grupo Éxito cerró 2025 con una mejora significativa de sus resultados financieros.

La compañía informó ingresos consolidados por aproximadamente 22 billones de pesos y una utilidad neta de 592.108 millones de pesos, más de diez veces superior a la registrada en 2024. Su EBITDA recurrente alcanzó aproximadamente 1,9 billones de pesos.

Estas cifras corresponden al grupo consolidado, que incluye operaciones en Colombia, Uruguay y Argentina, además de negocios complementarios. No representan exclusivamente las ventas de los supermercados Éxito en Colombia.

La operación colombiana aportó aproximadamente 16,9 billones de pesos en ingresos durante 2025.

Parte de la fortaleza del grupo está en que sus actividades no terminan cuando un cliente sale del supermercado. También cuenta con negocios inmobiliarios, centros comerciales, servicios financieros y programas de fidelización.

Esa diversificación puede ayudar a compensar las dificultades de una actividad específica.

Para entenderlo con un ejemplo sencillo, una empresa que depende exclusivamente de vender alimentos tiene una fuente principal de ingresos. Otra que, además, recibe ingresos por alquileres y desarrolla otros negocios, tiene diferentes fuentes de generación de recursos.

Eso no significa que una estrategia sea siempre mejor que la otra, pero sí que sus resultados deben analizarse teniendo en cuenta todas sus actividades.

En el caso de Éxito, la recuperación de 2025 fue una señal positiva. El desafío consiste en sostenerla y fortalecer la rentabilidad sin perder competitividad frente a las cadenas que presionan los precios.

Olímpica: una empresa con raíces en Barranquilla que también crece

Hablar de Olímpica tiene un significado especial en Barranquilla y en buena parte de la región Caribe. Para muchas familias, sus supermercados forman parte de la vida cotidiana: allí compran alimentos, productos de aseo y artículos para el hogar.

Pero, además de su cercanía con los consumidores, la compañía tiene una dimensión empresarial importante.

Olímpica reportó ingresos operacionales por aproximadamente 6,9 billones de pesos en 2025 y un crecimiento del 26,6 % en su utilidad neta. También informó un margen EBITDA del 7,16 % y un margen operacional del 3,74 %.

La empresa terminó el año con más de 400 establecimientos y continuó trabajando en promociones, marcas propias, modernización tecnológica y eficiencia operativa.

Uno de los aspectos más interesantes es que la competencia no se limita a bajar los precios. También consiste en administrar mejor los inventarios, reducir desperdicios, negociar con proveedores y conseguir que cada establecimiento funcione de manera eficiente.

Cuando una empresa consigue controlar sus gastos, puede mejorar sus resultados sin necesidad de aumentar los precios en la misma proporción.

Para los compradores, esa eficiencia puede ser importante si se traduce en precios competitivos, productos disponibles y una experiencia de compra satisfactoria.

No obstante, una mayor utilidad empresarial no garantiza automáticamente que todos los productos sean más baratos. Para comprobarlo, habría que comparar los precios de una misma canasta de productos en las diferentes cadenas.

La cifra que importa: cuánto queda después de pagar las cuentas

Hay tres conceptos que ayudan a entender por qué las ventas, por sí solas, no permiten declarar un ganador.

1. La utilidad neta. Es el dinero que queda después de reconocer los costos, gastos, intereses e impuestos correspondientes. Permite saber si la empresa terminó el periodo con ganancias o pérdidas.

2. El EBITDA. Ayuda a evaluar el desempeño operativo antes de determinados gastos y cargos contables. Es útil, pero no representa todo el dinero que la empresa tiene disponible.

3. El flujo de caja libre. Busca medir cuánto efectivo queda después de considerar el dinero generado por las operaciones y las inversiones necesarias para mantener o ampliar el negocio. Su cálculo depende de los conceptos incluidos y de la metodología utilizada.

Pensemos en una familia que recibe tres millones de pesos al mes. Ese ingreso no significa que tenga tres millones disponibles para ahorrar: primero debe pagar arriendo, alimentación, transporte, servicios y deudas.

A una empresa le ocurre algo parecido, aunque su contabilidad es mucho más compleja.

Por eso, una cadena que vende más puede terminar con una rentabilidad menor que otra que factura menos. También puede presentar una buena utilidad contable y, al mismo tiempo, necesitar mucho efectivo para abrir tiendas, comprar equipos o atender sus obligaciones.

En el comercio minorista, donde se manejan grandes volúmenes de productos y márgenes relativamente estrechos, esas diferencias pueden ser decisivas.

¿Quién gana la batalla de los supermercados?

Los resultados de 2025 muestran que D1 tiene una escala de ventas extraordinaria; Ara continúa ampliando su red de establecimientos; Éxito experimentó una recuperación importante de sus ganancias; y Olímpica reportó avances en sus ingresos y rentabilidad.

Pero no existe una respuesta única para determinar cuál es la mejor empresa.

Si el criterio es el volumen de ventas, D1 ocupa una posición destacada entre las compañías aquí analizadas. Si se estudia la recuperación de las ganancias, Éxito presenta un resultado relevante. Si se observa el ritmo de expansión, Ara sobresale por sus nuevas tiendas. Y si se analiza el desempeño reportado por Olímpica, también hay señales de crecimiento.

Para declarar un ganador financiero definitivo sería necesario comparar las mismas variables, con el mismo periodo, bajo criterios contables equivalentes y teniendo en cuenta las inversiones, los arrendamientos y las obligaciones financieras.

Al final, detrás de todos estos números hay algo que nos afecta a todos: el dinero que llevamos en el bolsillo.

Cada familia busca que el mercado alcance, que los productos básicos no se conviertan en un lujo y que comprar alimentos no implique sacrificar otras necesidades.

Y cada supermercado enfrenta su propio desafío: vender a precios competitivos sin poner en riesgo la sostenibilidad del negocio.

Porque una empresa puede llenar miles de carritos de compra y facturar billones de pesos, pero su verdadero reto es lograr que esa actividad sea rentable, sostenible y capaz de generar valor a largo plazo.

En Mayans Magazine queremos conocer tu experiencia: ¿en cuál supermercado te rinde más el dinero: D1, Ara, Éxito u Olímpica? ¿Has notado diferencias importantes en los precios de los productos que compras cada semana?