Colombia, entre los tres países más hermosos del mundo.

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Colombia tiene una de esas riquezas que muchas veces los propios colombianos no alcanzamos a dimensionar. Desde las playas del Caribe hasta las selvas del Amazonas, pasando por las montañas de los Andes, los paisajes cafeteros, los nevados y las costas del Pacífico, el país reúne una diversidad natural que despierta el interés de viajeros de diferentes partes del planeta. Esa riqueza acaba de convertirse en protagonista de un reconocimiento internacional que merece algo más que una celebración: Colombia fue ubicada en el tercer lugar entre los 50 países con mayor belleza natural del mundo, en una clasificación publicada por la reconocida revista económica Forbes.

La noticia no es menor, especialmente cuando se entiende el peso que tiene el medio que difundió esta información. Forbes es una de las marcas periodísticas más reconocidas del mundo empresarial y financiero. Fundada en 1917 en Estados Unidos por B. C. Forbes, la revista construyó durante más de un siglo una reputación alrededor de la información sobre negocios, inversiones, empresarios, grandes fortunas, mercados y economía mundial. Su nombre se convirtió en una referencia internacional gracias a sus publicaciones y clasificaciones, entre ellas las listas de las personas más ricas del planeta, las empresas más importantes y los emprendedores que están transformando diferentes industrias.

¿Por qué importa tanto que Forbes hable de Colombia? Porque su audiencia está relacionada con sectores que toman decisiones económicas, empresariales y de inversión. Sus publicaciones circulan entre empresarios, inversionistas, ejecutivos, emprendedores y lectores interesados en conocer las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales. Por eso, cuando un país aparece destacado en sus páginas, consigue exposición ante una audiencia que va mucho más allá de los viajeros que buscan fotografías para sus redes sociales. Se convierte en una oportunidad para poner su nombre en conversaciones relacionadas con negocios, turismo e inversión.

Pero detrás de este reconocimiento hay un estudio con una metodología concreta. La clasificación fue elaborada por el portal británico Money.co.uk y publicada por Forbes en agosto de 2022. La investigación no se basó simplemente en preguntarles a los turistas cuál era el país más bonito que habían visitado. Sus investigadores compararon diferentes características geográficas y naturales de 50 países para construir una puntuación de belleza natural.

Para hacerlo, analizaron siete elementos: volcanes, montañas, arrecifes de coral, áreas protegidas, extensión de las costas, bosques tropicales y glaciares. Los factores fueron calculados teniendo en cuenta la superficie de cada país, con el propósito de comparar la concentración de estos atractivos naturales. De esta manera, el estudio buscaba establecer qué territorios reunían una mayor variedad de maravillas naturales en relación con su extensión.

En esa clasificación, Indonesia ocupó el primer lugar con una puntuación de 7,77 sobre 10, seguida de Nueva Zelanda con 7,27. Colombia alcanzó 7,16 puntos y se quedó con la tercera posición mundial. Además, fue el país latinoamericano mejor ubicado en el listado, por delante de México, Ecuador, Perú, Costa Rica, Argentina y otros destinos reconocidos por su riqueza natural.

La explicación de la posición colombiana está relacionada con una característica que hace especial al territorio nacional: su extraordinaria diversidad geográfica. Colombia tiene costas sobre el mar Caribe y el océano Pacífico, tres cordilleras que atraviesan buena parte de su territorio, extensas zonas de selva tropical y ecosistemas que cambian radicalmente de una región a otra. En pocas horas de viaje es posible pasar de una playa tropical a una montaña, de un paisaje desértico a una zona de bosques húmedos o de una ciudad rodeada de montañas a territorios de enorme riqueza amazónica.

El estudio también destacó que Colombia alberga alrededor de 500.000 kilómetros cuadrados de bosque tropical. Esa extensión ayuda a explicar por qué el país tiene un lugar destacado en una clasificación que valora precisamente la presencia de ecosistemas naturales. No se trata únicamente de tener playas bonitas o montañas atractivas, sino de reunir una variedad de paisajes que pocos territorios pueden ofrecer en un mismo destino.

Y es precisamente allí donde aparece la oportunidad económica. La belleza natural puede convertirse en uno de los activos más importantes de Colombia para desarrollar su industria turística. En un mundo donde millones de personas buscan experiencias diferentes, contacto con la naturaleza, destinos de aventura, playas, gastronomía y cultura, contar con reconocimiento internacional puede ayudar a despertar el interés por visitar el país.

Cuando una publicación de alcance mundial presenta a Colombia como uno de los territorios con mayor belleza natural, está contribuyendo a fortalecer su imagen como destino turístico. Ese reconocimiento puede ser utilizado por las autoridades, las agencias de viajes, las aerolíneas, los hoteles y los empresarios del sector para promocionar el país en mercados internacionales. No significa que automáticamente llegarán más visitantes, pero sí representa una herramienta de posicionamiento que puede ayudar a despertar nuevas oportunidades comerciales.

El beneficio puede extenderse a muchas regiones. El Caribe colombiano tiene la posibilidad de fortalecer su oferta alrededor de Cartagena, Santa Marta, La Guajira y el Parque Tayrona. El Eje Cafetero puede continuar atrayendo visitantes interesados en sus paisajes, fincas y experiencias rurales. La Amazonía puede desarrollar propuestas de turismo de naturaleza, mientras que el Pacífico tiene un enorme potencial alrededor de su biodiversidad, sus playas y el avistamiento de ballenas.

Detrás de cada visitante extranjero también existe una cadena económica. Un turista necesita alojamiento, transporte, alimentación, guías, actividades recreativas y servicios comerciales. Ese gasto termina distribuyéndose entre hoteles, restaurantes, conductores, operadores turísticos, pequeños comerciantes, artesanos y trabajadores independientes. Por eso, el crecimiento del turismo puede convertirse en una fuente de empleo y de ingresos para miles de familias, especialmente en regiones que necesitan diversificar sus actividades económicas.

También existe una oportunidad para atraer inversión. Cuando Colombia fortalece su imagen internacional como destino, puede despertar el interés de empresarios que buscan desarrollar hoteles, restaurantes, proyectos de transporte, experiencias turísticas y servicios especializados. Esto puede impulsar nuevas empresas, mejorar la infraestructura y generar oportunidades para las comunidades locales, siempre que las inversiones se realicen de manera responsable.

Sin embargo, hay una condición fundamental: Colombia no puede vivir solamente de su belleza natural ni confiar en que los reconocimientos internacionales resolverán sus problemas turísticos. El país todavía tiene desafíos relacionados con la seguridad, la conectividad aérea y terrestre, la infraestructura, la informalidad, los cobros abusivos a los visitantes y la calidad de algunos servicios. Un turista puede llegar atraído por una fotografía de una playa espectacular, pero su experiencia dependerá de la atención que reciba, de la facilidad para movilizarse y de las condiciones que encuentre durante su recorrido.

También es necesario proteger aquello que hace atractivo al país. La expansión turística sin planificación puede terminar deteriorando precisamente los ecosistemas que generan interés internacional. El turismo sostenible debe convertirse en una prioridad para evitar que el crecimiento económico se consiga a costa de destruir bosques, playas, arrecifes y fuentes de agua.

Colombia tiene una ventaja que no se puede fabricar ni comprar: su geografía. Tiene dos océanos, montañas, selvas, ríos, desiertos y una diversidad de paisajes que representan una oportunidad para competir en el mercado turístico mundial. El reconocimiento difundido por Forbes es una vitrina internacional que permite recordar el valor de ese patrimonio natural.

El verdadero desafío consiste en transformar ese reconocimiento en resultados económicos. Que más extranjeros conozcan Colombia, que más empresarios encuentren oportunidades, que las comunidades reciban ingresos y que el turismo se convierta en una actividad capaz de generar empleo y desarrollo regional.

Porque ocupar el tercer lugar entre los países con mayor belleza natural del mundo es una distinción que llena de orgullo, pero aprovechar esa riqueza para construir una economía más competitiva y generar bienestar para los colombianos es el verdadero reto.