Salwa Maloof Habib: la nueva reina del Carnaval de Barranquilla 2027 llega con una historia familiar ligada a la fiesta.

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Barranquilla tiene nueva reina. Salwa Maloof Habib, de 24 años, fue designada este viernes por la Junta Directiva del Carnaval de Barranquilla como la soberana del Carnaval 2027.

La elección de Salwa no solo pone nuevamente los reflectores sobre una familia conocida en Barranquilla. También abre la puerta a un reinado que podría tener un fuerte componente social, teniendo en cuenta la trayectoria de la joven en actividades relacionadas con el apoyo a poblaciones vulnerables.

Salwa tendrá ahora una responsabilidad que va mucho más allá de ponerse la corona. Durante los meses previos al Carnaval deberá convertirse en una de las principales representantes de Barranquilla y de su fiesta ante Colombia y el mundo.

El Carnaval de Barranquilla es, además, una fiesta reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Por eso, ser reina implica representar una tradición que pertenece no solamente a las familias que participan directamente en los eventos, sino a toda la ciudad.

Una familia que ya conoce el Carnaval

La llegada de Salwa a la corona también tiene un antecedente familiar.

Su hermana, Samia Maloof Habib, fue Reina del Carnaval de los Niños 2024. Es decir, el vínculo de la familia con la fiesta barranquillera no comienza con Salwa.

Su padre es Dieb Nicolás Maloof Cuse, empresario relacionado con el sector de la salud y con la Clínica La Misericordia de Barranquilla.

Este elemento seguramente hará que muchas personas miren con especial atención el nuevo reinado. Sin embargo, sería un error reducir la elección de Salwa únicamente a su apellido o a su familia.

La pregunta más importante será qué hará ella con la oportunidad que acaba de recibir.

Una reina en un momento diferente

La elección de Salwa ocurre, además, en un momento particularmente sensible para Colombia.

El país todavía enfrenta las consecuencias del terremoto que afectó a diferentes comunidades, una situación que ha despertado llamados a la solidaridad y a la unión.

En ese contexto, Carnaval de Barranquilla destaca precisamente el trabajo social y la vocación filantrópica de Salwa.

Esto podría darle un significado diferente a su reinado.

El Carnaval es alegría, música, disfraces, comparsas y tradición. Pero también puede convertirse en una plataforma para enviar mensajes sociales y acercar a las personas que tienen mayor visibilidad pública a quienes necesitan apoyo.

Y ahí estará uno de los principales retos de Salwa.

¿Qué puede aportar Salwa al Carnaval?

Una reina no puede solucionar los problemas sociales de Barranquilla ni del país. Pero sí puede ayudar a poner determinadas causas en la conversación pública.

Salwa tiene ahora la posibilidad de utilizar la atención que genera su título para promover iniciativas sociales, especialmente aquellas relacionadas con poblaciones vulnerables.

Ese puede ser uno de los elementos que diferencie su reinado.

Porque hoy el público no solamente quiere saber cómo luce una reina o qué vestido utilizará en la Batalla de Flores. También existe interés por conocer quién es la persona que está detrás de la corona y qué representa.

El reto de representar a toda Barranquilla

Salwa pertenece a una familia con reconocimiento en la ciudad y llega a uno de los cargos simbólicos más importantes del Carnaval.

Pero una vez recibe la corona, la reina deja de representar únicamente a su familia.

Tiene que representar al barrio popular, al comerciante, al trabajador, al artista, al bailarín, al músico, al niño que sueña con participar en una comparsa y a las miles de personas que esperan cada año el Carnaval.

Ese será probablemente el verdadero examen de su reinado.

La corona puede abrir muchas puertas, pero será la manera de utilizarla la que termine definiendo el recuerdo que deje Salwa Maloof Habib en el Carnaval de Barranquilla.

El Carnaval 2027 apenas comienza a tomar forma. Y ahora, con Salwa como su nueva soberana, Barranquilla tendrá una reina con una historia familiar ligada a la fiesta, una trayectoria social que puede marcar diferencia y un enorme desafío: convertir una corona en una oportunidad para representar, unir y servir a una ciudad que vive el Carnaval como parte de su propia identidad.