¿Alex Char está aprendiendo de Abelardo? La nueva química de la política en Barranquilla

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Hay algo que está llamando la atención en la política de Barranquilla: la relación entre el alcalde Alejandro Char y el presidente Abelardo de la Espriella.

No se trata solamente de una relación entre un alcalde y el presidente de la República. Hay señales de una cercanía política que merece ser observada, porque también puede estar produciendo cambios en la manera como Char se muestra ante la gente.

Y aquí aparece una pregunta interesante: ¿Char está aprendiendo algo del estilo político de Abelardo?

No necesariamente significa que lo esté copiando. Pero sí parece existir una influencia.

Dos estilos diferentes que se están acercando

Alejandro Char lleva muchos años construyendo una imagen política muy reconocible en Barranquilla.

Su forma de vestir, su manera de hablar, la gorra y hasta el famoso suéter de cuello han terminado haciendo parte de su personaje público.

Abelardo de la Espriella llegó a la política con otro estilo.

Más directo, más confrontacional, mucho más preocupado por la imagen personal y por transmitir una personalidad fuerte frente a las cámaras y las redes sociales.

Son estilos diferentes.

Pero ahora están trabajando juntos.

Desde la campaña presidencial ya existía una relación política entre la Casa Char y Abelardo. En abril, Fuad Char confirmó el respaldo de su grupo político a la candidatura de De la Espriella en la Costa Caribe.

Después de la elección, esa relación pasó de la campaña al Gobierno.

Char encontró en Abelardo algo que necesitaba

Hay un elemento fundamental para entender esta relación: la seguridad.

En julio, después de reunirse con Abelardo, Alejandro Char dijo que el principal tema tratado fue la inseguridad y aseguró que Barranquilla tendría el respaldo del nuevo Gobierno.

Poco después, Char también respaldó públicamente la propuesta de Abelardo de crear un Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana.

Es decir, hay una coincidencia clara en un tema que preocupa directamente a los ciudadanos: delincuencia, extorsiones, atracos y seguridad.

Y esto tiene importancia política.

Porque para un alcalde, tener un presidente dispuesto a trabajar directamente con las ciudades puede significar más apoyo de la Nación para enfrentar problemas que una alcaldía sola no puede resolver.

Pero hay otro detalle: la imagen

Aquí está la parte más interesante.

Alejandro Char tiene una imagen política construida durante años. Su vestuario tradicional también forma parte de esa identidad.

Sin embargo, recientemente se le han visto cambios en su presentación pública.

Puede parecer un detalle pequeño.

Pero en política la imagen nunca es completamente accidental.

La ropa, la manera de hablar, la forma de aparecer en público y hasta la manera de relacionarse con otros dirigentes también comunican.

Y Abelardo ha construido precisamente buena parte de su identidad política alrededor de una imagen muy personal.

Por eso algunos pueden preguntarse si Char está incorporando elementos de esa nueva forma de hacer política.

No podemos afirmar que Abelardo le esté diciendo a Char cómo vestirse o cómo comportarse. No existe evidencia pública para decir eso.

Pero sí podemos observar que la relación entre ambos es cada vez más cercana y que existen coincidencias políticas y de comunicación.

¿Quién está aprendiendo de quién?

Esta es quizás la pregunta más interesante.

Porque también puede ocurrir lo contrario.

Abelardo puede estar aprendiendo de Char.

La Casa Char lleva décadas manejando política regional, construyendo alianzas y entendiendo cómo se mueve el electorado de la Costa Caribe.

Abelardo, por su parte, llegó a la Presidencia con un estilo político diferente al de los políticos tradicionales.

Entonces puede existir un intercambio.

Char aporta experiencia política regional. Abelardo aporta una nueva manera de comunicarse con el electorado.

Y en el medio está Barranquilla.

La ciudad puede convertirse en uno de los principales puntos de encuentro entre el Gobierno Nacional y la política del Caribe.

De hecho, Char ha dicho públicamente que la Alcaldía está dispuesta a acompañar las decisiones del Gobierno y a facilitar los espacios que sean necesarios para el funcionamiento del nuevo Gobierno en Barranquilla.

Una alianza que va más allá de una fotografía

La relación tampoco se quedó en reuniones protocolarias.

En agosto, Abelardo encabezó en Barranquilla un consejo de seguridad con la participación de Char, el gobernador Eduardo Verano, alcaldes del área metropolitana, ministros, autoridades militares y policiales.

Después de ese encuentro, Char destacó el respaldo recibido del Gobierno Nacional y habló de la necesidad de recuperar la tranquilidad de los barranquilleros.

Y cuando el Gobierno anunció el traslado de 20 personas privadas de la libertad desde establecimientos de Barranquilla hacia Bogotá, Char y Verano también agradecieron públicamente la decisión.

Esto demuestra que la relación tiene hechos concretos detrás.

El cambio que viene

Por eso, más que decir que “Char está copiando a Abelardo”, quizás la pregunta correcta sea otra:

¿Está Alejandro Char adaptándose a una nueva manera de hacer política en Colombia?

Porque el país cambió.

Las redes sociales pesan más.

La imagen pesa más.

El discurso directo tiene más importancia.

Y los políticos tradicionales tienen que decidir si mantienen exactamente el mismo estilo de siempre o si incorporan nuevas formas de comunicarse con la ciudadanía.

Char conoce muy bien la política tradicional.

Abelardo representa una forma mucho más reciente de comunicación política.

Ahora los dos están trabajando juntos.

Y esa combinación puede producir cambios no solamente en el Gobierno Nacional, sino también en la política del Caribe.

Por eso vale la pena observar a Alejandro Char en los próximos meses.

No solamente para saber qué dice, sino también cómo lo dice, cómo se presenta y cómo cambia su relación con el poder nacional.

Porque algunas veces los cambios políticos más importantes no comienzan con un discurso.

Comienzan con una alianza.

Y otras veces, incluso, comienzan con algo tan sencillo como cambiar el estilo de vestir.