Verisign: la empresa que gastó US$859 millones comprando sus propias acciones.

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Hay empresas que utilizan sus ganancias para construir nuevas fábricas, abrir tiendas, contratar trabajadores o desarrollar productos. Pero existe otra forma de utilizar el dinero: comprar sus propias acciones en la bolsa para reducir la cantidad que está en manos de los inversionistas.

Eso es precisamente lo que hace Verisign, una compañía estadounidense que administra la infraestructura de los dominios de internet .com y .net.

Durante 2025, la empresa destinó US$859 millones a recomprar sus propias acciones. Al mismo tiempo, obtuvo ingresos por US$1.657 millones y una utilidad neta de aproximadamente US$826 millones. Además, al finalizar el año tenía otros US$1.080 millones autorizados para futuras recompras, sin una fecha límite para ejecutar el programa. <sup>[1]</sup>

La pregunta es inevitable: ¿por qué una empresa que gana dinero decide utilizar una cantidad tan grande para comprar una parte de sí misma?

¿Qué hace realmente Verisign?

Para entender esta historia, primero hay que conocer el negocio.

Cuando una persona registra un dominio terminado en .com, como el de una tienda virtual, una empresa o un medio de comunicación, existe una infraestructura tecnológica que permite que ese nombre funcione en internet.

Verisign opera los registros de los dominios .com y .net. Su negocio consiste, entre otras actividades, en mantener la infraestructura que permite que esos nombres de dominio puedan localizarse en internet.

Esto le proporciona una fuente recurrente de ingresos por las inscripciones y renovaciones de los dominios.

A finales de 2025, la compañía tenía 173,5 millones de registros .com y .net, un crecimiento del 2,6 % frente al año anterior. <sup>[2]</sup>

No necesita ser una red social con miles de millones de usuarios ni vender teléfonos cada año. Su negocio depende de una infraestructura esencial para el funcionamiento de una parte importante de internet.

Y aquí aparece una de las claves de su estrategia financiera: una empresa que genera ingresos recurrentes y tiene costos relativamente controlados puede disponer de recursos para devolver dinero a sus accionistas.

¿Qué significa comprar sus propias acciones?

Imaginemos una empresa dividida en 100 acciones. Cada una representa el 1 % de la compañía.

Si una persona posee 10 acciones, tiene el equivalente al 10 % del negocio.

Ahora imaginemos que la empresa utiliza sus ganancias para recomprar 20 acciones y retirarlas de circulación. Quedan 80 acciones.

La persona que conservó sus 10 acciones ahora tiene el equivalente al 12,5 % de las acciones restantes.

No compró más acciones, pero su participación proporcional aumentó.

Ese es el principio detrás de las recompras de acciones, conocidas en el mundo financiero como buybacks.

La empresa utiliza dinero para comprar acciones que ya existen, reduciendo el número de acciones en circulación y aumentando la participación proporcional de quienes conservan las suyas.

Hay una precisión importante: la recompra no hace que cada accionista reciba automáticamente dinero ni garantiza que la cotización suba. El resultado depende, entre otras cosas, del precio que la empresa pague y de cómo valore el mercado el negocio.

US$859 millones: una cifra que merece atención

Las cifras de Verisign muestran la dimensión de esta estrategia.

Indicador de 2025Resultado
IngresosUS$1.656,6 millones
Utilidad netaUS$825,7 millones
Recompras de acciones bajo el programaUS$859 millones
Dinero autorizado para futuras recompras al cierre del añoUS$1.080 millones

Fuente: informe anual y resultados financieros de Verisign. <sup>[1]</sup>

Hay un dato que llama especialmente la atención: los US$859 millones destinados a recompras superaron la utilidad neta del año, que fue de aproximadamente US$826 millones.

Esto no significa necesariamente que la compañía gastara dinero que no tenía. La utilidad contable y el efectivo disponible son conceptos distintos. En 2025, Verisign generó US$1.091 millones de flujo de caja procedente de sus operaciones.

Sin embargo, la comparación muestra hasta qué punto la devolución de capital a los accionistas es una prioridad para la empresa.

También es importante distinguir entre el dinero autorizado y el dinero efectivamente gastado: los US$1.080 millones restantes no son una compra ya realizada, sino una autorización para futuras operaciones.

¿Cómo puede subir el valor de una acción sin que la empresa crezca demasiado?

Pensemos en una empresa que gana US$100 millones al año y tiene 100 millones de acciones.

Cada acción representa, de manera simplificada, un dólar de ganancia anual.

Si la empresa mantiene sus ganancias, pero reduce a la mitad el número de acciones, ahora cada acción representa dos dólares de ganancia anual.

La compañía no duplicó sus ventas ni sus beneficios totales. Lo que cambió fue la cantidad de acciones entre las que se distribuyen esos beneficios.

Eso ayuda a explicar por qué las recompras pueden aumentar las ganancias por acción, uno de los indicadores que los inversionistas utilizan para evaluar una compañía.

En Verisign, la utilidad neta pasó de US$785,7 millones en 2024 a US$825,7 millones en 2025. Durante ese mismo periodo, las ganancias diluidas por acción subieron de US$8 a US$8,81. <sup>[2]</sup>

La recompra contribuye a explicar ese resultado, aunque no es la única razón: la empresa también aumentó sus ganancias.

Por eso, sería incorrecto afirmar que toda la valorización de una acción se debe a las recompras. El precio también depende de las expectativas de crecimiento, las tasas de interés, los riesgos del negocio y la valoración que los compradores estén dispuestos a pagar.

¿Es una estrategia nueva?

No. Verisign lleva muchos años utilizando esta herramienta.

Según su informe anual, hasta el cierre de 2025 había recomprado aproximadamente 263,7 millones de acciones a lo largo de su historia, con un costo acumulado de US$15.760 millones. <sup>[1]</sup>

La cifra debe interpretarse con cuidado: corresponde al total histórico de acciones recompradas, no a la cantidad que actualmente tiene en circulación. La empresa también ha emitido acciones a lo largo del tiempo, por ejemplo, mediante planes de compensación para empleados.

La consecuencia visible es que el número de acciones en circulación se ha reducido considerablemente frente a los niveles históricos.

Esta política puede favorecer a los accionistas que permanecen en la compañía, porque aumenta su participación proporcional en el negocio. Pero también plantea una pregunta: ¿hasta qué punto es conveniente seguir recomprando acciones cuando ese dinero podría destinarse a otras necesidades?

Dividendos o recompras: dos caminos para beneficiar al inversionista

Una empresa que obtiene beneficios tiene diferentes opciones para utilizar el dinero. Puede invertirlo en el negocio, pagar deudas, acumular reservas, distribuir dividendos o recomprar sus propias acciones.

Los dividendos son pagos directos a los accionistas. Si una persona tiene acciones que dan derecho a un dividendo, recibe dinero en función de su participación.

Las recompras funcionan de otra manera: la empresa compra acciones en el mercado y reduce el número de títulos en circulación. El accionista que no vende puede aumentar su participación proporcional sin recibir necesariamente dinero en efectivo.

Verisign, además, no se limita a las recompras. En 2025 inició el pago de dividendos trimestrales y distribuyó aproximadamente US$215 millones en dividendos declarados durante el año. En febrero de 2026 anunció un aumento del 5,2 % en su dividendo trimestral, hasta US$0,81 por acción. <sup>[1]</sup>

Esto demuestra que ambas estrategias pueden coexistir.

¿Cuál es mejor? Depende del inversionista y de las circunstancias. Quien necesita ingresos periódicos puede preferir los dividendos. Quien busca aumentar el valor de su inversión a largo plazo podría beneficiarse de una recompra bien ejecutada, siempre que la empresa compre a un precio razonable y mantenga un negocio saludable.

El riesgo de recomprar acciones demasiado caras

Las recompras no son una fórmula mágica para generar riqueza.

Si una empresa compra sus acciones cuando están sobrevaloradas, puede gastar demasiado dinero por una participación que habría podido adquirir a un precio menor.

Además, el dinero utilizado para recomprar acciones deja de estar disponible para otras alternativas. Si la compañía necesita modernizar su infraestructura, desarrollar nuevas tecnologías, reducir deudas o afrontar una crisis, una política excesiva de recompras podría limitar su capacidad de respuesta.

Por eso, los inversionistas no deberían fijarse únicamente en cuántas acciones retira una empresa de circulación. También deben analizar cuánto efectivo genera, cómo evoluciona su deuda, si sus ingresos crecen y cuánto paga por cada acción que compra.

En el caso de Verisign, el negocio sigue generando importantes flujos de efectivo y mantiene una posición central en la infraestructura de los dominios .com y .net. Sin embargo, esos datos no eliminan la necesidad de evaluar el precio de sus acciones y los riesgos de su modelo de negocio.

Conclusión: una lección sobre cómo funciona el capitalismo.

La historia de Verisign demuestra que las empresas pueden crear valor para sus accionistas de diferentes maneras. No todo depende de vender más productos o abrir nuevas oficinas. En determinadas circunstancias, reducir el número de acciones también puede mejorar los indicadores financieros por acción.

Pero hay una diferencia entre mejorar un indicador y crear valor económico real.

La recompra puede ser una decisión acertada si la empresa dispone de efectivo, no descuida su negocio y adquiere sus acciones a un precio conveniente. También puede ser una mala decisión si paga demasiado o sacrifica inversiones necesarias para sostener artificialmente sus resultados por acción.

En última instancia, el éxito no se mide por la cantidad de acciones que una empresa retira de circulación, sino por su capacidad para generar beneficios y efectivo de manera sostenible.

Y aquí queda la pregunta para los inversionistas: si una empresa tiene dinero disponible, ¿preferirían recibir una parte de las ganancias mediante dividendos o que la compañía recompre acciones para aumentar la participación de quienes deciden conservarlas?