¿Por qué el Gobierno Petro celebra la caída del dólar?

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Durante las últimas semanas, el precio del dólar en Colombia ha registrado una importante caída. Como era de esperarse, el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha presentado este comportamiento como una señal de que la economía del país está dando resultados positivos.

Pero la gran pregunta es: ¿realmente la caída del dólar es un logro exclusivo del Gobierno?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

¿Por qué importa tanto el dólar?

El dólar no solo es la moneda de Estados Unidos. También es la referencia para buena parte del comercio mundial. Colombia compra y vende muchos productos en dólares, por lo que cualquier cambio en su precio termina afectando la economía de millones de personas.

Cuando el dólar sube, generalmente aumentan los costos de productos importados como computadores, celulares, vehículos, repuestos y algunos alimentos. En cambio, cuando baja, esos productos pueden volverse más económicos, aunque esa reducción no siempre llega de inmediato al consumidor.

¿Por qué está bajando el dólar?

Aquí aparece un punto que muchas veces se pierde en el debate político.

El precio del dólar no depende únicamente de las decisiones del Gobierno colombiano. En realidad, es el resultado de muchos factores que ocurren tanto dentro como fuera del país.

Por ejemplo:

  • Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre las tasas de interés.
  • El comportamiento de la economía estadounidense.
  • El precio internacional del petróleo, principal producto de exportación de Colombia.
  • La confianza de los inversionistas internacionales.
  • La situación política y económica mundial.
  • Las decisiones del Banco de la República.

Es decir, el dólar se mueve por una combinación de factores nacionales e internacionales.

Entonces, ¿el Gobierno tiene algo que ver?

Sí, pero no es el único protagonista.

Las políticas económicas de cualquier gobierno pueden generar mayor o menor confianza entre los inversionistas. Si existe estabilidad económica, control fiscal y buenas perspectivas de crecimiento, eso puede fortalecer la moneda colombiana.

Sin embargo, atribuir toda la caída del dólar únicamente al Gobierno sería simplificar demasiado un fenómeno económico que depende de variables que Colombia no controla.

De la misma manera, cuando el dólar sube tampoco sería correcto responsabilizar exclusivamente al presidente de turno.

¿Por qué el Gobierno habla de un logro?

Desde el punto de vista político, es completamente normal.

Todos los gobiernos, sin importar su ideología, destacan las cifras que les favorecen.

Cuando el desempleo baja, el gobierno de turno dice que es gracias a sus políticas.

Cuando la inflación disminuye, también suele presentarlo como un éxito.

Y cuando el dólar cae, ocurre exactamente lo mismo.

La oposición, por su parte, suele señalar que esos resultados obedecen principalmente a factores internacionales y no a decisiones del Ejecutivo.

En democracia, ambas posiciones hacen parte del debate político.

¿Quién decide realmente el rumbo del dólar?

Existe una idea equivocada muy extendida: creer que el presidente puede controlar el precio del dólar.

No es así.

El mercado cambiario funciona con la oferta y la demanda de divisas. Si entran más dólares al país de los que salen, el dólar tiende a bajar. Si ocurre lo contrario, el dólar suele subir.

Además, el Banco de la República mantiene independencia para tomar decisiones sobre las tasas de interés y, cuando lo considera necesario, puede intervenir para reducir la volatilidad del mercado cambiario.

Por eso, hablar del dólar implica analizar mucho más que las decisiones del Gobierno Nacional.

¿Qué significa esto para los colombianos?

Una caída del dólar puede traer beneficios importantes.

Las empresas que importan productos pagan menos por mercancías provenientes del exterior. Eso podría traducirse en menores costos para algunos bienes y servicios.

Sin embargo, también existen sectores que pueden verse afectados.

Los exportadores reciben menos pesos por cada dólar que venden, lo que puede reducir sus ingresos. Lo mismo ocurre con muchas familias que reciben remesas desde el exterior, ya que el dinero enviado desde otros países se convierte en menos pesos colombianos.

En otras palabras, un dólar bajo no beneficia a todos por igual.

La caída del dólar es una buena noticia para varios sectores de la economía colombiana, pero sería un error convertir este indicador en una victoria exclusiva del Gobierno o en una derrota automática de sus críticos.

La realidad económica es mucho más compleja.

El comportamiento del dólar depende de factores internacionales, del precio del petróleo, de las decisiones del Banco de la República, de la confianza de los mercados y, en menor medida, de las políticas económicas del Gobierno.

Por eso, el análisis más responsable no consiste en buscar un único ganador político, sino en entender que la economía funciona como un gran rompecabezas donde intervienen muchas piezas al mismo tiempo.

En una democracia es legítimo que el Gobierno resalte los indicadores positivos y que la oposición cuestione su origen. Lo importante es que los ciudadanos cuenten con información suficiente para distinguir entre el debate político y el funcionamiento real de la economía.