
El cierre del Congreso Empresarial Colombiano de la ANDI, en Cartagena, deja un mensaje que va mucho más allá de los $201.637 millones movilizados por la campaña “Empresas Unidas por Colombia” para atender a los afectados por el terremoto. El verdadero mensaje político y económico está en el tono con el que el sector empresarial está mirando el comienzo del nuevo Gobierno.
Y ese tono es, claramente, más optimista.
Durante los últimos años, la relación entre el empresariado y el Gobierno de Gustavo Petro estuvo marcada por fuertes diferencias, especialmente alrededor de la inversión, las reformas, la seguridad jurídica, los impuestos y el papel del sector privado en la economía. Pero el escenario político cambió con la llegada del Gobierno de Abelardo de la Espriella, y en Cartagena se empieza a percibir un cambio también en el ambiente empresarial.
El discurso de cierre de Bruce Mac Master resulta revelador. El presidente saliente de la ANDI habló de recuperar la confianza, fortalecer las instituciones y entender el crecimiento económico como una herramienta para generar oportunidades y cohesión social. También insistió en que Colombia tiene la posibilidad de decidir qué país quiere construir para las próximas generaciones.
¿Qué está viendo el empresariado?
No necesariamente significa que la ANDI esté entregando un cheque en blanco al nuevo Gobierno. Los empresarios siguen teniendo enormes preocupaciones: déficit fiscal, seguridad, infraestructura, empleo, inversión y las dificultades que traerá la reconstrucción después del terremoto.
Pero hay una diferencia importante: ahora parece existir una mayor disposición para trabajar conjuntamente con el Gobierno.
Y el terremoto terminó convirtiéndose, paradójicamente, en una primera prueba de esa relación.
La ANDI no esperó simplemente a que el Estado solucionara la emergencia. El sector privado comenzó con una contribución de $2.000 millones y, en cuestión de días, la campaña llegó a $201.637 millones. Más de 100 empresas participaron en la iniciativa, que fue incorporada a la agenda del Congreso.
Eso demuestra algo importante: el empresariado quiere ser protagonista de la reconstrucción de Colombia.
Y aquí aparece una de las claves del nuevo escenario.
La reconstrucción puede convertirse en el primer gran punto de encuentro
El Gobierno enfrenta una emergencia gigantesca y, al mismo tiempo, restricciones fiscales importantes. Por eso, la reconstrucción difícilmente podrá depender exclusivamente del presupuesto público.
Ahí entra el sector privado.
La discusión ya no es solamente cuánto dinero puede aportar una empresa. También está sobre la mesa su capacidad para construir vivienda, infraestructura, hospitales, carreteras, generar empleo, suministrar alimentos y reactivar las economías regionales.
Incluso desde el ámbito empresarial se ha planteado la necesidad de utilizar mecanismos que permitan incorporar capital privado a la reconstrucción.
Por eso, la emergencia puede terminar creando una relación diferente entre Gobierno y empresarios: menos confrontación y más cooperación.
El mensaje que sale de Cartagena
Hay algo simbólico en que este mensaje salga precisamente del Congreso de la ANDI.
El mismo sector empresarial que durante el Gobierno Petro expresó públicamente muchas de sus preocupaciones hoy está cerrando su principal encuentro anual hablando de confianza, inversión, crecimiento y construcción colectiva de país.
Eso no significa que los empresarios hayan dejado de ser críticos.
Significa que parecen estar diciendo al nuevo Gobierno:
“Estamos dispuestos a trabajar, pero necesitamos condiciones para invertir, producir y generar empleo”.
Y esa puede ser una de las grandes oportunidades del Gobierno de De la Espriella.
Porque Colombia no solamente necesita que el Estado funcione. Necesita que el sector privado vuelva a sentirse parte de un proyecto nacional.
Los $201.637 millones recaudados son importantes por su dimensión económica, pero quizá sean todavía más importantes por lo que representan políticamente: un empresariado que quiere participar, aportar y tener un papel activo en la recuperación del país.
El reto para el nuevo Gobierno será convertir ese optimismo inicial en confianza de largo plazo.
Porque donar en una emergencia es solidaridad.
Pero invertir miles de millones de pesos, abrir empresas, contratar trabajadores y construir infraestructura requiere algo mucho más difícil de conseguir:
Y justamente esa palabra fue una de las protagonistas del cierre del CEC ANDI.