El dólar cayó a $3.233 en Colombia: ¿por qué pasó y cómo afecta realmente su bolsillo?

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El dólar sigue sorprendiendo a los colombianos. Este miércoles la divisa estadounidense se ubicó alrededor de $3.233, un nivel que hace apenas unos años parecía imposible.

Muchos celebran porque viajar será más barato y los productos importados podrían bajar de precio. Sin embargo, detrás de esa buena noticia hay otra realidad que preocupa a miles de familias y empresas.

¿Por qué bajó tanto el dólar?

La explicación puede entenderse con un ejemplo muy sencillo.

Imagine que el dólar es un producto cualquiera, como el arroz. Si en una tienda hay mucho arroz y poca gente comprándolo, el precio baja.

Con el dólar ocurre algo parecido.

En los últimos meses han entrado muchos dólares al país por inversión extranjera, mejores precios de algunos productos de exportación y mayor confianza de los inversionistas en Colombia. Al mismo tiempo, la demanda de dólares no ha crecido al mismo ritmo.

Cuando hay muchos dólares disponibles y menos personas necesitándolos, el precio del dólar baja y el peso colombiano se fortalece.

Es simplemente la ley de la oferta y la demanda.

¿Quiénes ganan?

Los principales beneficiados son quienes compran productos importados.

Celulares, computadores, televisores, vehículos, electrodomésticos, ropa y muchos artículos que llegan del exterior pueden costar menos.

También ganan quienes tienen pensado viajar al extranjero, ya que con la misma cantidad de pesos ahora pueden comprar más dólares.

Las empresas que tienen préstamos en dólares también pagan cuotas más bajas.

Además, un dólar barato ayuda a controlar la inflación porque muchos productos e insumos importados llegan a menor costo.

¿Quiénes pierden?

Aquí aparece el otro lado de la moneda.

Los exportadores reciben sus pagos en dólares. Cuando convierten esos dólares a pesos, reciben menos dinero que hace algunos meses.

Sectores como el café, las flores, el banano, el petróleo, el carbón y otras exportaciones ven reducidos sus ingresos.

Pero hay otro grupo que muchas veces pasa desapercibido.

Las remesas también sienten el golpe

Después del petróleo, las remesas enviadas por los colombianos que viven en el exterior se han convertido en una de las principales fuentes de ingreso de divisas para el país.

Cada mes, millones de hogares reciben dinero enviado desde Estados Unidos, España y otros países.

El problema es sencillo de entender.

Si un familiar envía 1.000 dólares, hace un tiempo esa familia podía recibir cerca de cuatro millones de pesos. Hoy, con un dólar alrededor de $3.233, recibe mucho menos dinero por la misma cantidad enviada.

Es decir, el esfuerzo del familiar en el exterior sigue siendo el mismo, pero en Colombia esos dólares alcanzan para menos pesos.

Esto afecta especialmente a miles de familias que dependen de esos giros para pagar alimentación, arriendo, educación y servicios públicos.

¿Puede volver a subir el dólar?

Sí. Y esa es una de las preguntas más importantes.

El precio del dólar cambia todos los días porque depende de muchos factores.

Puede subir si ocurre alguna de estas situaciones:

  • Los inversionistas comienzan a sacar su dinero de Colombia.
  • Estados Unidos aumenta nuevamente sus tasas de interés y muchos prefieren llevar su dinero allá.
  • Baja el precio internacional del petróleo o de otros productos que Colombia exporta.
  • Aparece incertidumbre política o económica que genere desconfianza en los mercados.
  • Se presenta una crisis internacional que haga que los inversionistas busquen refugio en el dólar.

En otras palabras, el dólar nunca permanece quieto. Así como hoy está cerca de los $3.233, en el futuro podría volver a subir si cambian las condiciones económicas.

Entonces, ¿es buena o mala noticia?

La respuesta es: depende.

Si usted piensa viajar, comprar productos importados o tiene deudas en dólares, seguramente celebrará esta caída.

Pero si trabaja en sectores exportadores o su familia vive de las remesas enviadas desde el exterior, probablemente verá disminuir sus ingresos en pesos.

La economía funciona como un balancín: cuando un lado gana, el otro suele perder.

Por eso, más que celebrar un dólar muy barato o preocuparse por uno muy caro, lo que realmente necesita Colombia es un dólar estable, que permita a las familias, a las empresas y a los inversionistas planificar con tranquilidad y mantener el crecimiento de la economía.