
Cartagena cerró una nueva edición de ANDICOM, pero detrás de las cifras y de las conferencias sobre inteligencia artificial hay una discusión que va mucho más allá de la tecnología: quiénes estarán preparados para la economía que viene y quiénes podrían quedarse atrás.
Durante cuatro días, Cartagena fue escenario de la edición número 41 de ANDICOM, uno de los principales encuentros de tecnología y negocios de América Latina.
El evento terminó este viernes 4 de septiembre con más de 6.500 asistentes, más de 2.400 empresas participantes y más de 200 compañías vinculadas comercialmente. Además, empresarios de la Unión Europea anunciaron perspectivas de inversión cercanas a los 2.000 millones de euros, equivalentes a unos 8 billones de pesos, para los próximos cuatro años.
Pero, ¿por qué debería importarle ANDICOM a una persona que no trabaja en tecnología?
Ahí está precisamente la importancia del evento.
La inteligencia artificial ya salió de los laboratorios
Durante mucho tiempo la inteligencia artificial parecía algo lejano: robots, películas de ciencia ficción y grandes empresas tecnológicas.
Eso cambió.
La discusión de ANDICOM 2026 estuvo enfocada en algo mucho más concreto: cómo convertir la inteligencia artificial en productividad, negocios y crecimiento económico.
Es decir, ya no se trata solamente de preguntar qué puede hacer la inteligencia artificial.
La pregunta ahora es:
¿Quién la va a utilizar mejor y qué impacto tendrá sobre la economía?
ANDICOM planteó precisamente esa discusión bajo el concepto “Unleashing the Power of AI”, con temas relacionados con productividad, competitividad, ciberseguridad, conectividad y regulación.
¿Y eso qué tiene que ver con el ciudadano común?
Mucho.
Pensemos en una pequeña empresa.
Un negocio que antes necesitaba varias personas para hacer determinadas tareas podría comenzar a utilizar inteligencia artificial para atender clientes, organizar información, hacer publicidad, analizar ventas o automatizar procesos.
Eso puede significar más productividad y menores costos.
Pero también plantea una pregunta difícil:
¿Qué pasará con los trabajadores cuyas tareas puedan ser automatizadas?
Por eso la inteligencia artificial no es solamente una conversación tecnológica.
También es una conversación sobre empleo, educación y oportunidades.
El trabajador del futuro necesitará aprender nuevas habilidades. Y las empresas tendrán que decidir si utilizan la tecnología simplemente para reducir costos o si también la utilizan para capacitar a sus trabajadores y producir más.
Colombia tiene una oportunidad, pero también un problema
Uno de los grandes retos es la brecha tecnológica.
No todas las empresas colombianas tienen el mismo acceso a computadores, conectividad, datos, infraestructura o talento especializado.
Mientras algunas compañías ya están experimentando con inteligencia artificial, otras todavía están intentando dar sus primeros pasos en la transformación digital.
Y aquí aparece un riesgo:
que la brecha económica termine convirtiéndose también en una brecha tecnológica.
Una gran empresa puede invertir millones en inteligencia artificial.
Una pequeña tienda de barrio probablemente no.
Por eso el desafío para Colombia no consiste solamente en tener tecnología de última generación.
El verdadero desafío es conseguir que esa tecnología también pueda convertirse en una herramienta para las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores y las regiones que están más alejadas de los grandes centros económicos.
La Unión Europea también envió un mensaje
La presencia de la Unión Europea como invitada de honor es otro de los elementos que explica la importancia de ANDICOM 2026.
Europa no llegó solamente a hablar de tecnología.
Llegó a fortalecer una relación económica y estratégica con Colombia.
La Unión Europea señala que representa el 22 % de la inversión extranjera directa en el sector tecnológico colombiano y que empresas europeas han generado más de 120.000 empleos en este sector.
Y durante el congreso se conoció además el anuncio de inversiones cercanas a los 2.000 millones de euros.
Eso significa que detrás de una conferencia sobre inteligencia artificial pueden existir inversiones, empresas, nuevos proyectos y empleos.
Por eso ANDICOM también debe entenderse como un espacio de negocios y de política económica, no solamente como una feria tecnológica.
Y hay otro tema que puede afectar a todos: la seguridad
Mientras aumenta el uso de la inteligencia artificial, también crecen los riesgos.
Nuestros datos están en bancos, hospitales, empresas, entidades públicas y plataformas digitales.
Por eso la ciberseguridad se convirtió en uno de los grandes temas del encuentro.
Y aparece además un desafío de largo plazo: la llegada de nuevas capacidades de computación, incluida la computación cuántica, que puede cambiar la manera en que se protege la información.
En términos sencillos:
la tecnología que puede hacer nuestra vida más fácil también puede crear nuevos riesgos si no sabemos protegerla.
ANDICOM no es solamente un congreso
Esa es quizás la conclusión más importante.
ANDICOM reunió a empresarios, gobiernos, inversionistas, compañías tecnológicas y expertos porque allí se está discutiendo algo que terminará afectando a toda la sociedad.
Según la organización, el 61 % de sus asistentes pertenece a la alta dirección empresarial, mientras que participan representantes del sector tecnológico, del sector productivo y del Gobierno.
Eso convierte al evento en un lugar donde no solamente se habla de tecnología.
También se toman decisiones sobre hacia dónde puede avanzar la economía.
Y esa es la razón por la que ANDICOM 2026 es relevante para Colombia.
Porque la inteligencia artificial puede cambiar la manera de trabajar, estudiar, vender, comprar, producir y relacionarnos con el Estado.
La verdadera pregunta comienza ahora
ANDICOM terminó, pero la discusión apenas comienza.
Colombia tiene la oportunidad de utilizar la inteligencia artificial para producir más, atraer inversión, crear nuevos negocios y mejorar servicios.
Pero también debe evitar que la tecnología aumente las desigualdades existentes.
Porque al final, la gran pregunta no es si la inteligencia artificial llegará a Colombia.
Ya llegó.
La pregunta es:
¿Quiénes van a beneficiarse de ella y quiénes van a quedar por fuera?
Y esa puede ser una de las decisiones económicas y sociales más importantes que tendrá que enfrentar Colombia durante los próximos años.