
Barranquilla cerró dos días de debate sobre el futuro energético del país con una advertencia que va mucho más allá de las empresas generadoras: si no se toman decisiones rápidas, los problemas financieros, la falta de gas y el riesgo de un nuevo fenómeno de El Niño podrían terminar afectando la confiabilidad del servicio eléctrico.
El 13.º Foro Energético de ANDEG, realizado los días 20 y 21 de agosto en el Hotel Marriott de Barranquilla, dejó sobre la mesa una preocupación que puede parecer técnica, pero que tiene consecuencias muy concretas para cualquier colombiano: que la energía esté disponible cuando se necesite y que el sistema tenga cómo pagarla y sostenerla.
Durante el encuentro, empresarios, autoridades, reguladores y representantes del sector coincidieron en que Colombia debe prepararse desde ahora para los próximos meses y años.
El problema no es solamente que falte energía.
Cuando se habla de una posible crisis energética, muchas personas piensan inmediatamente en un apagón.
Sin embargo, uno de los principales mensajes del foro fue que el riesgo no está únicamente en que falten centrales eléctricas.
También existe un problema financiero.
Las empresas distribuidoras tienen importantes obligaciones pendientes con diferentes actores de la cadena energética. El caso de Air-e es uno de los más preocupantes, porque sus dificultades de liquidez terminan afectando a quienes producen la energía.
Y aquí aparece un punto que cualquier ciudadano puede entender fácilmente:
una planta térmica puede estar disponible para producir electricidad, pero necesita dinero para comprar el combustible con el que funciona.
Si ese dinero no llega, la capacidad de generación puede verse comprometida precisamente cuando más se necesita.
¿Por qué preocupa tanto El Niño?
El otro gran riesgo está relacionado con el clima.
Colombia depende en buena medida de la generación hidroeléctrica. Cuando hay suficiente agua en los embalses, las hidroeléctricas pueden producir buena parte de la electricidad que consume el país.
Pero cuando llega una temporada seca prolongada, la situación cambia.
Los embalses comienzan a bajar y las plantas térmicas adquieren mayor importancia.
Por eso el sector energético quiere llegar preparado a un eventual fenómeno de El Niño: con los embalses en buenas condiciones, las plantas térmicas disponibles y suficiente combustible para ponerlas a funcionar.
La estrategia presentada por el Gobierno, denominada “Energía Ya”, apunta precisamente a resolver varios de estos asuntos durante los próximos 12 meses.
El gas se convirtió en una pieza clave.
Otro de los grandes debates del foro fue el gas natural.
Colombia necesita garantizar suficiente gas para atender la demanda de los hogares, las empresas y, especialmente, las plantas térmicas que pueden convertirse en un respaldo fundamental durante períodos de sequía.
El proyecto Sirius, previsto para entrar en operación hacia 2030, aparece como una alternativa importante, pero durante el foro quedó planteado que no sería suficiente por sí solo para resolver las necesidades del país.
Eso obliga a discutir otras opciones: aumentar la producción nacional, acelerar proyectos, fortalecer las importaciones y mantener abierto el debate sobre nuevas fuentes de suministro.
Y aquí aparece una discusión que seguirá generando controversia: cómo aumentar la oferta de gas sin poner en riesgo los objetivos ambientales del país.
Se necesitan inversiones millonarias.
El sector también puso una cifra sobre la mesa: cerca de $65 billones de inversión durante los próximos diez años para ampliar la capacidad de generación y mantener la confiabilidad del sistema.
Pero conseguir ese dinero no depende únicamente de que existan proyectos.
Los inversionistas necesitan seguridad jurídica, reglas claras y estabilidad regulatoria.
En otras palabras:
nadie quiere invertir miles de millones de pesos si no sabe cuáles serán las reglas del negocio dentro de cinco o diez años.
Por eso recuperar la confianza de los inversionistas se convirtió en otra de las conclusiones importantes del encuentro.
La propuesta del procurador: una “Paz Energética”
Uno de los momentos políticos más importantes del foro ocurrió el jueves 20 de agosto, con la intervención del procurador general Gregorio Eljach.
Frente a la preocupación de los generadores, Eljach propuso construir una “Paz Energética”, mediante una mesa en la que participen Gobierno, Congreso, organismos de control, empresas, gremios, academia y usuarios.
La idea es que los problemas no sigan siendo tratados de manera aislada.
El Procurador también anunció medidas relacionadas con las deudas de entidades públicas, los subsidios pendientes y las obligaciones relacionadas con el servicio de energía.
Además, señaló que se investigará la actuación de los interventores de Air-e y planteó una advertencia fuerte: una intervención debe servir para recuperar una empresa, no para empeorar su situación.
Su mensaje fue directo: la energía no puede depender de las decisiones de un gobierno de turno; debe convertirse en una política de Estado.
¿Qué significa todo esto para la gente?
Para una familia que simplemente prende una bombilla, utiliza un ventilador o enciende el aire acondicionado, todos estos debates pueden parecer muy lejanos.
Pero no lo son.
La energía está detrás de prácticamente todo: los alimentos que se conservan en una nevera, los negocios que funcionan durante el día, las fábricas, los hospitales, los colegios y el empleo.
Cuando el sistema energético tiene problemas, la economía también puede sentirlos.
Y en la Costa Caribe existe además una preocupación particular por las condiciones del servicio, las tarifas, las pérdidas, las dificultades financieras de las empresas y las condiciones económicas de millones de usuarios.
El verdadero reto comienza ahora.
El 13.º Foro Energético ANDEG terminó en Barranquilla con muchas preocupaciones, pero también con una hoja de ruta.
Ahora viene lo más difícil: convertir las propuestas en decisiones.
Colombia necesita resolver la liquidez de la cadena energética, garantizar el combustible para las térmicas, fortalecer la oferta de gas, acelerar proyectos, atraer inversión y prepararse para un eventual fenómeno de El Niño.
Pero hay una condición que atraviesa todas las demás:
que las instituciones trabajen juntas.
La llamada “Paz Energética” será realmente importante si logra pasar de una declaración a resultados concretos.
Porque el debate energético no debería aparecer solamente cuando existe amenaza de apagón.
La seguridad energética se construye antes de que llegue la crisis.
Y ese fue, quizás, el principal mensaje que dejó Barranquilla al país después de dos días de discusión: Colombia todavía tiene la oportunidad de prevenir una crisis energética, pero el tiempo para tomar decisiones se está reduciendo.