Francia pone un límite a las redes sociales para menores de 15 años: ¿cómo funcionará la prohibición?

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Francia ha decidido dar uno de los pasos más contundentes de Europa en la protección de los menores en internet. El gobierno implementará una prohibición que impedirá que los menores de 15 años tengan cuentas en redes sociales, trasladando la responsabilidad del control directamente a las plataformas digitales.

La medida busca responder a una preocupación cada vez mayor: el impacto que las redes sociales tienen sobre la salud mental, el rendimiento escolar y la exposición de niños y adolescentes a contenidos dañinos.

¿Cómo se aplicará la prohibición?

La estrategia francesa no dependerá únicamente de la buena fe de los usuarios al registrar su edad. Las plataformas estarán obligadas a verificar que cada persona tenga la edad permitida antes de crear una cuenta.

Para ello deberán utilizar sistemas de verificación de edad aprobados por las autoridades francesas, con el objetivo de evitar que un menor simplemente ingrese una fecha de nacimiento falsa.

El cumplimiento será supervisado por Arcom, la autoridad francesa encargada de regular los medios audiovisuales y el entorno digital, que verificará que las empresas adopten medidas efectivas para impedir el acceso de menores de 15 años.

Un proceso en dos etapas

La implementación será gradual.

Desde el 1 de septiembre, ningún menor de 15 años podrá crear una nueva cuenta en redes sociales.

Posteriormente, a partir de enero de 2027, las plataformas deberán cerrar las cuentas que ya pertenezcan a menores de esa edad, completando así la aplicación de la norma.

Esto significa que la restricción no solo impedirá nuevos registros, sino que también eliminará progresivamente los perfiles que ya existían.

También habrá restricciones a la publicidad

La legislación va más allá del acceso a las plataformas.

Francia también prohibirá la publicidad de redes sociales dirigida específicamente a niños y exigirá que los anuncios incluyan advertencias claras sobre los riesgos asociados al uso de estas aplicaciones por menores.

El objetivo es reducir tanto la exposición como el incentivo para que los niños ingresen prematuramente a estas plataformas.

Un cambio de responsabilidad

Quizás el aspecto más importante de esta decisión es que el peso del cumplimiento deja de recaer exclusivamente en las familias.

Hasta ahora, muchas plataformas simplemente pedían al usuario indicar su fecha de nacimiento. Con la nueva normativa, serán las empresas tecnológicas las responsables de comprobar la edad de sus usuarios y demostrar que cuentan con mecanismos eficaces para hacerlo.

En otras palabras, ya no bastará con declarar una edad; habrá que demostrarla mediante sistemas de verificación.

Un debate que apenas comienza

La decisión francesa podría convertirse en un precedente para otros países que estudian medidas similares frente al creciente uso de redes sociales por parte de menores.

Sus defensores sostienen que la medida protege la salud mental infantil, reduce el ciberacoso y limita la exposición a contenidos inapropiados. Sus críticos, en cambio, advierten sobre posibles problemas relacionados con la privacidad, la protección de datos personales y la efectividad real de los sistemas de verificación.

Más allá de la controversia, Francia ha optado por un enfoque claro: si las redes sociales quieren operar en el país, deberán garantizar que los menores de 15 años no puedan acceder a ellas.