¿Se equivocó Paraguay al jugar tan defensivo contra Francia?

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Tras la eliminación de Paraguay frente a Francia en los octavos de final del Mundial 2026, surgió un debate entre los aficionados. Muchos sostienen que la Albirroja debió salir a jugar “de tú a tú” contra los franceses. Sin embargo, esa idea pasa por alto una realidad fundamental: Paraguay llegó hasta esa instancia precisamente gracias a su estilo de juego.

Los paraguayos no creían que podían eliminar a Francia pese a su propuesta defensiva, sino gracias a ella. Durante todo el torneo, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro se caracterizó por el orden táctico, la intensidad, el sacrificio colectivo y los rápidos contragolpes. Esa identidad fue la que les permitió competir de igual a igual contra selecciones con mayor talento individual.

Además, la confianza no era producto del optimismo ciego. Paraguay ya había demostrado que podía sorprender a una potencia al derrotar a Alemania en la fase de grupos. Ese resultado fortaleció la convicción de que un partido cerrado, físico y de pocos espacios era el camino más realista para volver a dar otro golpe.

Francia llegaba como favorita por la calidad de sus futbolistas, especialmente con Kylian Mbappé como referente ofensivo. Intentar intercambiar golpes en un partido abierto probablemente habría favorecido aún más al conjunto europeo. Por eso, el plan paraguayo consistía en reducir espacios, desgastar al rival, aprovechar cualquier error y, si era posible, llevar la definición hasta los penales.

El desarrollo del encuentro confirmó que la estrategia tenía sentido. Francia solo pudo imponerse por 1-0 mediante un penal convertido por Mbappé. Paraguay resistió durante gran parte del partido, contó con una destacada actuación de su arquero Orlando Gill y obligó a los franceses a disputar un encuentro incómodo, mucho más difícil de lo que muchos anticipaban.

Esto demuestra una realidad frecuente en el fútbol internacional: no siempre jugar “de tú a tú” significa atacar sin reservas. Competir de igual a igual también implica conocer las propias fortalezas, minimizar las virtudes del rival y ejecutar un plan inteligente. Para selecciones con menos recursos individuales, la organización defensiva suele ser la herramienta más eficaz para equilibrar las diferencias.

Paraguay no logró la clasificación, pero tampoco fue superado con facilidad. Su eliminación dejó la sensación de que estuvo cerca de forzar un desenlace diferente y confirmó que la “garra guaraní” sigue siendo una de las identidades más competitivas del fútbol sudamericano. Más que una derrota, fue la demostración de que un equipo disciplinado puede hacer sufrir incluso a uno de los grandes candidatos al título.