
La tecnología volvió a ser protagonista en el Mundial 2026. Esta vez no fue un gol espectacular ni una decisión polémica del árbitro lo que acaparó la atención, sino el sensor instalado dentro del balón oficial, que terminó siendo decisivo para clasificar a Portugal a los octavos de final.
En los últimos segundos del intenso duelo frente a Croacia, los balcánicos lograron marcar el que parecía ser el empate 2-2, un resultado que habría obligado a disputar el tiempo extra. Sin embargo, la celebración duró apenas unos instantes.
La jugada fue revisada mediante el sistema de fuera de juego semiautomático, apoyado por el VAR y por el sensor integrado en el balón oficial Trionda. Aunque las imágenes de televisión no permitían determinar con claridad si el delantero croata Igor Matanović había alcanzado a tocar el balón, la tecnología sí pudo hacerlo.
El chip del balón registra los movimientos del esférico 500 veces por segundo gracias a una unidad de medición inercial (IMU). Esa precisión permitió detectar un leve contacto de Matanović antes de que el balón llegara a Mario Pašalić.
Ese pequeño toque cambió completamente la interpretación de la jugada. Al momento del contacto, Pašalić se encontraba en posición de fuera de juego, por lo que el gol fue invalidado correctamente.
Tras revisar la información proporcionada por el sistema tecnológico, el árbitro confirmó la decisión y anuló la anotación, manteniendo el marcador 2-1 a favor de Portugal y decretando su clasificación a los octavos de final.
La tecnología ya decide partidos.
Este episodio demuestra hasta qué punto el fútbol moderno depende de la tecnología para resolver acciones que el ojo humano difícilmente puede apreciar. Sin el sensor del balón, habría sido prácticamente imposible confirmar si existió ese contacto previo, y probablemente el gol habría subido al marcador.
Para algunos aficionados, estas herramientas le quitan espontaneidad al fútbol. Para otros, representan una garantía de justicia deportiva. Lo cierto es que, en esta ocasión, un diminuto chip terminó siendo tan importante como cualquier jugador sobre el terreno de juego.
Portugal celebró el pase a la siguiente ronda, mientras Croacia quedó eliminada con la sensación de haber estado a centímetros de cambiar la historia del partido. En el Mundial 2026 quedó una nueva lección: hoy, la tecnología también juega… y puede definir el destino de una selección.