¿Seguiría Petro en el poder si Colombia no tuviera democracia ni instituciones de control?

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Cada vez que el presidente Gustavo Petro entra en conflicto con alguna institución del Estado, vuelve a surgir una pregunta entre sus críticos: ¿qué pasaría si Colombia no tuviera los controles democráticos que existen actualmente?

La respuesta no es tan simple como algunos creen.

Lo primero que hay que entender es que Colombia no funciona únicamente bajo las decisiones del presidente. El país cuenta con una serie de instituciones que sirven como contrapeso al poder del Gobierno. Entre ellas están la Registraduría, el Consejo Nacional Electoral, la Corte Constitucional, el Congreso de la República, la Procuraduría, la Contraloría y, por supuesto, los medios de comunicación.

Estas entidades tienen una función fundamental: evitar que cualquier gobernante pueda tomar decisiones sin límites.

Los sectores más críticos de Gustavo Petro consideran que algunas de sus propuestas, sus enfrentamientos con otras ramas del poder y sus constantes cuestionamientos a ciertas instituciones reflejan una intención de ampliar la influencia del Ejecutivo. Desde esa perspectiva, sostienen que los controles institucionales han sido claves para frenar algunas iniciativas del Gobierno.

Sin embargo, los defensores del presidente tienen una visión completamente distinta. Ellos argumentan que Petro ha gobernado dentro del marco constitucional, que las instituciones continúan operando con normalidad y que, precisamente, las diferencias entre poderes demuestran que la democracia sigue funcionando.

Entonces, ¿Petro sería un dictador si no existieran esos controles?

La realidad es que nadie puede responder esa pregunta con absoluta certeza. Se trata de un escenario hipotético que nunca ocurrió.

Lo que sí muestran la historia y la experiencia internacional es que cuando desaparecen las elecciones libres, la independencia de los jueces, la libertad de prensa y los organismos de control, cualquier gobernante puede acumular cada vez más poder. Y eso no depende de si es de izquierda, de derecha o de centro.

Por eso, más que centrarse únicamente en Gustavo Petro, el debate de fondo es otro: la importancia de mantener instituciones fuertes que puedan vigilar y limitar al poder político.

En conclusión, no es posible afirmar que Petro necesariamente se habría convertido en un dictador. Lo que sí puede decirse es que, sin democracia ni controles institucionales, cualquier presidente tendría más posibilidades de gobernar sin límites efectivos.

Y esa es precisamente la razón por la que las democracias modernas fueron diseñadas con sistemas de contrapesos: para que ninguna persona, sin importar quién sea, concentre todo el poder del Estado.