
La posesión presidencial de Abelardo de la Espriella no solo marcará el inicio de un nuevo gobierno en Colombia. También enviará un mensaje sobre cómo será la relación del país con el resto del mundo.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la ausencia de varios mandatarios de izquierda de América Latina, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Mientras tanto, sí fueron invitados y han confirmado su asistencia líderes identificados con la derecha, como Javier Milei, Daniel Noboa, Santiago Peña y el rey Felipe VI de España, además del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Aunque el equipo del presidente electo no ha emitido una declaración oficial diciendo que decidió excluir a los gobiernos de izquierda, la lista de invitados refleja claramente una afinidad política con gobiernos y dirigentes conservadores. Es decir, la ideología parece haber influido en la organización del evento.
¿Es normal que ocurra esto?
Sí, hasta cierto punto. Cada presidente suele invitar a mandatarios con quienes tiene una mejor relación política o diplomática. La ceremonia de posesión también es un acto simbólico en el que el nuevo gobierno muestra quiénes serán sus principales aliados en el escenario internacional.
Sin embargo, cuando la selección de invitados coincide casi por completo con una sola corriente política, el mensaje que se transmite es que la afinidad ideológica tuvo un peso importante.
¿La ideología debe definir las relaciones entre países?
Aquí surge una pregunta mucho más importante. Los gobiernos cambian cada cuatro o cinco años, pero los países permanecen durante décadas o siglos. Colombia seguirá siendo vecino de Brasil, tendrá relaciones comerciales con México y continuará compartiendo intereses con gobiernos de diferentes tendencias políticas.
Por esa razón, muchos expertos consideran que la política exterior no debería depender únicamente de la ideología del presidente de turno. Un país necesita mantener buenas relaciones con gobiernos de izquierda, de centro y de derecha porque asuntos como el comercio, la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la inversión extranjera, el turismo y la protección del medio ambiente requieren cooperación permanente.
Brasil y México son socios estratégicos
Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los principales actores políticos de la región. México, por su parte, es una de las economías más grandes del continente y un importante socio comercial para Colombia.
Tener diferencias ideológicas con sus gobiernos no elimina la necesidad de trabajar juntos. Empresas colombianas exportan productos a estos países, miles de ciudadanos viajan entre ellos y existen acuerdos de cooperación que benefician a millones de personas.
Por eso, mantener un diálogo institucional suele ser más importante que compartir una misma visión política.
¿Qué puede pasar ahora?
La ausencia de presidentes de izquierda en la ceremonia no significa necesariamente que Colombia romperá relaciones con esos países. Lo más probable es que las relaciones diplomáticas continúen, aunque puedan atravesar momentos de mayor tensión dependiendo de las decisiones del nuevo gobierno y de la respuesta de los demás mandatarios.
La historia demuestra que incluso gobiernos con profundas diferencias ideológicas terminan sentándose a negociar cuando están en juego los intereses nacionales.
El verdadero reto
La posesión presidencial es apenas el primer mensaje político del nuevo gobierno. Pero el desafío comenzará después del 7 de agosto.
Los colombianos esperan que el próximo presidente defienda sus ideas, pero también que mantenga relaciones estables con todos los países que son importantes para la economía, la seguridad y el desarrollo nacional. En diplomacia, las ideologías pueden acercar o alejar gobiernos, pero los intereses de un país suelen durar mucho más que cualquier mandato presidencial.