Sabor Barranquilla: cuando la gastronomía también mueve la economía.

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Barranquilla volvió a demostrar que la gastronomía no es solamente una cuestión de comida. También es cultura, empleo, turismo y negocio.

La edición número 19 de Sabor Barranquilla terminó con una cifra que llama la atención: 20.000 personas asistieron durante cuatro días al evento y se proyectan ventas por unos $2.500 millones.

Pero detrás de esos números hay una historia mucho más grande.

Cuando una persona compra un plato de comida en una feria como esta, el dinero no se queda únicamente en el restaurante. Detrás de ese plato puede haber un campesino que produjo los alimentos, un pescador que llevó el pescado, un transportador que movilizó los productos, un vendedor, un cocinero, un mesero y muchas otras personas que hacen parte de la cadena.

Por eso, la gastronomía puede convertirse en un verdadero motor económico para Barranquilla y el Caribe.

No es solamente vender comida.

Uno de los aspectos más interesantes de esta edición fue precisamente el encuentro entre gastronomía y negocios.

Durante la feria se realizaron 83 citas comerciales entre 16 compradores profesionales y empresarios del sector. Puede parecer una cifra pequeña frente a los 20.000 visitantes, pero representa algo importante: que estos espacios también sirven para que los productores y empresarios encuentren nuevos clientes y oportunidades.

Y aquí aparece una pregunta que vale la pena hacerse: ¿cuántos empleos dependen directa o indirectamente de la gastronomía?

Restaurantes, hoteles, mercados, agricultores, pescadores, empresas de alimentos, distribuidores, emprendedores y pequeños negocios forman parte de una misma cadena.

Por eso, cuando la gastronomía crece, también pueden crecer muchas otras actividades económicas.

El Caribe también se vende a través de sus sabores

Sabor Barranquilla también tiene otro componente importante: la cultura.

En esta edición participaron 52 chefs y cocineros de diferentes regiones de Colombia y del Caribe, mientras que Curazao fue el país invitado y La Guajira tuvo una participación especial.

Y eso permite mostrar algo que muchas veces olvidamos: la comida también cuenta quiénes somos.

Una fruta, una receta o una forma de preparar un alimento puede tener detrás generaciones de historia.

Por eso fue importante que el foro académico de esta edición estuviera dedicado a las frutas del Caribe y a los conocimientos de las cocineras tradicionales y las matronas.

Hablar de productos como la iguaraya o la aceituna guajira no es simplemente hablar de ingredientes exóticos. Es hablar de territorios, comunidades y conocimientos que pueden desaparecer si no se conservan y se transmiten a las nuevas generaciones.

¿Y qué gana Barranquilla?

Esta es quizás la pregunta más importante.

Una ciudad que logra posicionar su gastronomía también puede atraer turistas, generar consumo y darle mayor visibilidad a sus productos y empresarios.

Los 20.000 visitantes de Sabor Barranquilla representan personas que se movilizan, consumen, compran y conocen productos de la región.

Y aunque no todo ese dinero necesariamente queda en Barranquilla, el evento ayuda a generar movimiento económico alrededor de restaurantes, hoteles, transporte, comercio y otros servicios.

Por eso la gastronomía debe dejar de verse como un asunto exclusivamente de restaurantes.

También es una industria.

Una industria que involucra desde quien cultiva un alimento hasta quien se sienta en una mesa a consumirlo.

El verdadero reto está después de la feria

Sin embargo, hay algo que también debemos preguntarnos.

Los $2.500 millones son una proyección de ventas, no significa que esa cantidad de dinero haya quedado como ganancia para los participantes.

Y esa diferencia es importante.

Vender más no siempre significa ganar más. Los empresarios también tienen que pagar trabajadores, insumos, transporte, alquileres, servicios, impuestos y otros costos.

Por eso, el verdadero éxito de este tipo de eventos debería medirse no solamente por cuántas personas asistieron o cuánto se vendió durante cuatro días, sino por cuántos negocios lograron nuevos clientes, cuántos productores encontraron mercados y cuántos emprendimientos pudieron crecer después de la feria.

Ahí está el verdadero impacto económico.

El próximo año será especial

Sabor Barranquilla ya mira hacia 2027, cuando llegará a su edición número 20.

Y tendrá además un elemento especial: el próximo año se conmemorará el centenario del nacimiento de Gabriel García Márquez, una figura que convirtió al Caribe colombiano en una referencia mundial.

Eso abre una oportunidad enorme para unir gastronomía, literatura, cultura y turismo.

Porque el Caribe no solamente se puede contar en libros o visitar en fotografías.

También se puede conocer a través de sus sabores.

Y quizás ese sea el mayor valor de Sabor Barranquilla: demostrar que detrás de un plato de comida hay mucho más que ingredientes.

Hay personas, historias, tradiciones y, cada vez más, una oportunidad de negocio para toda la región.

La pregunta para Barranquilla ahora no es solamente cuánto vendió Sabor Barranquilla.

La pregunta es: ¿cómo hacemos para que todo ese movimiento económico y cultural dure mucho más que los cuatro días de la feria?