La pelea entre De La Espriella y Bruce Mac Master: aquí no solo está en juego la ANDI

Compartir

La discusión entre el presidente Abelardo De La Espriella y Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, puede parecer a primera vista una pelea entre políticos y empresarios. Pero detrás de este enfrentamiento hay una pregunta mucho más grande:

¿Quién tiene realmente el poder para influir en las decisiones económicas de Colombia?

Y esa pregunta no es solamente para los grandes empresarios. También tiene consecuencias para el trabajador, el pequeño comerciante, el emprendedor y cualquier colombiano que dependa de que la economía funcione.

¿Qué está pasando?

En los últimos días se ha deteriorado la relación entre el Gobierno y Bruce Mac Master.

Medios de comunicación han reportado que el Gobierno habría restringido la interlocución de sus ministros con el presidente de la ANDI, mientras algunas empresas han comenzado a tomar distancia del gremio. La propia ANDI, por su parte, ha insistido en la importancia del diálogo con el Gobierno.

Mac Master también salió públicamente a defender la autonomía de la ANDI y pidió detener lo que calificó como una campaña para afectar la reputación del gremio.

Pero para entender por qué esta pelea ha generado tanta atención hay que mirar un poco hacia atrás.

Los gremios empresariales alguna vez tuvieron muchísimo poder

En Colombia, los gremios como la ANDI, Fenalco y otros representan sectores económicos ante el Estado.

En palabras sencillas: si el Gobierno quiere cambiar una norma laboral, un impuesto, una regulación para las empresas o una política económica, los gremios pueden decir:

“Esto puede afectar a nuestras empresas de esta manera.”

Eso es completamente normal en una democracia.

El problema comienza cuando un gremio deja de ser simplemente un interlocutor y empieza a tener una capacidad de presión tan grande que parece participar directamente en las decisiones del Gobierno.

Eso fue precisamente lo que, según recuerda el columnista Mauricio Vargas, preocupaba al expresidente Virgilio Barco.

Vargas cuenta que en una conversación que tuvo con Barco en 1987, el entonces presidente consideraba que los gremios estaban sobredimensionados y habían acumulado demasiado poder.

Y no era una preocupación completamente imaginaria.

Durante décadas, algunos dirigentes gremiales tuvieron una enorme influencia sobre la política económica colombiana.

Después llegó la apertura económica.

La situación empezó a cambiar durante los años noventa con la apertura económica.

Colombia comenzó a abrirse más al comercio internacional, aumentaron las importaciones y cambió la relación entre las empresas nacionales y el Estado.

Los gremios continuaron siendo importantes, pero su capacidad para imponer determinadas decisiones disminuyó.

Y aquí aparece una diferencia fundamental:

tener influencia no es lo mismo que tener poder.

Un gremio puede tener miles de empresas afiliadas, estudios económicos, abogados, economistas y capacidad para sentarse con un ministro.

Pero otra cosa muy distinta es poder decirle al Gobierno qué debe hacer.

Entonces, ¿qué está ocurriendo ahora?

La pelea entre De La Espriella y Mac Master vuelve a poner ese asunto sobre la mesa.

La ANDI representa a una parte importante del sector empresarial colombiano. Por eso necesita tener interlocución con el Gobierno.

Pero el Gobierno tampoco está obligado a aceptar todo lo que diga la ANDI.

Ahí está el punto.

Una democracia necesita empresarios que puedan criticar al Gobierno y un Gobierno que pueda tomar decisiones sin estar sometido a los empresarios.

Las dos cosas pueden existir al mismo tiempo.

De hecho, expertos consultados por Infobae han advertido que el problema aparece cuando las diferencias entre el Gobierno y los gremios se convierten en una confrontación personal y se rompe el diálogo institucional.

¿Y esto qué tiene que ver con la gente común?

Muchísimo.

Porque las discusiones que ocurren entre el Gobierno y los grandes empresarios terminan afectando temas que sí llegan a la vida cotidiana.

Empleo.

Precios.

Impuestos.

Salarios.

Inversión.

Costo de los servicios.

Producción nacional.

Pequeñas y medianas empresas.

Por ejemplo, una empresa grande puede tener abogados y economistas para hablar directamente con el Gobierno.

Una pequeña empresa probablemente no.

Por eso los gremios también cumplen una función importante: permiten que empresas que individualmente tienen poca capacidad de negociación puedan presentar sus posiciones de manera colectiva.

Ese punto también ha sido señalado por expertos que consideran especialmente importante la representación gremial para pequeñas y medianas empresas.

Pero hay otra pregunta incómoda.

También hay que preguntarse si los gremios representan únicamente los intereses de sus afiliados o si, además, pretenden convertirse en actores políticos.

Porque una cosa es decir:

“Esta reforma puede destruir empleos.”

Y otra diferente es decir:

“El Gobierno tiene que hacer lo que nosotros consideramos correcto.”

La primera es participación democrática.

La segunda puede convertirse en una disputa por el poder.

Y exactamente lo mismo puede decirse del Gobierno.

Una cosa es decir:

“Yo fui elegido para gobernar y tomar decisiones.”

Otra muy diferente sería utilizar el poder del Estado para intentar controlar quién dirige una organización privada o quién puede hablar con el Gobierno.

Por eso esta discusión es mucho más grande que Bruce Mac Master.

El verdadero asunto es la autonomía

La ANDI debe poder escoger a sus dirigentes.

El Gobierno debe poder escoger a sus funcionarios.

Los empresarios deben poder criticar al Gobierno.

Y el Gobierno debe poder responderles y tomar sus propias decisiones.

Pero todos tienen que entender que existen límites.

Porque cuando el poder político intenta controlar a los gremios, hay un problema.

Y cuando los gremios intentan reemplazar al Gobierno en la toma de decisiones, también hay un problema.

¿Estamos regresando a la época de los grandes gremios?

Eso todavía está por verse.

Lo que sí está ocurriendo es que el enfrentamiento actual está obligando a Colombia a discutir nuevamente algo que pa