
Imagínese que usted es un creador de contenido que necesita buenas cámaras para producir videos y películas. Un día descubre un equipo que le gusta, investiga la empresa que lo fabrica y encuentra algo que llama su atención: sus acciones están muy baratas en comparación con lo que valían años atrás.
Eso fue, en esencia, lo que ocurrió con Mark Fischbach, conocido mundialmente en YouTube como Markiplier.
Markiplier no es un empresario tradicional de Wall Street. Se hizo famoso creando videos de videojuegos y entretenimiento, hasta construir una enorme comunidad en internet. Con el tiempo, también se interesó por el cine y la producción audiovisual.
Su atención se dirigió hacia GoPro, la marca que se hizo mundialmente conocida por sus pequeñas cámaras capaces de grabar deportes extremos, viajes y aventuras desde lugares donde una cámara convencional resultaba difícil de utilizar.
Pero GoPro ya no vivía sus mejores años.
La empresa enfrentaba dificultades financieras, una fuerte competencia y una caída considerable de su valor en bolsa. La compañía que había sido una de las grandes protagonistas de las cámaras de acción necesitaba encontrar nuevas oportunidades para crecer.
Y fue precisamente en ese momento cuando Markiplier decidió apostar por ella.
Una empresa que había perdido buena parte de su brillo
Para entender la dimensión de esta historia, hay que recordar lo que representó GoPro.
Durante años, sus cámaras fueron un símbolo de aventura. Deportistas, viajeros, motociclistas y creadores de contenido las utilizaban para mostrar experiencias desde perspectivas que antes parecían imposibles.
Sin embargo, el mercado cambió.
Fabricantes como DJI e Insta360 comenzaron a competir con sus propios productos. Los teléfonos inteligentes mejoraron sus cámaras y los consumidores encontraron más alternativas para grabar videos de buena calidad.
El resultado fue una presión cada vez mayor para GoPro.
Según Reuters, la compañía había perdido alrededor del 96 % de su valor de mercado desde su época de mayor valoración en 2014. También arrastraba una deuda cercana a los 92 millones de dólares.
En otras palabras, GoPro seguía siendo una marca reconocida, pero su situación financiera estaba lejos de la que había disfrutado durante sus mejores años.
Para muchos inversores, una empresa en esas condiciones representa un riesgo. Para otros, puede representar una oportunidad: comprar cuando las acciones cuestan poco y esperar a que el negocio se recupere.
Markiplier decidió entrar en ese segundo grupo.
El youtuber que compró millones de acciones
En julio de 2026, Mark Fischbach ya figuraba en una declaración presentada ante el regulador bursátil de Estados Unidos como propietario de 13,5 millones de acciones de clase A de GoPro.
La participación representaba el 8,5 % de esa clase de acciones, convirtiéndolo en uno de los principales accionistas individuales de la compañía.
La cifra sorprende por una razón sencilla: no estamos hablando de alguien que compró unas cuantas acciones para probar suerte en la bolsa. Estamos hablando de una participación millonaria en una empresa que cotiza públicamente.
¿Y por qué lo hizo?
La explicación publicada sobre su inversión apunta a su interés por las nuevas cámaras de GoPro, especialmente por un equipo orientado a la producción cinematográfica, además de su percepción de que las acciones estaban infravaloradas.
Aquí hay una diferencia importante. Markiplier conocía el mundo de la creación audiovisual y tenía razones profesionales para interesarse por los productos de la compañía. Pero eso no significa que comprar acciones de GoPro fuera una inversión segura.
Una empresa puede fabricar buenos productos y, al mismo tiempo, tener problemas para ganar dinero. También puede tener una marca conocida y no conseguir recuperar el terreno perdido frente a sus competidores.
La apuesta del youtuber consistía en creer que todavía había valor en aquella compañía.
Fuente: Declaración de propiedad presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y reportes financieros publicados en septiembre de 2026.
Entonces llegó la noticia que cambió la historia.
El 1 de septiembre de 2026, GoPro anunció un acuerdo de fusión con Starman Optical, una empresa privada especializada en tecnologías ópticas y fotónicas.
La operación fue valorada en 285 millones de dólares.
El acuerdo contempla que los accionistas de GoPro reciban un pago de 1,14 dólares por acción, sujeto a posibles ajustes, y que conserven aproximadamente el 10 % de las acciones de la compañía combinada.
¿En qué se traduce todo esto?
Starman no está interesada únicamente en vender cámaras para deportistas o viajeros. La operación busca ampliar el negocio hacia mercados como los centros de datos para inteligencia artificial, la defensa, el sector gubernamental, la robótica y la industria aeroespacial.
GoPro aporta tecnología óptica, experiencia en imágenes y una cartera de más de 2.500 patentes estadounidenses, mientras que Starman busca incorporar sus propias capacidades industriales.
La compañía también anunció que pretende continuar respaldando sus cámaras de consumo y sus servicios actuales.
La idea es transformar un negocio que venía enfrentando dificultades en una empresa con nuevas fuentes potenciales de ingresos.
Y aquí es donde la historia de Markiplier se vuelve todavía más interesante.
¿Cuánto dinero podría recibir el youtuber?
Hagamos las cuentas.
Markiplier declaró tener 13,5 millones de acciones. Si el acuerdo se cierra en las condiciones anunciadas y se aplica el pago de 1,14 dólares por acción, el cálculo sería el siguiente:
13.500.000 acciones × US$1,14 = US$15.390.000.
Es decir, aproximadamente 15,4 millones de dólares brutos.
Para dimensionar esa cifra, estamos hablando de una suma que, convertida a pesos colombianos, representa decenas de miles de millones.
Pero es necesario hacer dos aclaraciones.
La primera es que esos 15,4 millones no son una ganancia neta confirmada. Para conocer la utilidad real habría que saber cuánto pagó efectivamente por todas sus acciones, además de considerar impuestos y otros costos.
La segunda es que el acuerdo todavía debe completar las condiciones necesarias para su cierre. GoPro indicó que esperaba culminar la operación antes de terminar 2026.
Por lo tanto, se trata de un pago potencial, no de dinero que podamos afirmar que ya recibió.
Pero hay un giro: Markiplier no quería exactamente ese desenlace.
Lo curioso es que el acuerdo empresarial no significó necesariamente una victoria personal en todos los sentidos para el youtuber.
Los reportes publicados en septiembre señalaron que Markiplier expresó su decepción con la operación. Su interés estaba relacionado con las cámaras y el potencial que veía en el negocio audiovisual, mientras que el acuerdo con Starman abría la puerta a una transformación mucho más amplia.
La empresa pretende expandirse hacia mercados tecnológicos e industriales que van más allá de las cámaras de acción.
Esto plantea una contradicción interesante: una inversión puede terminar generando una oportunidad financiera favorable y, al mismo tiempo, alejarse de la visión que llevó a una persona a invertir.
Markiplier no compró la mayoría de GoPro ni anunció una operación para tomar el control de la compañía. Su participación era minoritaria y la compra empresarial fue acordada con Starman.
Ser el mayor accionista individual no significa ser el dueño absoluto de una empresa.
Una compañía que cotiza en bolsa puede tener miles de accionistas, cada uno con una parte diferente de la propiedad. El control depende de la estructura accionaria, los derechos de voto y los acuerdos empresariales, no solamente de quién posee el mayor paquete individual.
La verdadera lección de esta historia
Lo que ocurrió con Markiplier deja varias preguntas sobre la relación entre las redes sociales, los negocios y las inversiones.
La primera es si los creadores de contenido pueden convertirse en inversionistas capaces de identificar oportunidades que otros pasan por alto.
La segunda es si una marca conocida puede recuperar su valor cuando cambia su estrategia y encuentra nuevos mercados.
Y la tercera es si el público comprende realmente lo que significa comprar acciones.
Muchas personas escuchan que alguien invirtió millones en una empresa y que después se anunció una operación millonaria. La conclusión inmediata puede ser que el inversionista sabía lo que iba a pasar o que tenía asegurada una fortuna.
Pero los hechos conocidos no permiten llegar a esa conclusión.
La documentación bursátil muestra que Markiplier tenía una participación importante. GoPro anunció posteriormente un acuerdo con Starman. La coincidencia temporal llamó la atención del mercado, pero no demuestra que el youtuber conociera anticipadamente la operación.
La inversión también pudo haber salido mal. Si GoPro hubiera continuado deteriorándose o si no hubiera encontrado una salida empresarial, el valor de sus acciones podría haber seguido cayendo.
Invertir en una empresa en crisis puede generar grandes oportunidades, pero también pérdidas considerables.
Conclusión: de hacer videos a apostar por una empresa tecnológica.
La historia de Markiplier demuestra hasta qué punto ha cambiado el mundo de los negocios.
Hace algunos años, era difícil imaginar que un creador de videos de YouTube terminaría figurando entre los grandes accionistas individuales de una empresa tecnológica reconocida internacionalmente.
Hoy, los creadores digitales pueden acumular fortunas, desarrollar proyectos cinematográficos y participar en operaciones financieras que atraen la atención de los mercados.
Sin embargo, la historia no termina con un youtuber convertido en dueño de GoPro. Lo que tenemos es algo distinto: un creador que apostó millones por una compañía en dificultades y que, semanas después, vio cómo se anunciaba una operación empresarial que podría modificar el resultado económico de su inversión.
El desenlace definitivo dependerá del cierre del acuerdo y de sus condiciones finales.
Y esa es quizás la enseñanza más importante para cualquier persona, sin importar cuánto dinero tenga en el bolsillo: una buena oportunidad no se reconoce solamente porque una acción esté barata. También hay que entender qué está pasando con la empresa, cuáles son sus riesgos y de dónde podría salir su próximo crecimiento.
Porque en los negocios, como en la vida, comprar barato no siempre significa comprar bien.