
Arturo Calle es una de las marcas de ropa más conocidas de Colombia. Durante años, su nombre ha estado relacionado con la ropa para hombres, la elegancia y la industria nacional. Por eso, las recientes declaraciones de su fundador han despertado una pregunta que merece una explicación: si la empresa vende cientos de miles de millones de pesos, tiene planes de expansión y sigue apostando por nuevas tiendas, ¿por qué habla de la pérdida de más de 2.000 empleos?
El empresario señaló ante el Congreso que su compañía ha reducido personal en sus fábricas, almacenes y oficinas. Según las cifras que presentó, cerca de 1.200 puestos corresponden a las plantas de producción, 600 a las tiendas y 100 a las oficinas. También mencionó otros 100 cargos administrativos que estaban proyectados para recorte.
La cifra llama la atención porque, al mismo tiempo, la compañía ha informado ventas superiores a los 700.000 millones de pesos en 2025 y ha anunciado planes para abrir nuevos almacenes durante 2026.
Entonces, ¿cómo se explica esta situación?
Vender más no siempre significa contratar más trabajadores.
Pensemos en una tienda de barrio. Su dueño puede vender más dinero que el año pasado, pero eso no significa necesariamente que esté vendiendo más productos. Tal vez subieron los precios, o está vendiendo artículos más costosos.
Con una empresa grande ocurre algo parecido. Para entender si realmente está creciendo, no basta con mirar cuánto dinero recibe. También hay que conocer cuánto le cuesta producir, cuánto le queda después de pagar sus gastos y cuántos productos vende.
Además, una compañía puede abrir nuevas tiendas y, al mismo tiempo, reducir trabajadores en sus fábricas o cerrar áreas que considera menos necesarias.
Por eso, las ventas elevadas y los recortes de personal no son hechos incompatibles. Sin embargo, sí es necesario conocer las razones concretas para entender qué está pasando dentro de la empresa.
¿Qué tienen que ver Temu y Shein?
Arturo Calle ha señalado la competencia de plataformas como Temu y Shein como uno de los problemas que enfrenta la industria colombiana de la ropa.
Estas plataformas ofrecen prendas a precios que pueden resultar mucho más bajos que los de las marcas tradicionales. Una persona que tiene poco dinero para comprar ropa puede encontrar atractiva una camiseta económica en internet, aunque deba esperar varios días para recibirla.
Para el fabricante colombiano, competir puede ser difícil. Aquí debe pagar salarios, servicios, arriendos, transporte y otros gastos necesarios para mantener su operación.
El empresario también ha cuestionado las condiciones tributarias de algunas compras internacionales. Su argumento es que los negocios nacionales deben competir bajo reglas que considera desiguales.
Es una discusión válida. Pero hay algo que debemos aclarar: que Temu y Shein vendan ropa barata no demuestra, por sí solo, que sean responsables de todos los puestos de trabajo eliminados por Arturo Calle.
Para demostrarlo se necesitarían cifras que permitan conocer cuánto han caído sus ventas, qué productos han perdido compradores y qué parte de los recortes se explica directamente por esas plataformas.
Una pregunta importante: ¿dónde se fabrica la ropa?
Arturo Calle tiene una larga trayectoria de producción en Colombia. Uno de sus centros más importantes ha sido CO&TEX, en Dosquebradas, Risaralda, donde se confeccionan prendas para la marca.
Sin embargo, la empresa también trabaja con proveedores y productos del exterior. Por eso, no sería correcto afirmar que toda su ropa se fabrica en Colombia ni que toda se produce en China.
También hay una diferencia importante entre importar una tela y traer una camisa terminada. Una tela puede llegar del exterior y convertirse en una prenda en una fábrica colombiana, donde se necesita mano de obra para cortarla, coserla y terminarla.
Esta diferencia importa porque el empleo no depende solamente de dónde se compra la materia prima, sino también de dónde se realiza el trabajo de confección.
La pregunta que falta responder es si Arturo Calle está produciendo menos prendas en sus fábricas colombianas, si está cambiando sus proveedores o si los recortes obedecen a otras decisiones internas. Sin información detallada, no podemos señalar una sola causa.
¿Y cómo se entiende que la empresa quiera abrir nuevas tiendas?
La compañía también ha anunciado planes de expansión, con nuevas tiendas y renovaciones de establecimientos.
Eso puede parecer contradictorio frente a los despidos, pero abrir un almacén no significa necesariamente crear cientos de empleos. Una tienda puede funcionar con un equipo relativamente pequeño, mientras que una fábrica necesita trabajadores para mantener la producción.
En un escenario ilustrativo, si se abrieran 13 tiendas y cada una contratara 12 personas, se generarían 156 empleos directos. Esa es una estimación para entender el tamaño de la operación, no una cifra oficial de contratación anunciada por la empresa.
Incluso si se crearan esos puestos, no compensarían por sí solos los cerca de 1.900 empleos que se reportaron como eliminados. Pero tampoco sabemos cuántos trabajadores se contratarán finalmente ni cómo cambiará el número total de empleados durante el año.
Lo importante es mirar el resultado completo: cuántos puestos desaparecen, cuántos se crean y cuántos quedan al final.
Lo que todavía debe explicar la empresa
Para entender realmente esta situación, hay varias preguntas que merecen una respuesta pública.
Primero, ¿cuánto han cambiado las ventas de ropa de Arturo Calle en Colombia durante 2026? Segundo, ¿qué parte de la producción se mantiene en sus fábricas nacionales? Tercero, ¿cuántos de los empleos anunciados como eliminados ya se habían perdido y en qué fechas? Y cuarto, ¿qué parte de esos recortes se atribuye a la competencia extranjera y qué parte a decisiones internas?
También hay que distinguir entre vender mucho y ganar mucho. Una empresa puede tener ingresos elevados y, aun así, enfrentar mayores gastos. Pero, si mantiene buenos resultados y decide reducir personal, el público tiene razones para preguntar qué está motivando esas decisiones.
Hasta contar con datos que respondan a estas preguntas, no es posible establecer con certeza qué proporción de los despidos fue causada por Temu y Shein.
La discusión va más allá de Arturo Calle.
En el fondo, este caso refleja un problema que afecta a muchos negocios colombianos: cómo competir con productos importados que llegan a precios muy bajos sin poner en riesgo los empleos de quienes producen en el país.
Los consumidores quieren comprar barato porque el dinero no alcanza para todo. Los empresarios nacionales quieren vender sus productos y sostener sus negocios. Y los trabajadores necesitan conservar sus empleos para llevar comida a sus hogares.
Los tres intereses son reales y deben tenerse en cuenta.
Si existen diferencias injustas en los impuestos o mercancías que ingresan de manera irregular, las autoridades deben investigarlas y actuar. Pero también es necesario que las empresas nacionales encuentren formas de producir mejor, controlar sus costos y ofrecer precios que los compradores puedan pagar.
La conclusión es clara: las declaraciones de Arturo Calle abren una discusión importante sobre la competencia y el empleo en Colombia, pero los despidos no pueden explicarse únicamente señalando a Temu y Shein. Hace falta conocer las cifras de la empresa y separar el efecto de la competencia extranjera de las decisiones que se toman dentro del propio negocio.
Porque al final, la pregunta no es solamente cuánto vende una marca o cuántas tiendas abre. La pregunta es cuántos empleos logra sostener, cuántos crea y qué está haciendo para que su crecimiento también beneficie a los trabajadores colombianos.