
La reciente cobertura del Mundial de Fútbol ha puesto en evidencia una constante que genera interrogantes entre la audiencia colombiana: ¿por qué los canales privados RCN y Caracol transmiten los mismos partidos de manera simultánea, dejando por fuera otros encuentros de alto calibre?
Tras un análisis a la gestión de derechos de transmisión, se hace evidente que esta no es una elección editorial de los medios locales, sino el resultado de un modelo de negocio dictado por la FIFA.
El modelo de “paquete a la carta”
La entidad rectora del fútbol mundial no comercializa sus derechos como un buffet abierto. En su lugar, la FIFA impone condiciones estrictas que limitan la oferta en televisión abierta en Colombia a un paquete cerrado de 36 partidos. Bajo este esquema, es la propia FIFA la que selecciona qué encuentros pueden ser emitidos por cada licenciatario, priorizando sus intereses comerciales por encima de la demanda local.
La prioridad del pago por suscripción
Uno de los puntos clave del análisis es la clara predilección de la FIFA por las plataformas de televisión por cable y suscripción, como DirecTV o Paramount. Pese a que la televisión abierta en el país alcanza a más de 40 millones de personas, el organismo internacional considera que el usuario de pago es más valioso para los patrocinadores globales. Esta estrategia explica por qué dichas plataformas tienen acceso a la totalidad de los 104 partidos del torneo, mientras que la señal abierta queda relegada a una oferta reducida.
El factor mercado
La comparación con mercados internacionales como Brasil y Estados Unidos arroja luz sobre el peso del poder adquisitivo. En el caso brasileño, la FIFA ha permitido convenios exclusivos para YouTube que superan el alcance de la televisión tradicional, una concesión que responde tanto a la magnitud demográfica como a la relevancia comercial de esa nación ante los ojos de la FIFA.
Para las cadenas colombianas, la operación se reduce a una gestión logística bajo condiciones impuestas: deben maximizar sus 36 partidos eligiendo aquellos que mejor encajen en el prime time para proteger sus audiencias en programas de entretenimiento y noticieros, evitando así transmitir encuentros que no logren captar el interés masivo.
En conclusión, la uniformidad en la programación colombiana es, en esencia, un reflejo del poder de la FIFA como entidad gestora de derechos, donde el acceso a la información deportiva está estrictamente supeditado a los intereses de las grandes plataformas de pago y las exigencias de patrocinadores internacionales.