¿Por qué la FIFA mantiene el partido por el tercer lugar en el Mundial?

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Cada cuatro años, después de las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA, surge la misma pregunta: ¿tiene sentido disputar el partido por el tercer lugar? Para muchos futbolistas y entrenadores, es un compromiso incómodo. La ilusión de levantar la copa ya desapareció y la motivación suele ser menor. Sin embargo, para la FIFA este encuentro continúa siendo una pieza importante dentro de la organización del torneo.

La principal razón es económica. Los derechos de televisión que venden los organizadores incluyen un número determinado de partidos, y el encuentro por el tercer puesto hace parte de ese paquete. Esto significa una nueva jornada de transmisión mundial, con millones de espectadores y una importante oportunidad para que patrocinadores y anunciantes tengan mayor exposición. En otras palabras, son 90 minutos adicionales que generan ingresos para la FIFA y para todos los actores involucrados.

También existe un incentivo deportivo y financiero para las selecciones. El equipo que termina tercero recibe un premio económico superior al del cuarto lugar. Aunque para los jugadores el objetivo siempre será disputar la final, para las federaciones nacionales esa diferencia representa recursos que pueden destinarse al desarrollo del fútbol, las divisiones menores y otros proyectos deportivos.

En el plano histórico, el partido tampoco es irrelevante. El tercer lugar queda registrado oficialmente en el palmarés de la Copa Mundial y otorga la medalla de bronce de la FIFA. Para países que nunca han sido campeones, finalizar en el podio puede convertirse en uno de los mayores logros de su historia futbolística. Además, este compromiso puede definir premios individuales como la Bota de Oro o el Botín de Oro para el máximo goleador del torneo.

Desde el punto de vista organizativo, el partido también beneficia al país anfitrión. Un encuentro adicional significa más visitantes, ocupación hotelera, consumo en restaurantes y movimiento económico para la ciudad sede. Asimismo, permite aprovechar un estadio más antes de la gran final.

Paradójicamente, la ausencia de la presión por el título suele convertir este compromiso en uno de los más entretenidos del Mundial. Los equipos juegan con mayor libertad, arriesgan más y, con frecuencia, ofrecen encuentros abiertos y con una alta cantidad de goles.

No obstante, el debate continúa. Muchos consideran que, tras la eliminación en semifinales, obligar a los jugadores a disputar un partido adicional aumenta el riesgo de lesiones y prolonga un torneo emocionalmente agotador. Otros sostienen que el orgullo de terminar en el podio mundial es suficiente recompensa para mantener viva esta tradición.

En conclusión, el partido por el tercer lugar no se mantiene únicamente por motivos deportivos. Su permanencia responde a una combinación de intereses comerciales, televisivos, económicos, históricos y organizativos que hacen que la FIFA siga considerándolo una parte valiosa de la Copa Mundial, incluso cuando para muchos protagonistas haya perdido parte de su atractivo.