¿Gana mucho o poco? El salario de Abelardo de la Espriella abre un debate que va más allá de los 52 millones de pesos.

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Cuando se confirmó que Abelardo de la Espriella será el próximo presidente de Colombia, una de las preguntas que más comenzó a circular en redes sociales fue cuánto ganará por ejercer el cargo más importante del país.

La respuesta sorprendió a muchos: alrededor de 52 millones de pesos mensuales.

Para millones de colombianos, esta cifra parece enorme. Y no es para menos. En un país donde gran parte de la población vive con ingresos muy inferiores, un salario de más de cincuenta millones de pesos al mes genera todo tipo de reacciones. Algunos consideran que es un privilegio excesivo, mientras que otros creen que es una remuneración acorde con la enorme responsabilidad de dirigir una nación de más de cincuenta millones de habitantes.

Sin embargo, hay un detalle que también ha llamado la atención. Abelardo de la Espriella anunció durante la campaña que donará la totalidad de su salario como presidente. Es decir, aunque el Estado le asigna una remuneración cercana a los 52 millones de pesos mensuales por ocupar el cargo, su compromiso ha sido destinar esos recursos a causas sociales y no recibirlos como ingreso personal. Ahora bien, ese compromiso será uno de los aspectos que la opinión pública seguirá de cerca una vez inicie su mandato, observando cómo se implementa y a qué proyectos se destinarán esos recursos.

Pero aquí aparece otro dato que cambia la perspectiva.

Si en lugar de comparar ese salario con el del ciudadano promedio lo comparamos con el de los presidentes de las grandes empresas privadas, la historia es muy diferente.

El presidente de Colombia gana bastante menos que muchos de los principales ejecutivos del país. En empresas como Ecopetrol, Bancolombia, Grupo Sura, Grupo Argos o Nutresa, las compensaciones de sus presidentes pueden duplicar o incluso triplicar el salario del jefe de Estado cuando se suman bonos, incentivos y otros beneficios.

Y si la comparación se hace con compañías multinacionales, la diferencia es todavía mayor. Los directivos de grandes empresas internacionales pueden recibir miles de millones de pesos al mes entre salario, acciones y bonificaciones.

Entonces surge una pregunta interesante: ¿el presidente de Colombia está realmente bien pagado?

La respuesta depende del punto desde el cual se mire.

Si se compara con el salario mínimo, la diferencia es enorme y es normal que muchas personas consideren que existe una brecha muy grande entre los gobernantes y los ciudadanos.

Pero si se compara con quienes administran empresas privadas de gran tamaño, el salario presidencial deja de parecer tan elevado e incluso queda por debajo del mercado ejecutivo.

También hay que entender que el salario del presidente no funciona igual que el de un empresario. Mientras un CEO puede negociar aumentos, recibir bonos por resultados o ganar millones gracias a acciones de su empresa, el presidente tiene un salario establecido por la ley, público y transparente. No puede fijarse el sueldo que quiera.

Al mismo tiempo, el hecho de que Abelardo de la Espriella haya manifestado su intención de donar su salario cambia parte del debate. En ese escenario, la discusión deja de ser cuánto dinero recibe el mandatario y pasa a centrarse en el cumplimiento de esa promesa y en el impacto que puedan tener las donaciones que realice.

Al final, el verdadero valor de un presidente no se mide únicamente por su sueldo, sino por el impacto de sus decisiones en la vida diaria de los colombianos.

Porque el salario puede generar titulares durante unos días, pero serán los resultados de su gobierno, junto con el cumplimiento de compromisos como la donación de su salario, los que terminarán definiendo cómo será recordada su administración.