Abelardo muestra los dientes al ELN en el CATATUMBO.

Compartir

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, envió uno de los mensajes más contundentes desde que ganó las elecciones. Durante el empalme regional realizado en Cúcuta, dejó claro que su gobierno buscará recuperar el control del Catatumbo con una estrategia basada en la autoridad del Estado y el fortalecimiento de la Fuerza Pública.

Su anuncio tuvo como principales destinatarios a alias “Alfred”, señalado como cabecilla del Frente de Guerra Nororiental del ELN, y alias “Andrey”, identificado como jefe del Frente 33 de las disidencias de las FARC. A ambos les dio un plazo de un mes para entregarse voluntariamente. De lo contrario, advirtió que serán objetivo de una ofensiva militar una vez asuma la Presidencia el próximo 7 de agosto.

El mensaje representa un cambio importante frente a la política de “Paz Total” impulsada por el gobierno saliente de Gustavo Petro. Mientras esa estrategia apostó por abrir espacios de negociación con distintos grupos armados, De la Espriella plantea una línea mucho más estricta, dejando claro que no habrá concesiones para quienes continúen delinquiendo.

El Catatumbo sigue siendo una de las regiones más complejas del país. Allí operan el ELN, las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo y otras estructuras criminales que disputan corredores estratégicos para el narcotráfico, además de mantener actividades como la extorsión, el reclutamiento forzado y la minería ilegal. La presencia de estos grupos ha impedido durante años que el Estado ejerza un control efectivo sobre el territorio.

El presidente electo aseguró que su estrategia no se limitará a operaciones militares. También prometió llevar inversión social, fortalecer la presencia institucional y garantizar que el Estado recupere espacios donde durante años han mandado las organizaciones ilegales. En sus palabras, no existirán “zonas vedadas” para las autoridades.

El anuncio también llega en un momento en que algunos grupos ilegales, como el Clan del Golfo, han manifestado interés en explorar mecanismos de sometimiento a la justicia. Sin embargo, De la Espriella ha dejado claro que cualquier proceso deberá darse bajo condiciones estrictas y sin otorgar beneficios que puedan interpretarse como impunidad.

Ahora la expectativa está puesta en lo que ocurrirá después del 7 de agosto. El verdadero desafío no será únicamente mantener un discurso firme, sino convertir esas promesas en resultados concretos. La recuperación del Catatumbo dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para combinar operaciones militares eficaces con una presencia permanente del Estado que permita reducir la influencia de los grupos armados y brindar seguridad a la población.