
Por ahora, no. Más bien, el proyecto se presenta como uno de los principales logros de su gestión. Pero como en toda obra grande, hay luces y sombras.
El contexto: Un estadio que quiere ser “de talla mundial”
El Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, casa de Junior y de la Selección Colombia, cerró sus puertas en enero de 2026 para una remodelación ambiciosa. El objetivo principal: estar listo para la final de la Copa Sudamericana 2026 (21 de noviembre) y mejorar la experiencia de los hinchas.
Lo que promete el proyecto:
- Capacidad que sube de unos 46.000 a 60.000 espectadores (hasta 75.000 en conciertos).
- Nueva fachada con colores de Junior (rojo, blanco y azul).
- Césped híbrido moderno (Bermuda 419 con fibra artificial).
- Mejores camerinos, zonas VIP, restaurantes, pantallas grandes y más accesos.
La inversión supera los 170 mil millones de pesos. Las obras avanzan “a toda marcha”, según el alcalde y las imágenes que circulan en mayo de 2026: ya siembran el nuevo césped, instalan sillas y graderías prefabricadas.
Char lo muestra constantemente en redes: “Vamos antes de tiempo”, dice. Para sus seguidores, esto es prueba de que Barranquilla avanza y se pone a la altura de ciudades importantes.
Los riesgos y las críticas
No todo es positivo. Hay voces que señalan problemas:
- El suelo: Un ingeniero llamado Víctor Marenco ha advertido que el terreno (barrio 20 de Julio) tiene arcillas expansivas. Este tipo de suelo se hincha o pierde fuerza con el agua y podría causar fisuras o problemas estructurales si no se hacen estudios muy profundos. Critica que bajar solo 1,8 metros la cancha podría no ser suficiente.Hasta ahora, no hay reportes oficiales de problemas graves en las obras, pero la alerta genera dudas entre algunos barranquilleros.
- Prioridades de la ciudad: Mientras se invierten miles de millones en el estadio, persisten quejas por inseguridad, desempleo y vías en mal estado. Algunos comentarios en redes dicen: “¿Y la remodelación de la seguridad cuándo?”.
- Polémicas menores: Al principio criticaron la fachada porque parecía muy parecida a las tiendas Olímpica (del grupo familiar de los Char). Ajustaron los colores y el tema bajó. También hay cuestionamientos habituales sobre contratistas cercanos al alcalde.
Balance: ¿Gana o pierde imagen Char?
- A favor: Si el estadio queda bonito, se entrega a tiempo y Barranquilla organiza bien la final de la Sudamericana, esto será un golazo político. Refuerza la imagen de Char como el alcalde de las “grandes obras” (Malecón, Transmetro, etc.). A los hinchas de Junior les encanta la idea de un “Súper Metro”.
- En contra: Si hay demoras, sobrecostos o un problema serio con el suelo, los opositores lo usarán para decir que se gastó plata en “maquillaje” en vez de solucionar problemas reales de la gente.
En resumen sencillo: Hoy el proyecto fortalece la imagen de Alejandro Char porque se ve avanzando y genera ilusión. No es un riesgo grave… todavía. Todo dependerá de cómo terminen las obras en los próximos meses.
Es una historia típica en Colombia: una megaobra deportiva que ilusiona a unos y hace cuestionar prioridades a otros. El reloj corre hacia noviembre 2026. Ahí se verá si fue un triunfo o un dolor de cabeza.