13 años después, Silvia Gette volvió a cruzar las puertas de la Autónoma.

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Han pasado trece años desde que fue apartada de la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe en medio de un proceso que, según la justicia, tuvo serias irregularidades. Trece años en los que la universidad siguió funcionando, los estudiantes siguieron llegando, y el nombre de Gette quedó flotando en los pasillos como una pregunta sin resperar. ¿Vuelve o no vuelve?

Pues volvió.

El lunes 27 de abril entró a la institución. No como visitante, no como invitada de honor. Entró para hacer el empalme, esa palabra tan burocrática que en el fondo significa algo muy concreto: se está sentando con quien tiene las llaves para que le entreguen las llaves. El rector Jorge Senior está coordinando con ella la entrega de finanzas, procesos académicos, información administrativa. Todo lo que implica pasarle una institución a alguien.

¿Cómo se llegó hasta aquí? La historia tiene varias capas. Un juez de primera instancia ordenó su reintegro argumentando que fue sacada con procedimientos que vulneraron sus derechos. El Ministerio de Educación, que no estaba de acuerdo, presentó una tutela para frenar ese regreso. Y el Juzgado Dieciséis Penal del Circuito de Barranquilla la declaró improcedente, básicamente diciéndole al Gobierno que si quería pelear, que peleara por la vía ordinaria, no intentando atajar el proceso con una tutela. Ese rechazo fue el que abrió definitivamente la puerta.

Ahora bien, decir que todo está resuelto sería impreciso. El Ministerio todavía puede seguir apelando, y probablemente lo hará. Esto no terminó. Pero lo que sí cambió es que Gette ya no está esperando afuera. Ya está adentro.

Lo que viene es una transición que la propia universidad describió como “ordenada”, y esa palabra —ordenada— dice mucho en un contexto donde todo lo que rodea este caso ha sido cualquier cosa menos eso. Hay una institución con miles de estudiantes que necesita seguir funcionando mientras los abogados siguen discutiendo. Y hay una mujer que lleva más de una década diciendo que le quitaron algo que era suyo, y que ahora la justicia, al menos por el momento, le está dando la razón.

Si esto termina consolidándose o si el Ministerio logra revertirlo en las instancias que siguen, es algo que todavía está por verse. Pero lo que ya ocurrió no se puede ignorar: después de trece años, Silvia Gette cruzó de nuevo las puertas de la Autónoma. Y esta vez no como exrectora. Como rectora.