Reunión en la Casa Blanca: Trump impulsa inversiones masivas en Venezuela.

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El 9 de enero de 2026, el presidente Donald Trump reunió en la Casa Blanca a ejecutivos de las principales compañías petroleras del mundo para discutir la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, apenas una semana después de la captura de Nicolás Maduro. Trump presionó a representantes de empresas como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Repsol y Shell para que invirtieran al menos 100.000 millones de dólares de capital privado en reparar la infraestructura deteriorada. Ofreció “seguridad total” y garantizó que Estados Unidos controlaría las operaciones, excluyendo influencias de China o Rusia.

El estado actual de la industria petrolera venezolana

La infraestructura petrolera venezolana se encuentra en condiciones críticas tras décadas de subinversión, mantenimiento deficiente y sanciones internacionales. Trump destacó que con inversiones masivas la producción podría recuperarse significativamente, beneficiando tanto a Venezuela como a Estados Unidos con mayor oferta de crudo y precios de energía más bajos. Empresas como Chevron, que mantiene operaciones limitadas en el país, se mostraron dispuestas a expandirse rápidamente en los próximos meses.

Reacciones mixtas y el camino por delante

Mientras Chevron expresó entusiasmo por aumentar la producción en los próximos 18 meses, gigantes como ExxonMobil y ConocoPhillips fueron más cautelosos, calificando a Venezuela como “inviertible” en su estado actual sin reformas legales profundas y garantías contra expropiaciones futuras. Trump afirmó que se había formado un acuerdo y que las empresas invertirían “cientos de miles de millones”, aunque los compromisos concretos dependerán de la estabilidad política y operativa a largo plazo. Delegaciones estadounidenses ya se encuentran en Caracas avanzando en el control del sector, marcando un nuevo capítulo en la influencia energética estadounidense en la región.