
Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, Venezuela ha entrado en una fase de “presidencia interina” bajo el mando de Delcy Rodríguez, designada por el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional para evitar un vacío de poder. Este nuevo escenario ha fracturado la diplomacia internacional en tres bloques diferenciados.
1. Países que han reconocido su legitimidad
Este grupo está liderado por naciones que buscan estabilidad inmediata o que mantienen una alianza ideológica y pragmática con el chavismo:
- Brasil: Bajo el gobierno de Lula da Silva, ha sido el primer país de la región en reconocerla formalmente como “presidenta interina”. Brasil busca evitar una guerra civil y ha propuesto mediación a través de la CELAC.
- Aliados Internos: Cuenta con el reconocimiento y respaldo total de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el control administrativo del Estado.
- China y Rusia: Aunque han centrado su discurso en condenar el “secuestro” de Maduro, mantienen relaciones de Estado con Rodríguez, validando su autoridad para garantizar la seguridad de sus inversiones y la continuidad institucional.
2. Países que rechazan su mandato
Este bloque considera que el ascenso de Rodríguez es una prolongación de la crisis de legitimidad iniciada en las elecciones de 2024:
- Panamá y Argentina: Han sido los más vocales en su rechazo. Panamá ha cortado relaciones políticas, mientras que Argentina celebra la caída de Maduro y exige que el poder sea entregado a las fuerzas de Edmundo González Urrutia.
- Paraguay y Perú: Mantienen una postura de desconocimiento, alineándose con la idea de que cualquier autoridad surgida del entorno de Maduro carece de base democrática.
3. El caso de los “Antiguos Aliados” en silencio
Países que antes apoyaban firmemente a Maduro, como México y Colombia, han adoptado una postura de neutralidad crítica. Aunque condenan la intervención de EE. UU., no han extendido un reconocimiento formal a Delcy Rodríguez. Existe una tensión latente, ya que sectores de izquierda en la región perciben con sospecha la disposición de Rodríguez a negociar con Washington.
La Postura de Estados Unidos: Reconocimiento Pragmático
Para la administración de Donald Trump, Delcy Rodríguez no es una presidenta constitucional, sino una “socia para la transición”.
- Reconocimiento de Facto: Washington admite que ella tiene el control del país y ha establecido canales directos de comunicación (liderados por el secretario Marco Rubio).
- Condicionalidad: El apoyo de EE. UU. es estrictamente transaccional. Trump ha advertido que si no facilita una transición hacia elecciones libres y protege los intereses petroleros, “pagará un precio más alto que Maduro”.
- El objetivo final: EE. UU. utiliza a Rodríguez como una pieza para desmantelar el sistema desde adentro, evitando el caos total mientras gestiona el proceso judicial contra Maduro en Nueva York.
Resumen de la situación:
Venezuela vive hoy una dualidad de poder corregida: mientras Rodríguez ejerce el mando interno con apoyo militar y de aliados como Brasil, el mundo occidental —liderado por EE. UU.— la reconoce solo como una autoridad temporal cuya única función legítima debe ser organizar su propia salida del poder.