¿Por qué Donald Trump tiene tan safada a María Corina Machado?

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​El panorama político de 2026 ha dado un vuelco inesperado tras la captura de Nicolás Maduro. A pesar de años de lucha opositora, la administración de Donald Trump ha optado por un distanciamiento estratégico y público de María Corina Machado y Edmundo González, redefiniendo las reglas del juego en la reconstrucción de Venezuela bajo una visión puramente transaccional.

​La Falta de “Firmeza” y el Fantasma de Guaidó

​Para Trump, la legitimidad no se obtiene en las urnas ni a través de actas electorales, sino mediante el control real del territorio y las armas. Su experiencia con Juan Guaidó dejó una marca de desconfianza profunda; Trump ahora percibe a la dirigencia civil de la oposición como “mucho ruido y poca acción”.

​Al ningunear a Machado, Trump envía un mensaje claro: no considera que una líder civil, por más valiente que sea, tenga la capacidad de someter a los militares venezolanos o de garantizar la estabilidad que Estados Unidos exige para sus intereses. Para el presidente estadounidense, la “firmeza” es una cuestión de mando operativo, no de heroísmo democrático.

​El Nobel de la Paz: De Galardón a Obstáculo

​Un punto de ruptura clave fue la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado. Lo que para el mundo fue un reconocimiento a la resistencia, para Trump fue una afrenta personal y un símbolo de debilidad.

  • Competencia de Egos: Trump deseaba el premio por sus gestiones en otros conflictos internacionales. Que Machado lo ganara la convirtió, a sus ojos, en una figura del “establishment globalista” que él tanto critica.
  • Incompatibilidad de Visiones: Mientras el Nobel premia la paz y el diálogo, Trump busca un “administrador” que no tema usar la fuerza para limpiar el país y asegurar los recursos energéticos.

​Edmundo González: El Olvido Deliberado

​El caso de Edmundo González es aún más drástico. Su figura ha sido prácticamente borrada de la narrativa de la Casa Blanca. Al estar en el exilio y representar un perfil diplomático y conciliador, no encaja en la estética de “hombre fuerte” que Trump respeta. El silencio sobre Edmundo confirma que Washington ya no busca una transición democrática tradicional, sino una reestructuración gerencial del Estado venezolano.

​El Nuevo Pragmatismo: ¿Por qué Delcy Rodríguez?

​En un giro que ha dejado atónitos a muchos, la administración Trump —especialmente bajo la influencia de Marco Rubio— ha mostrado disposición a negociar con figuras como Delcy Rodríguez. La lógica de Trump es cruda:

  1. Control Operativo: Ella ya está en el poder y conoce los resortes del Estado.
  2. Facilidad de Negociación: Trump prefiere pactar con alguien que pueda entregar el petróleo y el control de las fronteras de inmediato, sin tener que pasar por congresos, coaliciones o procesos democráticos lentos.
  3. Venezuela como Fideicomiso: Trump ve a Venezuela como una empresa en quiebra. Su plan no es restaurar la república, sino instaurar un mando que le reporte directamente a Washington, asegurando que Estados Unidos sea “reembolsado” por los costos de la intervención.

​Conclusión

​Mientras María Corina Machado mantiene una estrategia de humildad y elogios hacia Trump para evitar ser borrada del mapa político, el presidente estadounidense parece haber tomado una decisión: Venezuela será manejada bajo un esquema de ocupación supervisada o delegada a figuras operativas. En este nuevo orden de 2026, los ideales de libertad y democracia han sido desplazados por el control del crudo y la autoridad militar, dejando a los líderes que ganaron las elecciones en una posición de vulnerabilidad frente a su principal aliado.