
Estados Unidos no ha dejado de considerar a Maduro un criminal, pero ha “subido de nivel” su clasificación por una razón de fuerza: el Cártel de los Soles ya no es tratado como una banda de narcos, sino como una estructura de guerra.
1. El objetivo de la captura militar
Para capturar a un presidente en ejercicio dentro de su propio país, la ley internacional es muy estricta. Si EE. UU. lo llamaba solo “narcotraficante”, la incursión del 3 de enero habría sido un escándalo legal. Al clasificarlo como líder de una Organización Terrorista Extranjera (FTO), el gobierno estadounidense pudo aplicar la “doctrina de defensa preventiva”, tratando a Maduro como trataron en su momento a líderes de Al-Qaeda.
2. La trampa de la “Inmunidad Diplomática”
Maduro basaba su defensa en que un juez extranjero no puede juzgar a un mandatario. Sin embargo, los cargos de narcoterrorismo en Nueva York están diseñados para romper ese escudo. La fiscalía argumenta que el uso de instituciones del Estado para traficar cocaína con grupos como las FARC y el ELN constituye un “ataque terrorista masivo” contra la salud pública de EE. UU., lo que anula cualquier privilegio de su cargo.
3. Evidencias y Testigos
La redacción judicial actual se apoya en que el Cártel de los Soles no buscaba solo dinero, sino “inundar Estados Unidos de droga” como una estrategia de ataque. Esto permite que el juez use testimonios de exmilitares venezolanos y guerrilleros colombianos que confirman que Maduro ordenó el uso de radares y pistas oficiales para el tráfico, elevando el delito de un “crimen de calle” a un crimen contra la seguridad nacional.
4. El efecto en el dinero
Al ser terrorismo, EE. UU. pudo activar la “Ley Patriota” para confiscar propiedades y cuentas de cualquier testaferro en segundos, sin los años de papeleo que requiere un caso de narcotráfico normal. Esto destruyó la logística de su defensa antes de que llegara a la corte de Manhattan.
En conclusión: El cambio fue la herramienta para poder sacarlo de Caracas por la fuerza, sentarlo en un banquillo en Nueva York y garantizar que la sentencia sea cadena perpetua sin derecho a fianza.