
La tensión al interior del Pacto Histórico aumenta con la escalada de la confrontación entre los precandidatos presidenciales Gustavo Bolívar y Daniel Quintero. Lo que empezó como una competencia, se ha convertido en un intercambio de fuertes acusaciones que deja al descubierto profundas divisiones en el movimiento.
Un ataque digital que encendió la mecha
La última chispa de este enfrentamiento fue un fotomontaje en la cuenta de X de Daniel Quintero, donde se comparaba con el abogado Abelardo de la Espriella. La imagen, que según Bolívar se burla de la comunidad LGBTIQ+, fue el detonante para que el exsenador arremetiera públicamente contra Quintero, acusándolo de no representar los valores de la izquierda y el progresismo. Bolívar no se limitó a criticar la publicación, sino que también desmintió rumores de su supuesta renuncia a la candidatura, un relato que, según él, está siendo sembrado por el quinterismo para confundir a sus bases.
Alianzas y acusaciones de oportunismo
El choque entre los dos precandidatos va más allá de un ataque en redes sociales. Gustavo Bolívar ha denunciado públicamente que Daniel Quintero estaría haciendo alianzas con la “vieja clase política” en las regiones para ganar la consulta interna. El exdirector del DPS ha llegado a calificar a Quintero de “oportunista”, cuestionando su coherencia ideológica y señalando que no es de izquierda.
Este conflicto plantea un desafío para el Pacto Histórico, un movimiento que ha enarbolado la bandera de la unidad y la transformación. Mientras el país observa, la disputa por el liderazgo en el progresismo colombiano se intensifica, con el riesgo de fracturar el proyecto político de cara a las próximas elecciones.