Petro dice que bajará la gasolina: ¿medida popular o ajuste fiscal?

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El presidente Gustavo Petro anunció que el precio de la gasolina comenzará a bajar en Colombia, tras el pago total de la deuda del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Con este movimiento, el mandatario afirma haber cerrado un hueco fiscal que superaba los 70 billones de pesos, heredado de gobiernos anteriores.

El trasfondo: cuadrar caja antes de aliviar bolsillos

Durante años, el FEPC se utilizó para mantener artificialmente bajos los precios de la gasolina, incluso cuando el petróleo bajaba en el mercado internacional. Esa política generó un déficit monumental: se subsidiaba en las alzas, pero no se trasladaban las bajas al consumidor. Petro decidió enfrentar esa distorsión con una medida impopular: subir gradualmente el precio de la gasolina para sanear las cuentas.

Hoy, con la deuda saldada y un peso más fuerte frente al dólar, el gobierno anuncia que los precios comenzarán a descender. En otras palabras, Petro cuadró caja primero y ahora ofrece alivio.

¿Es una medida popular o no?

Aquí está el punto clave:

  • No es populista. El populismo habría sido mantener la gasolina barata desde el inicio, sin importar el déficit, para ganar simpatía inmediata.
  • Es un ajuste fiscal con costo político. Petro asumió el desgaste de subir la gasolina, soportó críticas y presión social, y solo después de sanear las cuentas anuncia la reducción.
  • El concepto detrás: se trata de disciplina fiscal. El gobierno no baja precios por capricho, sino porque ahora sí hay condiciones reales para hacerlo sin volver a endeudar al Estado.

El mensaje político

Petro convierte una medida impopular en un relato de responsabilidad: “subimos para pagar, ahora bajamos porque cuadramos caja”. El anuncio no es un gesto populista, sino la culminación de un proceso de ajuste que busca mostrar al gobierno como capaz de ordenar las finanzas y, al mismo tiempo, aliviar a los ciudadanos.


En conclusión: la reducción del precio de la gasolina no es una medida populista, sino la consecuencia de haber cuadrado caja en el FEPC. Petro apuesta a que la narrativa de disciplina fiscal le dé legitimidad política, incluso si el alivio llega tarde para muchos bolsillos.