Netanyahu solicita formalmente un indulto presidencial para poner fin a su juicio por corrupción.

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha presentado una solicitud formal de indulto ante el presidente Isaac Herzog con el objetivo de poner fin a los procesos judiciales por corrupción que enfrenta desde hace más de cinco años. La petición, acompañada de una carta personal y un extenso documento de 111 páginas elaborado por su abogado, busca la terminación inmediata de los casos 1000, 2000 y 4000, en los que se le imputan cargos de fraude, abuso de confianza y soborno. Netanyahu ha negado reiteradamente cualquier irregularidad y argumenta que la finalización del juicio es necesaria para eliminar las divisiones internas que, según él, debilitan al país en un momento de crecientes desafíos de seguridad.


En un video difundido por su oficina, Netanyahu defendió su solicitud señalando que el prolongado proceso judicial, que le obliga a comparecer tres veces por semana como testigo, genera profundas tensiones en la sociedad israelí y distrae de las prioridades nacionales. “El juicio nos divide desde dentro y aviva desacuerdos feroces”, afirmó, subrayando que su cierre contribuiría a la reconciliación y permitiría concentrarse en cuestiones de seguridad y estabilidad. La oficina presidencial confirmó la recepción de la solicitud y señaló que se someterá a un proceso de revisión, en el cual se recopilarán las opiniones de las instancias jurídicas pertinentes, incluyendo el fiscal general, antes de que Herzog tome una decisión.


La solicitud de indulto ha suscitado reacciones polarizadas en el ámbito político israelí. Mientras que aliados de Netanyahu, como el ministro de Justicia Yariv Levin, respaldan la medida al considerar que liberaría al primer ministro de una carga que obstaculiza la gestión de la seguridad nacional, la oposición ha calificado la petición de una admisión implícita de culpabilidad. Figuras como el líder opositor Yair Lapid han argumentado que ningún indulto puede concederse sin una admisión de responsabilidad y la posterior retirada de la vida política. La decisión de Herzog, cuya autoridad para otorgar indultos es constitucional pero de aplicación excepcional, podría tener profundas repercusiones en la percepción de la independencia judicial y en la estabilidad política de Israel, en un contexto marcado por divisiones internas y crecientes presiones externas.