¿Se sobrevaloró a Khaby Lame? Expertos dudan de su acuerdo multimillonario.

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El mundo de las redes sociales acaba de presenciar uno de los movimientos de dinero más grandes y extraños de la historia. El protagonista es Khaby Lame, el joven que conquistó internet sin decir una sola palabra, y que ahora se ha convertido en el centro de una polémica financiera.

¿Quién es Khaby Lame y cómo se hizo rico?

Si has entrado a TikTok alguna vez, seguro has visto su cara. Khaby es un joven italiano de origen senegalés que en 2020 trabajaba como operario en una fábrica. Cuando llegó la pandemia, perdió su empleo y empezó a subir videos desde su cuarto.

  • Su secreto: Se dedicó a burlarse de los “trucos de vida” (life hacks) que son ridículamente complicados.
  • Su estilo: En lugar de hablar, solo muestra cómo hacer la misma tarea de forma simple y termina con un gesto de manos muy famoso que dice: “¿Ves? Así de fácil era”.
  • Su éxito: Hoy es la persona con más seguidores en TikTok (más de 160 millones). Gana dinero con publicidad de marcas como Hugo Boss o Binance, y cobrando millones por cada video promocional.

La empresa que “vendió” y el gemelo digital

Khaby no solo es una persona, es una marca. Su empresa se llama Step Distinctive Limited. Esta compañía es la que decide quién puede usar su cara en anuncios o qué productos llevarán su nombre.

Lo que acaba de suceder es que un grupo financiero llamado Rich Sparkle Holdings compró los derechos de esa empresa. Pero no lo hicieron solo para tener sus videos actuales, sino para algo más futurista: crear un “gemelo digital” con Inteligencia Artificial.

Ejemplo: Imagina que Khaby puede estar vendiendo una aspiradora en una transmisión en vivo en China, mientras que al mismo tiempo promociona unos tenis en Estados Unidos, ¡y todo sin que el Khaby real tenga que levantarse de su sofá! Su versión de IA hablará cualquier idioma y trabajará 24/7.

¿Por qué la noticia genera tantas dudas?

Aquí es donde los expertos empiezan a sospechar que el precio está “inflado”. Se dice que el acuerdo valoró su marca en miles de millones de dólares, pero hay “trucos” en el contrato:

  1. No le dieron billetes: El pago no fue en efectivo, sino en acciones (papeles que dicen que eres dueño de un pedacito de la empresa compradora). Si esas acciones bajan de precio mañana, esos “miles de millones” desaparecen.
  2. Riqueza de papel: Cuando la noticia salió, la gente se emocionó y el valor de las acciones subió como espuma en la bolsa. Por eso se llegó a hablar de 6.600 millones, pero es un número que solo existe en las pantallas, no en el bolsillo de Khaby.
  3. Él no era el único dueño: Khaby solo tenía el 49% de su empresa. La mayor parte ya era de unos socios, por lo que el dinero real que le toca a él es mucho menor de lo que dicen los titulares.

¿Por qué es relevante esta noticia?

Este caso es importante porque cambia las reglas del juego para todos los influencers. Por primera vez, una persona es tratada como si fuera una fábrica o una empresa tecnológica gigante (como Apple o Google).

Además, abre un debate ético: ¿es buena idea “vender” tu identidad para que una IA la use como quiera? Khaby ha cedido su imagen por los próximos 3 años, y ahora otros podrán decidir qué hace o dice su versión digital.

Este acuerdo es una mezcla de tecnología futurista y apuestas financieras arriesgadas. Aunque los números parecen de película, la realidad es que Khaby ha pasado de ser un desempleado a ser el primer “experimento” a gran escala de cómo convertir a un ser humano en un activo digital eterno.