¿Por qué los jóvenes ya no beben cerveza?

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La industria de las bebidas está viviendo una transformación histórica. Lo que antes era normal en las fiestas y reuniones está cambiando rápidamente, y esto tiene consecuencias profundas en la economía y en nuestros hábitos.

1. La caída de la cerveza tradicional

La cerveza, que por décadas fue la reina de todas las mesas, hoy enfrenta su mayor reto. Los jóvenes de la Generación Z y los Millennials están dejando de consumirla por varias razones:

  • Salud y bienestar: Muchos prefieren evitar las calorías de la cerveza y la sensación de pesadez o “guayabo” (resaca) al día siguiente.
  • Nuevos sabores: El sabor amargo ya no es el favorito; ahora buscan bebidas más dulces, frutales o refrescantes.
  • Control de imagen: En la era de las redes sociales, los jóvenes cuidan más no pasarse de tragos para no aparecer en videos o fotos vergonzosas.

2. Crisis económica: Cierres y despidos

Este cambio de hábito no es solo una moda, está golpeando el bolsillo de las grandes empresas. Como se vende menos cantidad de cerveza:

  • Cierre de plantas: Grandes compañías como Anheuser-Busch y Heineken han tenido que cerrar fábricas que ya no son rentables.
  • Recortes de personal: Se estima que miles de empleados han perdido sus trabajos en los últimos dos años debido a la baja demanda.
  • El golpe a lo artesanal: Muchas cervecerías pequeñas también están cerrando porque los costos de producción son muy altos.

3. La estrategia de supervivencia: “Más allá de la cerveza”

Para no quebrar, las cervecerías se están convirtiendo en “compañías de bebidas totales”. Ahora están vendiendo:

  • Cervezas 0.0%: El sector que más crece, ideal para quienes quieren brindar sin alcohol.
  • Cócteles en lata: Bebidas listas para tomar que ya vienen mezcladas con gin o vodka.
  • Bebidas funcionales: Versiones con menos calorías o ingredientes más naturales.

4. ¿Qué pasa con el Ron, Whisky, Tequila y Vodka?

Mientras la cerveza sufre, los licores fuertes están viviendo una situación diferente:

  • Tequila: Es el gran ganador. Se ve como una bebida “cool” y natural.
  • Vodka: Sigue fuerte porque es la base perfecta para cócteles frutales que no saben mucho a alcohol.
  • Whisky y Ron: Están cambiando su imagen. Ya no quieren ser vistos como “bebidas de señores”, sino como productos de lujo para disfrutar despacio y con mejores ingredientes.

Conclusión: Menos cantidad, más calidad

El mundo no va a dejar de beber, pero la forma de hacerlo ha cambiado para siempre. La tendencia actual es “beber menos, pero mejor”. La gente prefiere pagar un poco más por una bebida de calidad que le brinde una buena experiencia, en lugar de comprar grandes cantidades de alcohol barato.