Inflación en Colombia: ¿Por qué bajó en febrero a pesar del gran aumento salarial?

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La inflación en Colombia para febrero de 2026 sorprendió a todos al llegar solo al 5,29% en comparación con el año pasado. Esto es un poco menos que el 5,35% de enero y bastante por debajo de lo que esperaban los expertos, quienes pensaban que sería alrededor del 5,5%. En este análisis, explicamos de manera sencilla qué pasó, por qué los pronósticos fallaron y qué rol jugó el aumento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro.

El dato que nadie vio venir

Cada mes, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mide cómo suben los precios de cosas como comida, casa, transporte y educación. En febrero, los precios subieron solo 1,08% comparado con enero, menos que el 1,18% de enero y mucho menos que el 1,3% que predecían los bancos y analistas.

¿Por qué bajó? Principalmente porque los costos de vivienda, agua, luz y gas no subieron tanto como se pensaba (solo 0,45%). Esta parte representa un tercio de la canasta de precios, así que ayudó a frenar el aumento general. Otras áreas como comida (1,30%) y restaurantes (1,38%) sí subieron, pero no lo suficiente para compensar.

En enero, el salto fue más notorio porque fue el primer mes con el nuevo salario mínimo, que afecta rápido cosas como arriendos y servicios. Pero en febrero, el efecto fue más suave de lo esperado.

¿Por qué se equivocaron los expertos?

Los analistas de bancos y organizaciones como Fedesarrollo esperaban un golpe más fuerte por el aumento del salario mínimo del 23,7% (que llevó el sueldo base a 2 millones de pesos con subsidio de transporte). Pensaban que esto haría subir precios en educación, comida y servicios de manera rápida.

Sin embargo, el impacto no fue tan inmediato. Las empresas tal vez absorbieron parte del costo para no perder clientes, o los precios de cosas reguladas como la energía no subieron tanto. Esto muestra que los modelos de los economistas a veces exageran los riesgos para ser cuidadosos, lo que algunos llaman un “sesgo conservador”. Prefieren predecir lo peor para no quedar mal si las cosas salen mal.

El papel del salario mínimo y la visión de Petro

Muchos llamaron “populista” al aumento salarial porque fue grande y decidido por el gobierno sin acuerdo total con empresarios. Críticos decían que causaría un caos en los precios, pero el dato de febrero sugiere lo contrario, al menos por ahora.

El presidente Petro defendió la medida diciendo que un “salario vital” no trae inflación descontrolada, sino que ayuda a la gente a comprar más y a la economía a crecer. En redes sociales, celebró el número: “Como dijimos, el salario vital no trae inflación. Empezó a bajar en febrero”. Y tiene un punto: el efecto en precios fue más lento, gracias a frenos en vivienda y una oferta de bienes que resistió mejor.

Pero no todo es color de rosa. La inflación sigue alta (por encima del 3% que quiere el Banco de la República) y los expertos creen que el impacto total se verá en meses como marzo o abril, con proyecciones de cierre de año en 6% o más. Es como un efecto en cadena que tarda en llegar.

¿Qué significa para la gente común?

Para las familias, una inflación más baja es buena noticia: significa que el dinero alcanza un poco más para comida, transporte y casa. Pero con el salario más alto, trabajadores de bajos ingresos ganan más, lo que podría impulsar el consumo sin disparar precios de inmediato.

El Banco de la República podría no subir tanto las tasas de interés, lo que ayudaría a que los préstamos sean más baratos. Sin embargo, si la inflación sube después, podrían venir medidas más duras.

En resumen, febrero trajo un alivio inesperado que da razón parcial a Petro y cuestiona los miedos de los economistas. Pero el año es largo, y factores como precios de comida o energía podrían cambiar todo. Estaremos atentos a los próximos datos para ver si esto es un respiro temporal o el inicio de una tendencia positiva.