
Imagina que en tu trabajo pides un aumento de sueldo justo, mejores herramientas para no arriesgar tu vida y que cumplan las promesas antiguas. Hablas más de 40 días con los jefes, pero no hay acuerdo. Entonces, casi todos los empleados (556 de 681) votan por parar de trabajar. Eso pasó en la Electrificadora de Santander (ESSA), que lleva la luz a Santander y otros departamentos.
¿Por qué los trabajadores pararon? Ellos sienten que la empresa gana mucho dinero, pero no les da lo que merecen. Quieren un aumento más grande (parecido al 23,7 % que subió el salario mínimo este año), porque creen que la compañía puede pagarlo. También piden cumplir las promesas firmadas en 2023, mejor protección en el trabajo (porque arreglar cables de alta tensión es muy peligroso), que los compañeros que trabajan por fuera pasen a contrato fijo y que nadie sea castigado por pedir mejoras. Para ellos, parar es la última opción después de tanto hablar sin resultados.
¿Qué dice la empresa y los grupos de empresarios? ESSA (parte de EPM) activó un plan especial para que la luz no se corte. Ofrecen un aumento más pequeño (solo un poco más que la inflación) y dicen que ya cumplen lo básico. La huelga empezó el 20 de febrero a las 7 de la mañana, pero hasta ahora la luz llega normal porque tanto los trabajadores como la empresa prometieron respetar lo esencial.
La ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia), que representa a muchas empresas grandes del país, mostró su preocupación y pidió diálogo urgente. Dicen que esta huelga podría afectar a 958.000 usuarios (familias y negocios) en más de 100 pueblos de al menos 6 departamentos. La ANDI insiste en que hay que sentarse a hablar rápido para evitar problemas mayores, porque la energía es vital para todos y no se puede interrumpir fácilmente. Otros grupos como Andesco y el Consejo Gremial también lanzaron alertas similares, pidiendo al gobierno (Ministerios de Trabajo y Minas) que intervenga para proteger el servicio y que las familias no se queden sin luz.
¿Cómo está todo hoy, 21 de febrero de 2026? La huelga ya va, pero no hay apagones. El servicio sigue funcionando con lo mínimo necesario. Es como si la compañía siguiera trabajando, pero más despacio y con menos gente en las calles.
¿Qué significa esto para la gente común (incluyendo en Barranquilla y la Costa)? Aunque ESSA está en Santander, el tema preocupa a todo el país porque la energía afecta a hospitales, fábricas, tiendas y hogares. Nadie quiere que la luz falle: sin ella no se cocina, no se estudia, no se trabaja ni se guarda comida. La ANDI y otros empresarios destacan que los derechos de las familias que pagan el recibo deben estar primero, y por eso piden diálogo y soluciones rápidas.
En resumen, esta huelga nace de un desacuerdo laboral que no se resolvió hablando. Los trabajadores quieren mejoras justas; la empresa ofrece menos; y grupos como la ANDI están preocupados porque el paro podría complicar la vida de casi un millón de personas si no se arregla pronto. Por ahora todo está controlado y la luz sigue encendida, pero ojalá el gobierno ayude a que se sienten de nuevo y lleguen a un acuerdo que deje contentos a todos: empleados con mejores condiciones, empresa tranquila y familias con servicio seguro.