
La mítica firma de Milwaukee, Harley-Davidson, atraviesa en este 2026 uno de los momentos más críticos de su historia centenaria. Lo que por décadas fue el símbolo máximo de libertad y rebeldía sobre dos ruedas, hoy se enfrenta a una tormenta perfecta: una desconexión total con las nuevas generaciones, el estrepitoso fracaso de su apuesta eléctrica y una red de concesionarios que empieza a desmoronarse globalmente.
El choque generacional: ¿Una marca para el olvido?
El principal enemigo de la marca no ha sido la competencia, sino el tiempo. Los informes de mercado de inicios de este año confirman una tendencia preocupante: los Millennials y la Generación Z no están comprando el “sueño americano” de acero y cromo. Para los jóvenes actuales, las Harley son vistas como máquinas pesadas, excesivamente ruidosas y, sobre todo, impagables. La marca se ha convertido en un “club de nicho” para una base de clientes que envejece, dejando un vacío generacional que amenaza su supervivencia a largo plazo.

LiveWire: El “cortocircuito” millonario
La gran apuesta de la compañía para modernizarse terminó en un desastre financiero. La división LiveWire, creada para liderar el mercado de motos eléctricas, ha sido declarada un fracaso comercial. Con reportes que indican ventas de apenas unas decenas de unidades en trimestres enteros de 2025, la empresa llegó a perder una cifra estimada de $600,000 USD por cada moto eléctrica vendida. El alto precio (cercano a los $30,000 USD) y la falta de “alma” sonora alejaron tanto a los puristas como a los nuevos adoptantes de tecnología.

Descuentos de emergencia y cierre de vitrinas
Ante la caída vertical de las ventas retail, Harley-Davidson ha tenido que dar un brazo a torcer que antes parecía impensable: bajar sus precios. Modelos emblemáticos de la línea 2026 han salido al mercado con reducciones significativas para intentar mover el inventario acumulado.
Sin embargo, esta medida llega tarde para muchos concesionarios. En Estados Unidos y Europa, el cierre de vitrinas ha sido constante debido a los altos costos de mantenimiento y las tasas de interés que asfixian a los distribuidores. La estrategia corporativa de priorizar márgenes de lujo sobre volumen de ventas ha dejado a muchos dueños de locales en la quiebra.
¿Y en Colombia? El impacto local de la crisis
En el territorio colombiano, la situación tiene un matiz particular. Aunque recientemente se inauguraron vitrinas estratégicas en ciudades como Medellín, el impacto de la crisis global ya se siente en el mercado nacional:
- Precios prohibitivos: Con la volatilidad del dólar y los altos aranceles, una Harley de gama media en Colombia puede superar los 100 o 120 millones de pesos, alejándose del alcance de la clase media motera.
- Mercado de “Segunda”: Muchos entusiastas locales están migrando al mercado de motocicletas usadas, prefiriendo modelos clásicos antes que los nuevos lanzamientos, lo que resta flujo de caja a las vitrinas oficiales.
- Competencia Premium: Marcas europeas y japonesas (como BMW, Triumph o Kawasaki) han ganado terreno en Colombia ofreciendo tecnología más avanzada y versátil por precios similares o menores, captando al público joven que Harley no logra enamorar.
El veredicto para 2026: Harley-Davidson ya no compite solo contra otras motos, compite contra su propio pasado. Si no logra que su nueva línea económica (como la proyectada Sprint) sea un éxito rotundo, el rugido de la “Águila” podría quedar reducido a un eco de nostalgia.
