
A inicios de 2026, el dólar estadounidense ha registrado una depreciación cercana al 10% frente a una cesta de monedas globales. Para los países latinoamericanos que adoptaron el dólar como su moneda de circulación, este fenómeno no es solo un dato estadístico; es un sacudida directa a su estabilidad. Al no tener una moneda propia que circule y se pueda devaluar, estos países enfrentan un 2026 marcado por la pérdida de competitividad y una inflación importada persistente.
Ecuador: El desafío de ser “caro” en un barrio barato
En Ecuador, donde el Sucre desapareció hace 26 años, el dólar circula sin competencia. El problema en 2026 es que, mientras los vecinos (como Colombia y Brasil) ven sus monedas fortalecerse o ajustarse, los productos ecuatorianos se vuelven costosos para el mundo.
- Exportaciones en riesgo: El camarón y el banano ecuatoriano pierden terreno frente a competidores que pueden bajar sus precios en moneda local.
- Petróleo de menor valor real: Aunque el barril se cobre en dólares, esos dólares compran hoy menos tecnología e insumos de Europa o Asia, afectando el presupuesto del Estado.
Panamá: El “Balboa” que no se ve y el costo de vida
Panamá es el caso más curioso. Aunque el Balboa es la moneda oficial, no existen billetes de balboa; solo circulan billetes de dólar estadounidense. El balboa solo se ve en monedas fraccionarias (centavos) y en la contabilidad.
- Pérdida de poder adquisitivo: Al estar atado 1:1 al dólar, el Balboa sufre la misma caída. Para un país que importa casi todo lo que consume, el debilitamiento de la moneda significa que llenar el supermercado en Ciudad de Panamá es hoy más caro que en 2025.
- Logística y Canal: Con un dólar débil, los costos operativos de mantenimiento del Canal (que requieren repuestos internacionales) se elevan, presionando los márgenes de ganancia del Estado.
El Salvador: Remesas que rinden menos
En El Salvador, el Colón es una reliquia legal que nadie usa. La economía sobrevive gracias a los dólares que llegan del exterior, pero el 2026 ha traído un golpe doble.
- El golpe a la familia: Con un desempleo en EE. UU. subiendo al 4.4%, llegan menos remesas. Además, por la debilidad del dólar, esos billetes que reciben las familias en San Salvador compran menos comida, ya que el precio de los bienes importados ha subido.
- La apuesta del Bitcoin: Aunque el Bitcoin es legal, su volatilidad en este inicio de año no ha logrado sustituir la confianza en el billete verde, dejando al país atrapado en la inflación del dólar.
La realidad de 2026 demuestra que la dolarización es un refugio contra la hiperinflación, pero una trampa cuando la moneda de EE. UU. pierde fuerza. Para Mayans Magazine, la clave es entender que en estos países solo circula el dólar para transacciones importantes; por lo tanto, no tienen herramientas para defenderse de la crisis global más que el recorte del gasto público o el aumento de la productividad.