Colombia y Ecuador exportaron 100 mil toneladas de flores a EE.UU. para el Día de San Valentin.

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En un escenario económico marcado por las tensiones comerciales y la presión de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, la industria floral ha demostrado una resiliencia inquebrantable. El Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) ha vuelto a hacer historia al recibir cerca de 100.000 toneladas de flores frescas, reafirmando su posición como la puerta de entrada principal para el romance en los Estados Unidos.

Un puente aéreo sin precedentes

Durante la temporada previa al 14 de febrero, el movimiento logístico en las pistas de Miami fue frenético. Más de 300 vuelos de carga dedicados aterrizaron en la terminal, transportando una cifra récord de aproximadamente 990 millones de tallos. Este flujo representa el 91% de todas las flores importadas por la nación, consolidando a Miami como el hub logístico más importante del hemisferio para productos perecederos.

El dominio de la región andina

A pesar de los desafíos arancelarios —que actualmente gravan con un 10% a las importaciones colombianas y con un 21.8% a las rosas provenientes de Ecuador—, la demanda estadounidense no ha flaqueado.

  • Colombia sigue liderando el mercado, aportando más del 70% del volumen total.
  • Ecuador se mantiene firme como el segundo proveedor, destacando por su calidad premium en rosas de tallo largo, a pesar de enfrentar las tasas impositivas más altas del bloque.

Desafíos económicos y logísticos

El éxito de esta temporada no solo es una victoria logística, sino también un acto de equilibrismo financiero. Expertos señalan que los importadores y floristerías han tenido que absorber gran parte de los costos adicionales para evitar que el precio final al consumidor se dispare. Sin embargo, la eficiencia de aerolíneas como Avianca Cargo, que ha liderado la operación, ha permitido que el producto llegue a los hogares estadounidenses con la frescura necesaria.

La “maratón de las flores” de 2026 deja una lección clara para los mercados internacionales: ni las barreras políticas ni los aranceles pueden frenar una cadena de suministro tan vital y arraigada. Mientras el amor siga celebrándose, los campos de Colombia y Ecuador seguirán encontrando su camino hacia Miami, desafiando cualquier obstáculo en el horizonte.